Tostadas o torrejas, un postre de Navidad

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Las conocidas torrijas, en Merindades se llaman TOSTADAS en la mayor parte de la comarca y TORREJAS por la parte campurriana (Valdebezana, Bricia, etc.) y la mitad oeste de Cantabria: Campoo, Polaciones, Toranzo, etc..

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Torrijas de San Felices del Rudrón, Valle de Sedano. Foto de Elisa Rivero.

 

Claro que con esto de los nombres siempre suele haber acaloradas discusiones: Dice una persona en Facebook que “se llaman tostadas, en mi casa la torrija es solo un estado de ánimo que solemos dejar para el día de Año Nuevo, aunque hay quien lo manifiesta el resto de días del año”.

Tostadas se llaman en el Valle de Mena, Escaño, Espinosa de los Monteros, en buena parte de Cantabria, Encarnaciones, Arceniega, Ayala y hasta Bilbao.

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Tostadas de Ampuero. Foto de Jesús Palacio.

 

Se llamen como se llamen, se comen tradicionalmente en Navidad, al igual que en el resto de Cantabria. Nunca en Semana Santa.

Se comen especialmente en el desayuno o cómo postre, pero también de merienda del 25 o de año nuevo. Cualquier momento es bueno.

Francisco Llarena nos dice: Soy de Irus de Mena, y en mi pueblo siempre las hemos llamado tostadas. En casa las comiamos en Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo antes de los turrones. Conozco gente a los que no les gusta el dulce, que el día de Año Nuevo desayunaba tostadas con una copa de anís. Hoy es el día que en casa seguimos la tradición y en la mesa de Navidad comemos tostadas. No se de dónde viene esa tradición, pero ¡bendita tradición!

Dice Anciva Bura: En Santillana y Suances decimos ambas: torrejas y tostáas (esta última más). Y son lo más en estos días. Los panaderos hacen una barra un poco especial (un poco más redonda) para facilitar su elaboración. El sabor más navideño y representativo de estas fechas…y si tienen un poco de almibar que les haga más jugosasss..

En Resconorio que es el primer pueblo tras pasar el puerto del Escudo (Cantabia) según se baja hacia Santander, todas las navidades se hacen, tanto en Nochebuena como en Nochevieja y Reyes.

 

PREPARACIÓN

Las recetas, normalmente heredadas de las abuelas, varían tanto como el resultado final.

 

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Pan, leche, azúcar, anís y huevos: Torrijas del Valle de Valdivielso. Foto de Mª Angeles Martínez de la Torre.

 

La receta de Ángela Palacio, de Ampuero/Rasines: Aquí los panaderos por Navidades traen pan artesanal especial para tostadas. Primero se hierve leche de vaca casera (importante que sea casera) con canela en rama y limón. Al rato se le añade azúcar y se sigue removiendo. Después se corta el pan y se coloca en una fuente con la leche hasta que se reblandezcan. Luego se rebozan en huevo y se fríen en una sartén con aceite de oliva y peladuras de limón. Una vez fritas se las untan con miel artesanal.

En ocasiones se les pone mistela o algún otro tipo de licor dulce pero lo más típico es con aceite de oliva, leche, huevo, azúcar o miel y el pan duro. Las tostadas pasiegas en Navidad son con manteca y miel.

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Buena leche de vaca, huevos ecológicos y bañadas en miel. Receta de las abuelas de Raquel Toca.

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Tostadas y el almíbar con leche de casa. Foto de Bea García.

 

Avelina Martínez nos dice: “Supongo que antiguamente en algunas casas muy humildes con animales de granja se comerían mas a menudo, ya que parece una receta de aprovechamiento. Que forma mas sabrosa de aprovechar el pan viejo! Un poco de leche y huevos. Yo a la leche le añado azúcar blanquilla que es el endulzante habitual en mi casa, pero para gustos y necesidades, y la aromatizo con canela en rama y anís. Pero del bueno, que luego la botella hay que aprovecharla para hacer música con la cuchara. Y al huevo le añado azúcar. Para rematarlo lo espolvoreo con azúcar y canela una vez frito y antes de que se enfríe para que se adhiera mejor. Eso sí, antes lo escurro un poco con papel de cocina para que no estén tan grasientas. Y en repostería prefiero trabajar con aceite de girasol para que el sabor de la aceituna, no mate las aromatizaciones que elijo”.

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Tostadas metidas en almíbar y arroz con leche. Foto de Paqui Velasco.

