Vijaneras, chamarrones y cachiporros

Las mascaradas de invierno, carnavales o ANTRUEJOS debieron celebrarse en nuestra zona de forma similar a muchos otros sitios del ámbito indoeuropeo más ancestral. Cerca de Las Merindades tenemos varias fiestas de este tipo que afortunadamente se han recuperado en los últimos años, como los Zamarrones de Los Carabeos o La Vijanera de Silió.

La Vijanera de Silió es una mascarada de invierno que se desarrolla en esta localidad de Cantabria el primer domingo de cada año. Consiste en un mascarada colorista en la que participan alrededor de 75 personajes diferentes encarnados por más de 100 vecinos, todos varones. Pero los verdaderos protagonistas de la fiesta son los ZARRAMACOS debido a la importancia de su papel. Estos últimos son personas vestidas con pieles de oveja y sombreros picudos además de llevar la cara pintada de negro que van ahuyentando los malos espíritus del año que comienza haciendo sonar los varios campanos que llevan atados al cuerpo. Su misión es la de expulsar a dichos espíritus del pueblo llegando hasta los límites del mismo. Originalmente, la Vijanera se festejaba en una zona mucho más extensa que la actual. La Asociación Cultural Amigos de la Vijanera documenta Vijaneras en Silió (el festival original desapareció en 1935), en Las Coteras, Santa Olalla (celebrada hasta 1935), Cieza (1954), Anievas (1938), Bostronizo (1935) y Fraguas (1918). También documentan en Toranzo, perteneciente al valle vecino del Pas y que fue además donde sobrevivió hasta más tarde, 1957. Además, existieron Vijaneras por Trasmiera, Campoo y Polaciones.

 

Pero seguro que existieron muchos otros hasta tiempos no muy lejanos, como lo muestra este óleo de Gutiérrez Solana, pintado en Arredondo, Soba. Los mozos se vestían de “mamarrachos” con vejigas hinchadas para carnaval y fiestas. Véase que sale “el oso”, personaje común a la Vijanera.

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“El Carnaval en la Aldea”. Obra de Gutiérrez Solana ambientada en Soba, 1920. 

En dos localidades pegadas al embalse del Ebro, Los Carabeos (Valdeprado del Rio) y Lanchares (Campoo de Yuso), los más viejos del lugar aún recuerdan de la existencia de una tradición carnavalesca denominada allí ZAMARRONES y que se está intentando mantener y potenciar en los últimos años.

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Zamarrones de Los Carabeos, Valdeprado del Rio, Campoo.

 

 

CARNAVALES Y MARCARADAS TRADICIONALES EN MERINDADES

VIJANERAS DE MANZANEDO, BRICIA Y ZAMANZAS

Gracias a la red social Facebook hemos conocido que EN LAS MERINDADES TAMBIÉN EXISTIERON VIJANERAS, denominadas desde siempre con este nombre. Concretamente, en Bricia, Zamanzas, Manzanedo y Valdebezana. 

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Esta es la descripción que nos proporciona Belén García, de Arreba, Valle de Manzanedo:

“Iban con pieles y cencerros en la cintura y el cuello. Algunos llevaban en la cabeza cuernos y otros sombreros. La cara tiznada de negro. Los Vijaneros tocaban el cuerno y asustaban a los niños. Pasaban de casa en casa pidiendo. Luego se juntaban en la cantina y cenaban allí. A la gente que estaba en la calle la seguían tocando el cuerno, especialmente a los niños. Si había nieve los empujaban y tiraban fuera de las sendas. Los padres llamaban a los niños tanto en la calle como en las casas para que se aproximasen, y cuando estaban al lado de los Vijaneros estos tocaban el cuerno y corrían detrás de los niños. Los Vijaneros eran los mozos solteros, igual que en las Marzas.”

