Santa María de Mijangos ¿La Otra Capital del Ducado de Cantabria?

El yacimiento de Mijangos (Merindad de Cuesta Urria) se compone de estructuras y espacios bien diferenciados. En primer lugar está la iglesia, que destaca por su tamaño, importancia histórica y monumentalidad, en segundo lugar el amplio espacio sepultural que la circunda y que tiene tres niveles de enterramientos superpuestos, en tercer lugar un amplio espacio poblacional, todavía sin excavar.

La existencia de la Iglesia de Santa María de Mijangos era conocida por un epígrafe procedente de esta localidad, que permite situar la consagración del templo hacia el año 589 de nuestra era.

48393601_1462987760498580_7644469044401143808_o48365643_1462986520498704_4765357422837497856_o

Pero, a partir de los resultados de las excavaciones arqueológicas, sabemos que hubo tres fases o momentos de construcción y utilización. Por tanto, Mijangos debe entenderse como un elemento nacido a finales del Bajoimperio, desarrollado en el agitado contexto que viven estos pueblos del norte durante la etapa visigoda y adaptado a las posteriores transformaciones que dan lugar al nacimiento de la Alta Edad Media (siglos V-X).

8630128191_7f4ceec1dc_b

Recreación de la iglesia visigoda de Santa María de Mijangos en el Centro de Interpretación Arqueológica de Trespaderne. Foto de CEDER Merindades

48375761_1462986113832078_8215022661894406144_n

Imagen de Aratikos Arqueólogos.

48383419_1462986140498742_8043802278810877952_o

Imagen de Aratikos Arqueólogos.

 

48419595_1462986543832035_3595208271830450176_o48374710_1462986573832032_826151630993883136_o48392283_1462986727165350_822829937646895104_o48363615_1462986773832012_2089827371363336192_n48383935_1462986867165336_3213340487570161664_n

 

Se encuentra ubicado muy próximo a otros elementos de esa misma época como la fortaleza de Tedeja, el monasterio de San Juan de la Hoz de Cillaperlata y la iglesia de Santa María de los Reyes Godos, lo que da fe de la importancia que tuvo esta zona en época visigoda, tal vez actuando como principal punta de lanza del control visigodo contra cántabros, ruccones, suevos y vascones.

Descripción del templo de Aratikos Arqueólogos.

Más información: http://www.aratikos.com/…/2001_-_Puesta_en_valor_de_la_Igle…

Anuncios

¿Oña (Cillaperlata, Frías) son Merindades o Bureba?

Para abrir boca os ofrecemos unas breves reseñas históricas:

Oña y su monasterio benedictino de San Salvador (fundado en el año 1011 por el conde de Castilla Sancho García, nieto de Fernán González), ejerció una indudable influencia en buena parte de Las Merindades. Conocido es, por ejemplo, su papel relevante en la repoblación de los montes pasiegos.

En plena Edad Media (finales del siglo XIII) mantuvo un prolongado pleito con el concejo de Frías (llamado el Pleito de los Cien Testigos) por la titularidad de bienes y derechos diversos, que ejemplifica perfectamente las luchas de poder de finales de la Edad Media entre una villa esencialmente abacial y eclesiástica, anclada en el pasado, frente a la netamente burguesa y comercialmente dinámica Frías.

En el Becerro de las Behetrías (1351) aparece formando parte de la Merindad de la Bureba y no de la de Castilla la Vieja que abarcaba desde Laredo hasta Miranda incluyendo la mayor parte de Las Merindades (excepto la zona campurriana).

En el Censo de los Millones (1591) sigue formando parte de La Bureba, en concreto, del arciprestazgo de Salas.

En 1615, Antonio de Yepes describe Oña como un “Valle muy antiguo y muy noble en las montañas de Burgos”, por lo tanto parece que fue visto como parte integrante de La Montaña desde antiguo, al contrario que otros enclaves cercanos de La Bureba.