 

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Dólmenes de Las Loras

En los páramos que presiden las zonas altas de Las Loras se localiza uno de los mayores conjuntos dolménicos de Europa. Sus inicios datan de hace unos 6400 años (4400 aC), durante el Neolítico, y los arqueólogos confirman una utilización posterior de más de dos mil años, hasta el 2000 aC.

Los dólmenes son tumbas colectivas. El conjunto no solo lo compone la conocida cámara hecha de grandes bloques de piedra sino que a menudo el dolmen aparece rodeado y cubierto por un montón de tierra o piedras, formando una colina artificial denominada túmulo. En otros casos, el dolmen presenta un pasillo o corredor que lo conecta con el exterior y que es por donde desfilaba el cortejo funerario. Este tipo de monumentos megalíticos se distribuyen ampliamente a lo largo de la fachada atlántica de Europa, desde Escandinavia hasta Marruecos y algunas partes del Mediterraneo.

En Las Loras contamos con algunos de los mejores ejemplos de tumbas de corredor de todo el Norte Ibérico. Al contrario que en otros lugares de Europa, en nuestra zona todos los sepulcros de corredor tienen la entrada orientada hacia el amanecer del SOLSTICIO DE INVIERNO (alrededor de 122º), resaltando la importancia que para estas sociedades antiguas tenía tanto la muerte como esta fecha tan simbólica. Solo durante el solsticio de invierno y sus días inmediatos, el sol conseguía entrar por el corredor e iluminar la cámara del fondo, que el resto del año permanecía oscura.

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Foto de PXAlex con un gráfico superpuesto de la orientación de los sepulcros de corredor encontrados en la provincia de Burgos, según Gil Merino et al. (2009).

En el siguiente vídeo se puede ver cual sería ese increíble efecto: https://www.youtube.com/watch?v=xL8PrrWHXGU

DOLMEN DE LAS ARNILLAS, MORADILLO DE SEDANO

El dolmen de Las Arnillas se sitúa en el borde del páramo, dominando visualmente una amplia zona de los alrededores. Mide más de 25 metros de diámetro y fue construido hacia el 3500 aC y abandonado como sepulcro en torno al 2500 aC. En el interior de la cámara sepulcral se han hallado los restos de unos 50 individuos. En el corredor se encontró otra zona no expoliada con 13 cráneos que sugieren la idea de un culto al cráneo. Cinco de estos cráneos muestran signos de trepanaciones aunque en ningún caso se evidencian alteraciones patológicas que pudieran justificar una intervención quirúrgica. Todos sobrevivieron a la cirugía. Esto ha llevado a pensar que quizás se realizara con una finalidad mágico-religiosa (Campillo, 1983; García Ruiz, 1993).

El ajuar que presentan es en general bastante pobre. En los enterramientos más antiguos, triángulos y trapecios de sílex, más o menos microlíticos, a más de espátulas de hueso tipo San Martín-El Miradero; en los más modernos, puntas de flecha romboidales o pedunculadas con retoque plano; en la generalidad, láminas-cuchillo, hachas pulimentadas y una pléyade de cuentas de collar. Sólo en casos contados, vasijas cerámicas (Delibes y Rojo, 1992).

Sólo una parte de los miembros del grupo tuvieron derecho a enterrarse en este tipo de monumentos funerarios. Se excluyó de él de forma bastante sistemática a los niños (tal vez no merecían tales honores hasta alcanzar cierta edad) y la representación de las mujeres en la tumba es dos tercios inferior a la de los varones (Delibes, 1995).

El territorio económico por excelencia del hombre neolítico de esta zona no parece haber sido los fondos de los valles sino esa paramera adusta y pobre, ya por entonces (¿de resultas de la propia actividad humana?) despojada básicamente de una cobertera arbórea importante (Muñoz Sobrino et alii, 1996), en la que, no obstante, todavía encuentran hoy alimento suficiente los rebaños de ovicaprinos.

 

DOLMEN DE LA CABAÑA, SARGENTES DE LA LORA.

El dolmen de La Cabaña está situado en el municipio de Sargentes de Lora y en el solsticio de invierno del 2018 el Ayuntamiento ha organizado una visita guiada para ver el efecto que producen los primeros rayos del sol entrando por su corredor.

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Solsticio de invierno 2018 en el dolmen de La Cabaña, Sargentes. Fotos de Elisa Rivero.