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CACHIPORROS Y CHAMARRONES DE SOTOSCUEVA, VALDEPORRES Y VALDEBEZANA

Otra tradición que se conserva en fuentes escritas y en la memoria de los más mayores es la de los cachiporros y chamorros de Valdeporres. Manuel Guerra, natural de Villamartín de Sotoscueva, en su gran obra “Constantes Religiosas Europeas y Sotoscuevenses” (1973) expone lo siguiente:

“Orígen telúrico, en relación con la fecundidad y con la fertilidad, pueden tener las mascaradas que, hasta no hace muchos años, celebraban los mozos en Sotoscueva así como en otras zonas; acontecían siempre al final de enero y durante el mes de febrero coincidentes con las fiestas de San Sebastián, Santa Agueda, días de Carnaval, o sea en el tiempo preparatorio de la irrupción primaveral. En estas mascaradas se solían disfrazar de TOROS, si bien de este disfraz en los últimos tiempos sólo quedan los CENCERROS, conservados aún por el director (totalmente disfrazado) de los danzantes en las fiestas patronales de Las Machorras (pasiegos) y por el CACHUZO director de los CACHIPORROS (Robledo de las Pueblas), de los CHAMORROS (Cidad de Valdeporres) danzantes disfrazados de varias formas con ocasión del solsticio invernal. Estas mascaradas terminaban siempre con abundancia de vino,33863931_1289719941158697_7245953657663913984_n cena y jolgorio nocturno.”

La siguiente cita histórica ofrece más información al respecto:

“Otra. costumbre, tan bárbara como la anterior, se practicaba en el país que nos ocupa [Valdeporres], á la cual llaman CACHIPORROS, CHAMORROS O CHAMANONES; consistía en que los mozos vestíanse de mamarrachos los domingos y días festivos como lo hacen en Carnaval, ó iban pidiendo por los pueblos: la nota característica era, rodearse y colgar á su cuerpo muchos cencerros y campanas ó ir armados de sendos garrotes ó palos.” (Costa, J. (1918). Apuntes para la Historia Jurídica del Cultivo de la Ganadería en España”. Jaime Ratés, Madrid).

Amaia Arnesto nos informa de que en Robredo de las Pueblas eran CACHIPORROS y el que los dirigia lo llamaban CACHUZO.

Elena Campo ha averiguado que en Quintanilla de San Román, Valdebezana, hace mucho sí que habian CHAMARRONES, hace como 50-55 años de ello… Una persona mayor del pueblo recuerda que les decía una tía, “Qué vienen los chamarrones” y los niños pequeños, asustados se metían debajo de la mesa… Iban a pedir y era por Carnavales.

 

EL BOBO DE LAS MACHORRAS

Se celebra el primer domingo de agosto.

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Reportaje publicado en 1936 en la revista Mundo Gráfico.

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La parte oeste de Merindades integrada en la provincia de Santander y en el partido judicial de Ontaneda. 1801-1833.

Fuente: Rodríguez Fernández, A. (1986). Alcaldes y regidores: Administración Territorial y Gobierno Municipal en Cantabria durante la Edad Moderna, Santander, Institución Cultural de Cantabria, Librería Estudio.

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Breve historia territorial de Puentedey

Toda la zona occidental de las Merindades aparece diferenciada del resto de la comarca desde los más tempranos registros medievales conocidos. La cita documental más antigua que conocemos de esta separación la tenemos en un documento del Cartulario de Santa María de Rioseco de 1171, en el que firman conjuntamente el Comes Gomiç Gundisalvi (conde Gómez González de Manzanedo) como “tenente Arreba et Uezana et Campo” y el Comes Aluarus (posiblemente Álvaro Pérez de Lara) como “tenente Castella”.

Dos siglos después aparece la primera mención explícita a la adscripción territorial de Puentedey. El Becerro de las Behetrías (1351) lo recoge formando parte de la Merindad de Aguilar de Campoo (y no en la de Castilla-Vieja, como la mayor parte de las Merindades). En el Censo de Pecheros de 1528 sigue vinculado a Valdebezana, y a través de este municipio, a Campoo y a la Intendencia de Palencia. Probablemente formase en aquella época parte del Arciprestazgo de Arreba. En el Censo de los Millones (1591) no se le menciona explicitamente pero sí a pueblos vecinos como Brizuela, Villavés o Quintanabaldo.