En ocasiones se la ha adscrito a la Merindad de Cuesta Urria (Censo de Pecheros de 1528, por ejemplo) pero todo indica que Oña no formó nunca parte política de Merindades desde que existen noticias. No fue una de las siete merindades primigenias. No perteneció a ninguno de los tres partidos en que estaba dividida las Merindades en la época de las Intendencias (1749-1833). Tampoco entró a formar parte del partido judicial de Villarcayo tras 1833 y hoy en día sigue perteneciendo al Partido Judicial de Briviesca. En consecuencia, desde hace siglos lleva perteneciendo a La Bureba.

36899275_1328542117276479_275795689915547648_o

 

Tras la caída del Antiguo Régimen y la constitución de la actual provincia de Burgos por decreto (1833) el ayuntamiento quedó conformado exclusivamente por la zona más oscura de este mapa, su territorio original en tiempos contemporáneos. En 1850 incorpora a Cereceda y Penches, antaño pertenecientes a la Merindad de Cuesta Urria, Partido de Castilla La Vieja en Laredo. En 1950 incorpora a Villanueva de los Montes y Zangández, antaño pertenecientes al Valle de Tobalina y el Partido de Castilla la Vieja en Burgos. En fechas tan próximas como 1980 incorpora a bastantes pueblos, ampliando notablemente su extensión, especialmente por el sur. 1). Barcina de los Montes, la Aldea del Portillo del Busto y la Molina del Portillo del Busto, anteriormente pertenecientes a la Merindad de Cuesta Urria, Castilla la Vieja en Laredo. 2). Bentretea, Terminón, Castellanos de Bureba, Pino de Bureba y Cornudilla, aque fueron parte de la Cuadrilla de Caderechas, Merindad de Bureba. 3). La Parte de Bureba y Hermosilla, antaño parte de la Cuadrilla de La Vid, Merindad de Bureba.

Para finalizar, señalar que Cillaperlata y Frías pertenecieron a La Bureba desde 1833 hasta 1984. Y aún en un BOCYL de 2016 siguen incluyendo a estos dos municipios en la comarca de Bureba-Ebro.

Verganazo

Etimología: La palabra parece proceder del latín “virga” (vara), por lo que la ortografía correcta debe ser la de VERGANAZO. Verga es sinónimo de vara, y verganazo es también la palabra que se usa en arquitectura tradicional para ese entramado de varas de avellano con el que antes se construían las paredes interiores de una casa. Después se recubría con barro o cal. Una técnica de construcción de paredes que también se utilizó en los castros de nuestra zona.

Esta foto es el único documento gráfico que conocemos de este utensilio y procede del taller de cestería que ha llevado a cabo este verano el extraordinario MUSEO ETNOGRÁFICO DE MONTEJO DE SAN MIGUEL, en el Valle de Tobalina.

 

22730486_1155539471243412_5142677089388089312_n

 

Nos ofrecen la siguiente explicación al respecto: “Otro artilugio era el verganazo, sobre un bastidor de listones, a modo de escalera de mano, se entretejían mimbres largos (vergas) para conformar una plataforma rectangular. Estaba destinado a llevar el pan amasado hasta el horno para cocerlo. Sobre el verganazo se extendía una tela de lino grande llamada masera sobre la que se colocaban los panes ya amasados y fermentados. Los panes se tapaban con los extremos de la masera que colgaba por los cuatro lados. El verganazo se colocaba sobre la cabeza y así se llevaba hasta el horno. Cuando las hogazas ya estaban cocidas se utilizaba el mismo sistema para llevarlas a casa.”

Más información: http://museomontejo.blogspot.com.es/…/exhibicion-de-oficios…

 

20727968_1115060418624651_5236924119055025395_n

Transportando el pan desde el horno comunal a casa en algo parecido a lo que por el Sureste de Las Merindades llamaban verganazo.

 

 

Castro de Quintanalacuesta, Cuesta Urria: ¿Un castro autrigón?

17434824_1019383098192384_7287629031579439313_o

Panorámica hacia Villarcayo desde el castro.