 

ESTRUCTURA DE LOS DOLMENES DE LAS LORAS

Recientemente (Gil-Merino, Moreno, Delibes y Villalobos, 2018) se ha publicado un trabajo titulado “Luz para ver y ser vista: los efectos de la iluminación solar durante el solsticio de invierno en los dólmenes de corredor de la provincia de Burgos“, que profundiza en el significado y circunstancias culturales en las que se construyeron los sepulcros de corredor neolíticos de esta zona, combinando características astronómicas, topográficas y orográficas del terreno circundante.

Se describe el trabajo de campo realizado para observar sobre el terreno los efectos de la luz del sol naciente en varios de tales dólmenes, demostrando que las orientaciones fueron minuciosamente calculadas para propiciar que, unos pocos días en torno al comienzo del invierno, los rayos solares se adentraran por el pasillo e iluminaran el interior de los sepulcros y manifestaciones artísticas asociadas situadas en la cámara sepulcral.

 

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Modelo de dolmen de corredor orientado al orto solar del solsticio de invierno. La trayectoria del sol (círculos negros) permite comprobar cómo éste únicamente alcanzaría a iluminar el interior de la cámara al amanecer. Texto e imagen de Gil-Merino, Moreno, Delibes y Villalobos (2018).

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Plantas de los sepulcros de corredor de Las Loras. Existe una casi total coincidencia entre sus ejes de simetría (línea gris) y la proyección del sol naciente en el solsticio invernal (línea roja). Texto e imagen de Gil-Merino, Moreno, Delibes y Villalobos (2018).

 

Aunque solemos pensar que los sepulcros de corredor como este tenían todos una cámara sepulcral cubierta de grandes lajas de piedra y tierra por encima, existen numerosas variantes por toda la Europa Atlántica, incluyendo tipologías sin techo.

Parece ser que los de Las Loras, o bien tuvieron el techo de madera o bien nunca llegaron a tener la cámara cubierta, como se han documentado también en Bretaña, Escocia o Dinamarca. La Cabaña es uno de los mejor conservados de entre los más de 30 dólmenes que se hallan en la zona.

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Vídeo completo en: https://m.youtube.com/watch?v=KjJepJx6Dl8

Reconstrucción virtual en 3D del conjunto dolménico de Cubillejo de Lara a cargo de Ledo (2016).

Este dolmen tiene una estructura similar a la de los dómenes de Las Loras: Corredor parcialmente techado y cámara cubierta por una estructura vegetal.

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La foto a) corresponde al estado de conservación actual; la foto b) a su reconstrucción virtual: túmulo realizado de acuerdo a Osaba et al. (1971) y la cubierta cameral de entramado vegetal, está basada en Arias (1989), comúnmente aceptada hoy día para este tipo de estructuras.

La trepanación craneal entre pobladores neolíticos de laLora Burgalesa

 

Celtas, celtíberos y celto-atlánticos

“La Península Ibérica es uno de los territorios célticos por excelencia, lo que confirma la información proporcionada por las fuentes literarias, con noticias sobre pueblos, como los celtíberos o los célticos, cuyos nombres no dejan lugar a dudas respecto a tal filiación, o los abundantes documentos epigráficos que ponen de manifiesto la existencia de, al menos, una lengua céltica en el territorio peninsular, el celtibérico, cuyos testimonios se concentran hacia la Meseta Oriental y el Valle Alto y Medio del Ebro, esto es, la Celtiberia y los territorios adyacentes. En este panorama, las tierras del occidente peninsular tienen un gran interés, pues no en vano las primeras referencias a los celtas —keltoi— aparecen en la obra de Herodoto, en el siglo V a.C., refiriéndose a los habitantes de las zonas más occidentales de Europa, incluyendo las tierras del suroeste de Iberia. A partir de ese momento, la presencia de pueblos de filiación céltica en el occidente de la Península Ibérica está suficientemente probada, a partir de la información proporcionada por las fuentes literarias, los documentos epigráficos en lenguas indígenas, la onomástica de diverso tipo y la Arqueología. El análisis conjunto de tales evidencias, muchas de ellas tardías, al estar referidas a los dos siglos anteriores al cambio de era, cuando no incluso a la etapa inmediatamente posterior, permiten vislumbrar un panorama enormemente complejo, en el que no siempre resulta fácil integrar tan variados elementos.” (Lorrio, 2011).