El lugar debió independizarse de Valdebezana en algún momento de los siguientes dos siglos, puesto que en el Censo de Floridablanca de 1787 es nombrado como perteneciente a la nueva Junta de Puentedey, formando parte del partido de Castilla la Vieja en Laredo y la Intendencia de Burgos. Su jurisdicción era de señorío (tal vez fuera este el motivo, puesto que Valdebezana era de realengo) y recaía su titularidad en don Antonio María de Porres, que era el que designaba al regidor pedáneo local. A la caída del Antiguo Régimen, el pueblo se convierte en capital del municipio denominado Junta de Puentedey, que integraba a Quintanabaldo, Brizuela y el mismo Puentedey. Esta junta se estuvo reuniendo desde antiguo hasta 1928 en una oquedad a resguardo del famoso puente natural llamada Cueva del Santo, de modo similar a como hacían los de Sotoscueva.

Poco tiempo antes, entre 1900-1910, el propio ayuntamiento había ya desaparecido integrándose en el de Merindad de Valdeporres.

 

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Foto de Amado Calvo.

Obispado y provincia de Santander, 1798

El Alfoz de Santa Gadea (número 68 en el mapa), Valdebezana (69), Hoz de Arreba (70), Alfoz de Bricia (71) y Zamanzas (72) pertenecían en lo religioso a Burgos y en lo civil al Bastón de Laredo desde su creación. Por su parte, Mena (73), Tudela (Relloso) (74) y Ordunte (75), pertenecían a La Costa tanto en lo eclesiástico (Obispado de Santander) como en lo civil (Bastón de Laredo). De hecho, el Valle de Mena sigue perteneciendo hoy día a la Diócesis de Santander.

Fuente del mapa: Mantecón, T.A. (1997). Conflictividad y Disciplinamiento Social en la Cantabria Rural del Antiguo Régimen. Santander: Universidad de Cantabria.

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Valdebezana, Santa Gadea, Bricia, Arreba y Zamanzas en la Edad Moderna (1492-1808)

Estos cinco valles y alfoces formaron parte durante la Edad Media de la Merindad de Aguilar de Campoo, tal y como recoge el Becerro de las Behetrías (1352).

En la Edad Moderna continuaron formando parte de la Intendencia o Provincia de Palencia junto al resto de Campoó. En el Censo de Pecheros, realizado dos siglos después (1528) y publicado por el INE en su página web, Valdebezana aparece claramente adscrita a la intendencia de Palencia. Santa Gadea, Bricia, Arreba y Zamanzas no aparecen mencionados ni en la intendencia de Burgos, ni en la de Palencia ni en la de Trasmiera, probablemente por ser territorios de señorío (pertenecientes al Marqués de Cilleruelo o el Duque de Frías) y no de realengo.

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Cabe destacar que los expertos del INE prefieren hablar para esta época de INTENDENCIAS en vez de PROVINCIAS a la hora de referirse a este período histórico. Las provincias, antes de su configuración actual de 1833, eran conceptos muy diferentes a los actuales (a pesar de que a algunos les guste encontrar paralelismos interesados entre, por ejemplo, la “provincia” de Burgos del siglo XVI y la actual).

El hecho de ser un pueblo de señorío o de realengo marcó decisivamente el futuro devenir de toda esta zona. En 1481 la merindad menor de Campoo (actual Campoó cántabro y antaño conformada por territorios mayoritariamente de realengo) se desgajó de la Merindad de Aguilar (formada mayoritariamente por lugares de señorío). Y es por ello que hoy en día tenemos pueblos apellidados Bricia en Valderredible y en Las Merindades, por ejemplo.

En el Censo de los Millones, encargado por Felipe II en 1591, aparece un listado completo de los pueblos que componían esta demarcación que encabezaban Soncillo en lo civil y Arreba en lo eclesiástico y que eran los que aparecen en esta imagen (Aquí la fuente).