 

Bohigas, Campillo y Churruca (1984) dicen lo siguiente sobre este enclave: “En el término llamado los Castillos hay un castro ocupado durante la Primera y Segunda Edad del Hierro. Está emplazado sobre dos cerros de las estribaciones de la sierra de la Tesla. El recinto se limita por el oeste con los escarpes acantilados de ambos cerros en cresta, mientras es en la pendiente oriental donde se encuentran los indicios del poblado. En la zona más elevada de ambos cerros se hallan sendas terrazas formadas por un alomamiento del terreno, que quizás corresponda a una línea de amurallamiento. A los pies de ambas pendientes debía estar asentado el poblado, organizado en tres niveles de terrazas, concéntricas con respecto a cada una de las crestas de los dos cerros.

17436006_1410872965652440_6298878105431888503_o

Vistas de la terraza principal. Foto de Jesús Pablo Domínguez.

 

La separación de los niveles de terrazas entre sí se debía solucionar a base de muros que en algún punto debían tener más de tres metros de altura. Los taludes producidos por su derrumbe presentan más de nueve metros de anchura en casi todos los puntos, apreciándose en puntos aislados montones de piedras no recubiertos por la vegetación. Un caso particularmente interesante de separación es el que aparece en el nivel de terrazas más elevado de la cresta norte, formada por una alineación de losas hincadas de gran tamaño, que se sigue durante más de doscientos metros.

17309710_1410872068985863_674297853199624664_nEn superficie se recogen algunos fragmentos de cerámica a mano, entre ellos uno con decoración incisa con un motivo de bandas compartimentadas por trazos perpendiculares. Además aparecen cantos rodados de arenisca, algún núcleo de sílex y fragmentos de adobe.

17309705_1410877655651971_9070820585660318422_nEn este recinto se practicaron en el pasado excavaciones de sondeo que proporcionaron algún denario de Turiaso, una fíbula de arco y un colgante de bronce, así como una punta de lanza de hierro, adobes, una cuerna de ciervo trabajada y molinos de mano. Igualmente fueron hallados restos de vasos cerámicos, capítulo dentro del que hay que señalar el reciente descubrimiento de fragmentos de cerámica pintada celtibérica en el solar de este castro por parte de J. A. Churruca”.

 

Este castro es sumamente extraño y diferente a los del resto de la Cantabria Burgalesa por varios motivos:

1. Por su ubicación. Se trata de un castro desde el que se domina toda la llanada de Villarcayo-Medina pero que aparenta estar semiescondido, desde donde “se ve sin ser visto”. Diferente a los castros cántabros que conocemos, a los que les gusta dejar claro un “yo estoy aquí” para todo aquel que pasa por su entorno.

2. Se trata además de un castro que no está ubicado en la cima del monte sino en media ladera. Más cerca de la llanada agrícola que de las cumbres de detrás que lo separan de la Bureba. Para adaptarse a la pendiente cuenta con un sistema de terrazas que también es poco común.

3. Sus murallas son de escasa entidad, apenas perceptibles hoy día e indistinguibles de las propias terrazas. Podrían haber estado hechas de adobe, al estilo de los castros autrigones como el de Soto de Bureba, herederos de la cultura meseteña de Soto de Medinilla.

Teniendo en cuenta todos estos aspectos, podríamos estar ante un pequeño castro autrigón dependiente de alguno de los grandes oppida ubicados en la Bureba, tal vez Salionca (Poza de la Sal). Cualquier opinión técnica al respecto será bienvenida. El enclave merece ciertamente una visita por parte de cualquier amante de este período histórico.

 

 

 

Etimología de Urria

Primeras apariciones documentales

El topónimo URRIA aparece registrado en nuestra zona en documentos del siglo XII con diversidad de grafías: 1167 “in Orreia”. 1182 “ego don Rodrico filio de don Xemen de Orreya…”. 1185 “Dono uobis monasterium Sancti Martini de Hurria cun omnibus pertinentlis suis”. Y en pleno s.XIII: 1258 “…con nuestros uezinos los aldeanos de Vrria, et de Uillamagrin…”. 1282 (Escritura de venta) “…el eredamiento que io auia en Vurria”. 1352 “Vrria”.