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“En el extenso territorio del occidente atlántico ibérico que se extiende entre el Tajo y el Mar Cantábrico encontramos posturas académicas encontradas, sobre todo por lo que respecta al ámbito galaico. En esta zona la investigación se plantea, básicamente, desde dos posiciones radicales, que por lo común no aceptan un debate crítico (véase, Ruiz Zapatero, 2005). Por un lado, la que sólo quiere hablar de datos arqueológicos galaicos —que en general no permiten detectar la presencia de celtas en la zona—, sin aceptar una contrastación con los datos de las fuentes clásicas, los paleolingüísticos, los religiosos y los ideológicos. Por el otro, la que construye un discurso a partir de las referencias clásicas, los datos lingüísticos, ideológicos, religiosos y aún etnográficos, que permiten identificar una fuerte presencia céltica en el Noroeste, aunque en muchos casos forman una amalgama no siempre bien estructurada, sobre todo por lo que se refiere a la interpretación de la información arqueológica, lo que dificulta el sostenimiento de un discurso histórico coherente que integre todo este tipo de evidencias; la situación sólo ayuda a situar la cuestión de la celtización del Noroeste fuera del tablero de la investigación académica, y lo que todavía resulta peor, lo deja abierto a la manipulación en manos de pseudoinvestigadores y celtómanos.” (Lorrio, 2011)

“Una premisa previa es la necesaria separación entre el desarrollo de la cultura arqueológica de La Tène y las lenguas célticas, señalada por Kristiansen (2001). En opinión de este autor (ver también James 2005), las lenguas celtas habrían aparecido con anterioridad a la cultura de La Tène, sobreviviéndola. Estaríamos, por tanto, ante dos procesos que se desarrollaron en dos áreas distintas de Europa y en dos momentos diferentes: frente al origen centroeuropeo de la cultura material tradicionalmente considerada como celta, las lenguas pertenecientes al grupo céltico se habrían originado en el sector atlántico y occidental de Europa, quizás durante el llamado Bronce Atlántico. El desarrollo de estas lenguas, como opina Cunliffe (2001, 1997), pudo haber sido paralelo al de los contactos atlánticos hasta el momento en que las lenguas célticas alcanzaron su forma distintiva en el Bronce Final, período de mayor intensidad de dichos contactos, constituyendo, así, uno de los elementos característicos del celtismo atlántico defendido por Cunliffe. Con el paso del tiempo, estos dos aspectos de lo que tradicionalmente se interpretó como la cultura celta, la lengua y la cultura material, se habrían difundido desde sus núcleos originales siguiendo una ruta inversa: la lengua de O a E y la cultura material de E a O, hasta abarcar todo el territorio centroeuropeo que tradicionalmente se ha interpretado como la cuna de los pueblos celtas.” (González y Parcero, 2007).

Mapas adaptados del (A) modelo clásico de celtización/celiberización en “mosaico” de la Península Ibérica desde el área nuclear celtibérica (Almagro-Gorbea) y (B) modelo celta lingüístico (González y Parcero, 2007).

 

BIBLIOGRAFIA
Lorrio, A.J. (2011). Los celtas en el occidente de Iberia, en Ruiz Zapatero, G. y Álvarez Sanchís, J. (eds.): Castros y Verracos. Las Gentes de la Edad del Hierro en el Occidente de Iberia, Avila, 45-101.
González, F.J.; Parcero, C. (2007): Bases para el estudio de la etnogénesis galaica. Pasado y presente de los estudios celtas, Ortigueira: 535-562.

 

 

Vijaneras, chamarrones y cachiporros

Las mascaradas de invierno, carnavales o ANTRUEJOS debieron celebrarse en nuestra zona de forma similar a muchos otros sitios del ámbito indoeuropeo más ancestral. Cerca de Las Merindades tenemos varias fiestas de este tipo que afortunadamente se han recuperado en los últimos años, como los Zamarrones de Los Carabeos o La Vijanera de Silió.

La Vijanera de Silió es una mascarada de invierno que se desarrolla en esta localidad de Cantabria el primer domingo de cada año. Consiste en un mascarada colorista en la que participan alrededor de 75 personajes diferentes encarnados por más de 100 vecinos, todos varones. Pero los verdaderos protagonistas de la fiesta son los ZARRAMACOS debido a la importancia de su papel. Estos últimos son personas vestidas con pieles de oveja y sombreros picudos además de llevar la cara pintada de negro que van ahuyentando los malos espíritus del año que comienza haciendo sonar los varios campanos que llevan atados al cuerpo. Su misión es la de expulsar a dichos espíritus del pueblo llegando hasta los límites del mismo. Originalmente, la Vijanera se festejaba en una zona mucho más extensa que la actual. La Asociación Cultural Amigos de la Vijanera documenta Vijaneras en Silió (el festival original desapareció en 1935), en Las Coteras, Santa Olalla (celebrada hasta 1935), Cieza (1954), Anievas (1938), Bostronizo (1935) y Fraguas (1918). También documentan en Toranzo, perteneciente al valle vecino del Pas y que fue además donde sobrevivió hasta más tarde, 1957. Además, existieron Vijaneras por Trasmiera, Campoo y Polaciones.