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Claramente conformaban una unidad común y diferenciada del resto de las Merindades (y de Campoó), como se demuestra dos siglos después en los siguientes censos (Catastro de la Ensenada, 1749; Censo de Aranda, 1768; Censo de Floridablanca, 1787), donde toda esta zona aparece integrada en el Bastón o Partido de Laredo.

 

 

El enigmático caracol de Quimper

El caracol moteado (Elona quimperiana) es una especie propia de zonas húmedas y sombrías, viviendo frecuentemente dentro de bosques caducifolios de hayas, robles o castaños. También puede aparecer en zonas de bosques de ribera e incluso en campiñas húmedas. Su alimentación se basa en los hongos que crecen entre la hojarasca o bajo los troncos muertos.

Es una especie atlántica que solamente vive en la España Húmeda y en la Bretaña francesa. Curiosamente hay varias otras especies que presentan un patrón similar, como la llamada babosa de Kerry (Geomalacus maculosus) que también existe en el Norte de la península, el madroño (Arbutus unedo) llamado BORTO por el Valle de Mena y que también se da de forma natural en el suroeste de Irlanda, y varias especies de brezos (Calluna spp.). La teoría más aceptada hoy día para este fenómeno se apoya en dos descubrimientos recientes: la similitud genética de gran parte de la fauna de Irlanda a la del norte de España, y la similitud genética de gran parte de la población humana de Irlanda a la del norte de España. Es muy posible que todas estas especies fueran introducidas accidentalmente en la Bretaña francesa y las Islas Británicas a finales del Paleolítico o principios del Mesolítico por las poblaciones humanas que emigraron a esa zona desde el Norte Atlántico de la península Ibérica.

En Merindades se ha confirmado su existencia en los Montes de Valnera, Montija, Valle de Mena, zona de Arreba, Monte Santiago y Sobrón. La presencia en la Sierra de la Tesla y Valdivielso debe confirmarse.

Es una especie en peligro de extinción. Debe evitarse incluirla en nuestras excursiones a por caracoles.

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Distribución mundial de caracol de Kimper.

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Distribución mundial de la babosa de Kerry.

 

Jerbas

Las JERBAS son un fruto peculiar, de esos de antes, de los que ya no se encuentran en las tiendas.

Los frutos, con forma de pequeñas peras o manzanas, se recogen durante el otoño y lo primero que hay que hacer es dejarlos madurar bien, “sobremadurarlos” se llama, hasta que toman un color castaño. Antiguamente solía hacerse en el desván, sobre una cama de paja. Con la sobremaduración pierden su sabor áspero, convirtiéndose en un dulce agradable que puede recordar a la manzana asada. Por ello, se presta mucho a hacer mermeladas y confituras además de poder experimentar con maceraciones en alcohol para hacer ricos licores. Comidos al natural contienen unas cantidades magníficas de Vitamina C y con grandes cualidades antioxidantes como hoy se busca de todos los productos. En Liébana las llaman suerbos.

Otras frutas de estas antiguas a la que también hay que dejar sobremadurar para que pierdan su sabor áspero:

En Arreba todavía existen algunas variedades de peras de invierno que son todo un mundo: perapan (riquísimo si se cuece), las perijitas (se comen endrinadas, es decir, cuando están maduras, quedándose blandas por dentro y se comen como los higos) y los perojos.

El sobremadurado se hacía con la mayor parte de los frutos similares silvestres maillas y perucos (piruetanos). Se conservaban durante más tiempo y permitían el tomar piezas de fruta en épocas en las que no tocaba.

Todavía es posible conseguir, aunque está en franco retroceso, el nispero de monte o europeo. Se recoge en torno a noviembre y hay q tenerlo en casa unos días hasta que tome un aspecto como de podrido (en mi casa se dejaban sobre un montón de cebada) . Bien maduro es una dulce delicia con sabor a antaño.

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