Como apelativo lo encontramos en los topónimos de la zona CUESTA URRIA y QUINTANA URRIA. El primero figura en un documento de 1270, donde es testigo de una escritura de venta: “Aluar Garcja, fijo de Garçi Lopez de la Cuesta dUrria”. En 1327 figura como testigo de una sentencia contra un clérigo de Villaveta un tal “Juan Gomez de la Cuestadurria”. Más temprana es aún la documentación del segundo: 1128 (Testigo en una querella) “Iohan de Quintanaurria”. Hacia el año 1200 (Donación a Monasterio de Oña) “…omnem hereditatem quam habemus en Quintana Urria”. 1230 “…Guterrium et Rodericum filium eius de Vrria ex alia”, y en el mismo documento: “…habeant domum Sancti Martini de Urria toto tempore uite sue”.

Etimología

Sobre el origen de este vocablo en esta zona se han propuesto diversas teorías. Algunos creen que todas las terminaciones “urria” de la comarca hacen relación a la existencia de arenas auríferas en los ríos y arroyos de nuestra comarca. Cualquiera que sepa algo de cómo se forma este metal (de origen magmático y asociado a rocas ígneas, no de tipo sedimentario como nuestras calizas), tendrá criterio suficiente para desechar esta teoría sin más miramientos.

Una creencia mucho más extendida es la de que esta palabra procede del vasco. Y en efecto, en este idioma existen varias palabras susceptibles de ser candidatos etimológicos: Algunos la derivan de la palabra urria, que en vasco actual significa octubre, y que parece proceder de urri o urria, “escaso, menguado o disminuido”. Urr, urra, urraitz, etc. quiere decir avellana en este idioma, por lo que octubre también podría significar “mes de las avellanas”. De hecho, a octubre también se le llamaba en algunas zonas de habla vasca biltzil, mes de la recolección y lastail, mes de la paja. Nada hace sospechar que nuestro municipio tuviese alguna relación particular con ninguno de estos significados. Además, no existe ninguna prueba documental de que existiera nunca poblamiento de habla vasca en la zona.

La teoría más plausible es la que deriva nuestro topónimo de la raíz preindoeuropea URR- con el significado de CERRO o PROMONTORIO (Hubschmid, 1960). Existen multitud de topónimos fuera del ámbito vascófono que pueden adscribirse a este significado. En Asturias: Urria (Teverga y Somiedo), Pico Urriellu (el famoso Naranco de Bulnes, en Cabrales), Picu l’Urru (Belmonte), Orria (Aller), Orria (Lena), Tsandurriu, entre Somiedo y Xanestoso (Cangas del Narcea), el Tsinu l’Orro, en el Monsacro (Morcín), etc… En Galicia: Orrea (lugar de Sillobre), Orria / Orrio / Orro (Culleredo), San Andrés de Órrea (A Golada), Vale da Urra (Portugal). En Cantabria están los conocidos como Urros de Liencres. En Carranza el Urrio, el Urro…

Más “urrias” en Merindades

Por encima de Redondo, Merindad de Sotoscueva, existe una peña llamada PEÑA URRIA o Penurria, en las crestas entre Rioseco y Valmayor. En el Libro de la Montería de Alfonso XI (1340) leemos: “Valmayor es buen monte de oso et de puerco en verano. Et son las vocerías, la una desde encima Foyuelos de Rioseco á Piedra Travesaña: et la otra desde Piedra Travesaña al Candanal; et del Candanal á la Cueva Costeriza, et dende á Focejo, et desde Focejo á Peña Urria, et de Peña Urria á Cerro Estacas, et de Cerro Estacas á Peña Osera.” De forma curiosa, en la Merindad de Cuesta Urria también existió una aldea llamada Valmayor, hoy despoblada. La Urria es también un monte en Ahedo de Butrón (Los Altos).