 

Pero seguro que existieron muchos otros hasta tiempos no muy lejanos, como lo muestra este óleo de Gutiérrez Solana, pintado en Arredondo, Soba. Los mozos se vestían de “mamarrachos” con vejigas hinchadas para carnaval y fiestas. Véase que sale “el oso”, personaje común a la Vijanera.

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“El Carnaval en la Aldea”. Obra de Gutiérrez Solana ambientada en Soba, 1920. 

En dos localidades pegadas al embalse del Ebro, Los Carabeos (Valdeprado del Rio) y Lanchares (Campoo de Yuso), los más viejos del lugar aún recuerdan de la existencia de una tradición carnavalesca denominada allí ZAMARRONES y que se está intentando mantener y potenciar en los últimos años.

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Zamarrones de Los Carabeos, Valdeprado del Rio, Campoo.

 

 

CARNAVALES Y MARCARADAS TRADICIONALES EN MERINDADES

VIJANERAS DE MANZANEDO, BRICIA Y ZAMANZAS

Gracias a la red social Facebook hemos conocido que EN LAS MERINDADES TAMBIÉN EXISTIERON VIJANERAS, denominadas desde siempre con este nombre. Concretamente, en Bricia, Zamanzas, Manzanedo y Valdebezana. 

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Esta es la descripción que nos proporciona Belén García, de Arreba, Valle de Manzanedo:

“Iban con pieles y cencerros en la cintura y el cuello. Algunos llevaban en la cabeza cuernos y otros sombreros. La cara tiznada de negro. Los Vijaneros tocaban el cuerno y asustaban a los niños. Pasaban de casa en casa pidiendo. Luego se juntaban en la cantina y cenaban allí. A la gente que estaba en la calle la seguían tocando el cuerno, especialmente a los niños. Si había nieve los empujaban y tiraban fuera de las sendas. Los padres llamaban a los niños tanto en la calle como en las casas para que se aproximasen, y cuando estaban al lado de los Vijaneros estos tocaban el cuerno y corrían detrás de los niños. Los Vijaneros eran los mozos solteros, igual que en las Marzas.”

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CACHIPORROS Y CHAMARRONES DE SOTOSCUEVA, VALDEPORRES Y VALDEBEZANA

Otra tradición que se conserva en fuentes escritas y en la memoria de los más mayores es la de los cachiporros y chamorros de Valdeporres. Manuel Guerra, natural de Villamartín de Sotoscueva, en su gran obra “Constantes Religiosas Europeas y Sotoscuevenses” (1973) expone lo siguiente:

“Orígen telúrico, en relación con la fecundidad y con la fertilidad, pueden tener las mascaradas que, hasta no hace muchos años, celebraban los mozos en Sotoscueva así como en otras zonas; acontecían siempre al final de enero y durante el mes de febrero coincidentes con las fiestas de San Sebastián, Santa Agueda, días de Carnaval, o sea en el tiempo preparatorio de la irrupción primaveral. En estas mascaradas se solían disfrazar de TOROS, si bien de este disfraz en los últimos tiempos sólo quedan los CENCERROS, conservados aún por el director (totalmente disfrazado) de los danzantes en las fiestas patronales de Las Machorras (pasiegos) y por el CACHUZO director de los CACHIPORROS (Robledo de las Pueblas), de los CHAMORROS (Cidad de Valdeporres) danzantes disfrazados de varias formas con ocasión del solsticio invernal. Estas mascaradas terminaban siempre con abundancia de vino,33863931_1289719941158697_7245953657663913984_n cena y jolgorio nocturno.”

La siguiente cita histórica ofrece más información al respecto:

“Otra. costumbre, tan bárbara como la anterior, se practicaba en el país que nos ocupa [Valdeporres], á la cual llaman CACHIPORROS, CHAMORROS O CHAMANONES; consistía en que los mozos vestíanse de mamarrachos los domingos y días festivos como lo hacen en Carnaval, ó iban pidiendo por los pueblos: la nota característica era, rodearse y colgar á su cuerpo muchos cencerros y campanas ó ir armados de sendos garrotes ó palos.” (Costa, J. (1918). Apuntes para la Historia Jurídica del Cultivo de la Ganadería en España”. Jaime Ratés, Madrid).

