Un Príncipe Cántabro extraviado en Ojo Guareña en el 600 a.C.

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“Posiblemente todo empezó una fría mañana de primavera de hace 2.600 años. Ataviado con su capa de lana tejida, sujeta con una fíbula de bronce. Y bajo esta capa, unas calzas rematadas con un buen cinturón labrado del mismo metal acompañado por su caballo y un perro que jugueteaba en derredor de ellos. Su poblado, -seguramente- situado en lo que hoy llamamos el Cerro de la Maza, Merindad de Valdeporres, probable capital de los cántabros coniscos.

Una vez que había profundizado en las galerías, de forma terrorífica la antorcha dejó de alumbrar. Ese momento significó el preludio de una larga agonía que con casi toda seguridad duró varios días. Caminar en la oscuridad resulta muy complicado, los golpes en la cabeza con las rocas resultan inevitables y muy dolorosos, por esto optó por desplazarse de rodillas dejando marcas del tejido en el suelo arcilloso.
Después de algunas horas la sed le produce un gran desasosiego que le empuja a construir con sus propias manos una pequeña represa para contener el agua que gotea de las estalactitas. El agua le supone un alivio pasajero, lo peor estaba por llegar.

El tiempo avanzaba, y cada vez mas débil, las horas y los días transcurrían implacablemente. Finalmente intuyo que el final había llegado cruzó los brazos sobre el pecho y en un último delirio esperó a que las parcas hiciesen su trabajo. Así terminó el caminante sus días, abriéndose paso a la eternidad en la más absoluta y oscura soledad. La iniciación habría resultado fatal.”

500 metros le separaron de la salida, de la luz, de la vida. Allí quedó.

http://busquemoselmisterio.blogspot.com.es/2009/06/ojo-guarena-el-principe-perdido-en-la.html

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Broche de cinturón y fíbula encontrados junto al cuerpo. Edad de Hierro. Museo de Burgos.

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