En definitiva, nuestra URRIA SIGNIFICARÍA CERRO O PROMONTORIO SEÑALADO.

Foto de la Sierra de la Tesla, verdadero hito paisajístico de toda la llanada de Merindades. En sus faldas está la Merindad de Cuesta Urria. Autor: Miguel Enrique Ugarte.

13064476_818733371590692_4787587826444690994_o

Etimología de Revilla

El origen de este topónimo (y apellido) parece claro: Revilla procede del latín ripa: orilla, margen, ribera. Pero vamos a continuación a profundizar en las causas de su difusión por nuestro ámbito geográfico.

La más temprana mención a este topónimo en Merindades aparece en un documento fechado de 1084, que nos indica que Munio Didaz de Caluerela, su hijo Falcón Munioz y su hermana Dona Godina, hacen donación al Monasterio de Oña de un palacio y heredades sitos en Petrapidonia. Sacamos la siguiente frase: “et alia vinea subter RIBIELLA CONCELIERA.”. La misma tierra se define en 1114 por REBIELLA CONZCEGGERA. El apeo general de las propiedades del Arzobispado de Burgos, redactado en 1515, nos proporciona la siguiente forma: “un haza en la REVILLA DE CONCEJO” de la localidad de Urria. En los pueblos de Cebolleros y la Ribera, situados también en la Merindad de Cuesta Urria, leemos: “a cierzo, revillas del concejo”, “rebilla del concejo” y en el mismo folio vuelto “solano una rebilla”.

Asimismo, un documento de 1541 del registro de apeos de Espinosa de los Monteros nos señala que los diputados de la parte contraria (localidad de Baranda, Bedón) recibieron un poder para representar a su comunidad: “Nos fue fecho e otorgado el dicho poder en la REVILLA CONCEJERA, término del dicho lugar de Baranda”. Referido al mismo alfoz de Baranda, incluido en la Merindad de Montija: “los moradores del alhoz que somos de los lugares de Gayangos y de Varanda y de Vedón y de Quintanahedo y de Cuestahedo, estando juntos en esta junta de REVILLA CONCEJERA, término del dicho lugar de Baranda donde nos solemos juntar a nuestra junta y llamamiento segund que lo havemos de uso e de costumbre de nos ajuntar a las cosas tocantes y pertenecientes a nuestra junta y a nuestros concejos…”.

 

revilla de pienza km34 v5

“Lugar de asamblea” de Revilla de Pienza, Merindad de Montija. Foto de Revilla KM34.

Una revilla parece designar por tanto a un espacio restringido opuesto a otra localidad vecina o a varias localidades. Así es como a la localidad de Herrán (Valle de Tobalina), corresponde otra llamada La Revilla de Herrán. O los conjuntos de Quintanilla de Pienza, Bárcena de Pienza y Revilla de Pienza (Merindad de Montija). Es probable que estos territorios, así como los que se suelen designar con el nombre de BÁRCENAS o BARCENILLAS fueron en un principio simples lugares de trabajo antes de transformarse en centros de población sedentaria. La revilla es un rastro onomástico de los antiguos sistemas comunitarios a los que también pertenecían las ADRAS y las REBIELGAS. Viene a ser un espacio administrativo neutralizado (en el territorio de un lugar pero que quedan al servicio de los demás lugares también) o de asamblea para las diversas localidades del entorno. Eran expresión de un derecho consuetudinario, oral (“nuestro uso y costumbre”). El uso de la revilla concejera desapareció probablemente a mediados del siglo XVI.

REVILLA tiene pues dos acepciones principales:
1. Es un lugar de asamblea, inajenable, en donde se celebraban concejos abiertos.
2. Es también un terreno comunitario que se puede arrendar a uno de los vecinos del lugar o dejar descansar por rotación de cultivos.

Texto de Leal (1985). “Sel y otros “lugares comunes” en las montañas de Burgos”. 
la riba de valdelucio

Calle en el pueblo de La Riba, Valle de Valdelucio.