Amaia Arnesto nos informa de que en Robredo de las Pueblas eran CACHIPORROS y el que los dirigia lo llamaban CACHUZO.

Elena Campo ha averiguado que en Quintanilla de San Román, Valdebezana, hace mucho sí que habian CHAMARRONES, hace como 50-55 años de ello… Una persona mayor del pueblo recuerda que les decía una tía, “Qué vienen los chamarrones” y los niños pequeños, asustados se metían debajo de la mesa… Iban a pedir y era por Carnavales.

 

EL BOBO DE LAS MACHORRAS

Se celebra el primer domingo de agosto.

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Reportaje publicado en 1936 en la revista Mundo Gráfico.

Origen bereber de los pasiegos

Los Pasiegos constituyen uno de los grupos humanos más aislados y peculiares que existen en la Península Ibérica.

A sus peculiaridades culturales, reconocidas desde hace siglos, se le ha sumado en los últimos años algunos estudios científicos sobre genética de poblaciones que están mostrando que también conservan claras y distintivas peculiaridades genéticas.

 

¿LOS PASIEGOS TIENEN SANGRE BEREBER?

Sí, los datos que se derivan de los últimos estudios sobre genética de poblaciones así lo confirman. Uno de los rasgos más llamativos de los pasiegos es la alta presencia del haplogrupo E1b1b1b (E-M81). Este marcador genético, originado en el Magreb y en tiempos relativamente recientes (200 aC; Solé-Morata, 2017), se transmite solo de padres a hijos varones y presenta sus más altas frecuencias planetarias entre la población rural y montañosa del Norte de África (Marruecos 67,4%) conocida como bereberes (imazighen en su lengua). Entre los pasiegos varones, el porcentaje de aparición de genes norteafricanos es del 24%, el más alto de Europa. Mayor que el del resto de Cantabria (17%) y significativamente mayor que el de sus vecinos asturianos y vascos (2% en cada caso) (Maca-Meyer et al., 2003).

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La pregunta que cabe hacerse ante estos datos es

 

¿CUÁNDO LLEGARON LOS BEREBERES A CANTABRIA EN GENERAL Y A LA PASIEGUERÍA EN PARTICULAR?

Sobre este tema existió hasta hace poco años un cierto debate polarizado entre los que pensaban que se produjo en tiempos medievales (Bosch et al. 2001, Pereira et al., 2000) y aquellos que pensaban que procedía de tiempos prehistóricos (Gómez Casado et al., 2000, González et al., 2003). El trabajo de Maca-Meyer se inclinaba por la segunda hipótesis dado que 1) el marcador E-M81 se encuentra también extendido en el resto de Cantabria y 2) no aparecen otros marcadores de Oriente Medio en la muestra pasiega (al contrario que en la norteafricana actual). Sin embargo, cabria contraargumentar que estos datos tal vez se deban a mezclas poblacionales posteriores. Además, estudios más recientes (Adams et al., 2008; Bycroft et al., 2018) apuntan a que la influencia genética norteafricana en la península entró en España de la mano de la invasión musulmana del 711. Y, como acabamos de comentar, el reciente trabajo de Solé-Morata (2017) ha datado esta mutación genética en tiempos históricos y en el Magreb. Así que según pasa el tiempo va quedando cada vez más claro que todo lo que tenemos los habitantes del noroeste de España de “sangre mora” (que es más de lo que comúnmente se ha pensado hasta el momento) procede de tiempos históricos.

 

LA HISTORIOGRAFÍA ME HA DICHO OTRA COSA HASTA AHORA ¿DE VERDAD HUBO BEREBERES EN LA ESPAÑA MÁS “CRISTIANA” DESDE EL PRINCIPIO?

Recientemente, Bycroft et al. (2018) han publicado un interesante trabajo que corrobora otro anterior de Adams et al. (2008) y en el que muestran que el mayor porcentaje genético de ancestros de origen norteafricano en España sigue un patrón no tanto sur-norte (más genes norteafricanos en el sur de España que en el norte) sino oeste-este: Más población española con ancestros norteafricanos en el oeste de la península ibérica. De hecho el máximo de población española con genes norteafricanos se localiza actualmente en Galicia, una zona que curiosamente nunca estuvo bajo control musulmán.

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Por desgracia, ninguno de estos dos trabajos ha recogido muestras específicas pasiegas (y apenas cántabras), pero permiten constatar otro dato relevante y es que los bereberes no solo se instalaron en las zonas más islamizadas de Al Andalus durante la Edad Media sino que muchos se trasladaron a vivir en los confines más norteños de la península en los primeros años de la invasión capitaneada por unos pocos árabes .

Trabajos como los de Fernández Conde (2009) recogen como una realidad constatada la presencia de bereberes en las distintas latitudes del reino asturleonés desde las primeras décadas del siglo VIII al socaire de la invasión islámica. Sabemos además que se asentaron preferentemente en zonas rurales y montañosas (como también constata Franco Moreno, 2005), siguiendo su tradicional estilo de vida ganadero y autárquico (y que aún puede trazarse genéticamente en el Magreb actual; Bekada et al., 2013), sin llegar a constituir formaciones sociales amplias y bien estructuradas, por lo que estaban expuestos a una asimilación fácil y rápida por parte de la población autóctona que en aquellos tiempos se encontraba construyendo una articulación política y organización social dentro de los esquemas cada vez más rígidos de la feudalidad.

 

¿PERO ESTOS BEREBERES ERAN MUSULMANES?

Me alegro de que me hagas esa pregunta. El ejército de Tariq estuvo compuesto, casi en su totalidad, por grupos de bereberes norteafricanos en una fase de arabización todavía muy superficial (Fernández Conde, 2009). Pertenecían en su gran mayoría al grupo de los al- Butr, un conjunto de tribus norteafricanas incluidas dentro de la provincia hispana de Mauritania Tingitana (Hispania Transfretana) pero que se resistieron fuertemente a la romanización, tanto romana como bizantina y que seguía manteniendo numerosas prácticas paganas cuando empezaron a entrar en contacto con la religión musulmana, escasamente 100 años antes de que entraran en la península (Franco Moreno, 2005). De hecho, hoy día se considera que la posterior arabización e islamización del Magreb fue fundamentalmente un proceso de aculturación de las poblaciones indígenas bereberes, que además quedaron relegadas a entornos rurales (comprobado genéticamente por Bekada et al., 2013). Por lo tanto, conviene tener muy presente que los bereberes que migraron a España en el 711 eran gentes “muy suyas” y con escasa permeabilidad a influencias culturales de todo tipo, incluido el Islam.

Tanto es así que las fuentes árabes de la época nos hablan de frecuentes ejemplos de apostasía (renuncia a la fe islámica) por parte de los bereberes. El historiador andalusí Abenjaldún (1332-1406) narraba que en los primeros 70 años bajo el islam los beréberes cometieron apostasía una docena de veces: “La población de estas comarcas se compone de bereberes, pueblo organizado en tribus, las cuales cada una es animada por un fuerte sentimiento de asabiya (sentimiento de solidaridad tribal o clánica) pero sin resultado alguno, optando por repetidas insurrecciones y de apostasía; a cada momento se levantan en armas, sin dejarse contener por los rigurosos castigos que les infringían las tropas árabes” (Franco Moreno, 2005; Ilife, 2013).

Como resultado de todo esto, resulta fácil imaginar que algunos grupos aislados de bereberes pudieron adaptarse a su nuevo entorno social en las montañas del norte de España con relativa facilidad, pero más por concordancia cultural con los modos de vivir y de ver el mundo que se encontraron al llegar en el resto del paisanaje local que por renegación de una fe musulmana que realmente nunca llegaron a profesar con vehemencia.

 

UNA GENTE INTERESANTE ¿PODRÍAS CONTARME ALGO MÁS SOBRE ESTE PUEBLO?

Los bereberes constituyen un pueblo ciertamente singular a nivel cultural. El antropólogo Rafa Quintía los definía hace pocos años con el siguiente acertijo: “Cómo se llama un pueblo que come empanadas, frisuelos y hace aguardiente. Que baila ritmos de baile al son de gaitas y panderos. Que enterró a sus muertos en dólmenes y túmulos. Que llenó montes y roquedos de petroglifos. Que celebra el carnaval corriendo con cencerros, haciendo guerras de harina y disfrazándose con pelucas. Que usa como decoración hexapétalas, círculos concéntricos y trisqueles. Que cree en seres míticos que guardan tesoros encantados bajo tierra y que solo con un libro mágico y determinadas palabras secretas se pueden desencantar. Que habla de almas en pena que salen por la noche a andar por los caminos. Que al arco iris le pone nombre de mujer. Que usa amuletos en forma de mano contra el mal de ojo. Que tenían una lengua propia que fue proscrita en los colegios y las Administraciones. Que fueron llamados por los romanos bárbaros y de los que se decía que vivían en las montañas y eran grandes guerreros. Quiénes serán???”

 

Incluso (oh, sorpresa) hay testimonios de que comían cerdo. Parece ser que el consumo de este animal, prohibido por las religiones musulmana y judía, fue también bastante común entre algunos grupos bereberes marroquíes hasta épocas recientes (Simoons, 1994). Considerados herejes en las crónicas de la época, hay constancia de que en el emirato bereber de Barghawata (744) se consumía cerdo con naturalidad y los Gumara del Rif en el s X permitían comer la carne de cerdos hembra y verracos (Glick, 2007).

Detalles que sumados a sus fuertes tendencias democráticas y de igualdad, así como al rol fundamental que juega la mujer en la sociedad bereber (que entronca con el famoso matriarcado de los cántabros), permite singularizarlos respecto al resto de los musulmanes del Magreb y, mucho más, respecto a los de la Península Arábiga.

 

BIBLIOGRAFÍA

Adams, S. M. et al. (2008). The genetic legacy of religious diversity and intolerance: paternal lineages of Christians, Jews, and Muslims in the Iberian Peninsula. American Journal of Human Genetics, 83(6), 725-36.

Bekada A, et al. (2013) Introducing the Algerian Mitochondrial DNA and Y-Chromosome Profiles into the North African Landscape. PLoS ONE 8(2): e56775.

Bycroft C. et al. (2018). Patterns of genetic differentiation and the footprints of historical migrations in the Iberian Peninsula. BioRxiv (pre-pub. DOI:10.1101/250191

Fernandez Conde, F.J. (2009) Los mozárabes en el reino de León. Siglos VIII-XI. Studia historica. Historia medieval, 27, 53-69

Franco Moreno, B. (2005). Distribución y asentamientos de tribus bereberes (Imazighen) en el territorio emeritense en época emiral (S. VIII-X). Rev. Arqueología y Territorio Medieval, 12-1, 39-50.

Maca-Meyer, N. et al. (2003). Y Chromosome and Mitochondrial DNA characterization of Pasiegos, a human isolate from Cantabria (Spain). Annals of Human Genetics, 67,329–339.

Solé-Morata et al (2017). Whole Y-chromosome sequences reveal an extremely recent origin of the most common North African paternal lineage E-M183 (M81). Scientific Reports, 7, Article number: 15941.

Nuestras palabras: tornos, tornu, torno

TORNU. Curva muy cerrada en una senda, o en un camino para que no “entornaran” los carros.

Definición de Palabras de Liébana.

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Puerto de los Tornos entre Laredo y Merindades (Foto de Imanol Mármol).

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Desfiladero de los Tornos, entre Tudanca y Cidad de Ebro (Foto de #elebroescondido).

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Altu el Tornu de Llanes, Asturias (Foto de FlyGus).

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Los Tornos de Liordes, Liébana (Foto de José A. Ramos).

Bizcas, zurdas, gachas. ¿Cómo se llaman las vacas según sus cuernos?

 

Esta vaca de Munilla, Valdebezana, anda la pobri con un cuernu revirau pa’baju. ¿Será bizca, zurda o gacha?

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Vaca bizca.

 

Tras opiniones de varios sabedores cualificados y sesudas deliberaciones hemos llegado a la conclusión (más o menos unánime) de que se trata de una vaca bizca.

La definición de estos y otros términos nos la da el montañés Miguel Angel Rodríguez:

  • ZURDA es cuando los cuernos tienen forma diferente desde nacimiento.
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Vaca zurda.

  • BOJA, BOJONA o ESBOJA es cuando ha partido un cuerno o cuando perdió la funda.
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Vaca esboja.

  • GACHA es cuando ambos cuernos tienen nacimiento hacia abajo aunque luego puedan subir.
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Vaca gacha.

  • ESTORNEJA es cuando trabajan los cuernos mucho y vuelven las puntas a delante.
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Vaca estorneja.

  • CORZAS cuando vuelven las puntas hacia atrás (muy típico en las suizas).
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Vacas corzas.

  • GUINCHAS cuando vuelven las puntas hacia adentro.
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Vaca guincha.

  • CORVAS o RECORVAS cuando después de abrir e ir adelante suben verticales.
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Vaca corva.

  • GACHICORVA cuando al abrir e ir adelante también bajan y luego suben en vertical.
  • PALETA cuando crecen abiertos a los lados sin ir adelante.
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Vaca paleta.