Peña del Mazo, Tobalina

Las evidencias excavadas se corresponden con un centro de culto en el que se aprecian al menos dos fases constructivas y un amplia necrópolis –se han reconocido un total de 103 tumbas–, así como una serie de construcciones semiexcavadas en la roca, que se apoyan en ocasiones sobre postes de madera, pertenecientes a una aldea fundada en época visigoda (siglos V-VI) y que presenta una larga continuidad durante toda la Alta Edad Media hasta su probable abandono hacia el año mil (Aratikos 2007). Constituye la principal necrópolis de época visigoda excavada en Las Merindades.

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Plano de Aratikos Arqueológos.

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Foto de Extramiana.

Panorámica del desfiladero de La Horadada y la fortaleza visigoda de Tedeja (a su derecha) según se ve desde Peña del Mazo.

Se observa claramente como, en tiempos del Ducado Visigodo, Tedeja funcionaba como un mirador de los germanos para vigilar y controlar las Bardulias y, más allá, a los cántabros del Noroeste (¿tal vez los ruccones?), de sus posibles incursiones a las zonas más romanizadas y sujetas al control visigodo: La Bureba y Valdegovía.

El Valle de Tobalina ha sido prácticamente el único municipio de la comarca que ha apostado por conocer y poner en valor su patrimonio arqueológico. Iniciativa digna de elogio, sin duda.

 

 

Etimología de Revilla

El origen de este topónimo (y apellido) parece claro: Revilla procede del latín ripa: orilla, margen, ribera. Pero vamos a continuación a profundizar en las causas de su difusión por nuestro ámbito geográfico.

La más temprana mención a este topónimo en Merindades aparece en un documento fechado de 1084, que nos indica que Munio Didaz de Caluerela, su hijo Falcón Munioz y su hermana Dona Godina, hacen donación al Monasterio de Oña de un palacio y heredades sitos en Petrapidonia. Sacamos la siguiente frase: “et alia vinea subter RIBIELLA CONCELIERA.”. La misma tierra se define en 1114 por REBIELLA CONZCEGGERA. El apeo general de las propiedades del Arzobispado de Burgos, redactado en 1515, nos proporciona la siguiente forma: “un haza en la REVILLA DE CONCEJO” de la localidad de Urria. En los pueblos de Cebolleros y la Ribera, situados también en la Merindad de Cuesta Urria, leemos: “a cierzo, revillas del concejo”, “rebilla del concejo” y en el mismo folio vuelto “solano una rebilla”.

Asimismo, un documento de 1541 del registro de apeos de Espinosa de los Monteros nos señala que los diputados de la parte contraria (localidad de Baranda, Bedón) recibieron un poder para representar a su comunidad: “Nos fue fecho e otorgado el dicho poder en la REVILLA CONCEJERA, término del dicho lugar de Baranda”. Referido al mismo alfoz de Baranda, incluido en la Merindad de Montija: “los moradores del alhoz que somos de los lugares de Gayangos y de Varanda y de Vedón y de Quintanahedo y de Cuestahedo, estando juntos en esta junta de REVILLA CONCEJERA, término del dicho lugar de Baranda donde nos solemos juntar a nuestra junta y llamamiento segund que lo havemos de uso e de costumbre de nos ajuntar a las cosas tocantes y pertenecientes a nuestra junta y a nuestros concejos…”.

 

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“Lugar de asamblea” de Revilla de Pienza, Merindad de Montija. Foto de Revilla KM34.

Una revilla parece designar por tanto a un espacio restringido opuesto a otra localidad vecina o a varias localidades. Así es como a la localidad de Herrán (Valle de Tobalina), corresponde otra llamada La Revilla de Herrán. O los conjuntos de Quintanilla de Pienza, Bárcena de Pienza y Revilla de Pienza (Merindad de Montija). Es probable que estos territorios, así como los que se suelen designar con el nombre de BÁRCENAS o BARCENILLAS fueron en un principio simples lugares de trabajo antes de transformarse en centros de población sedentaria. La revilla es un rastro onomástico de los antiguos sistemas comunitarios a los que también pertenecían las ADRAS y las REBIELGAS. Viene a ser un espacio administrativo neutralizado (en el territorio de un lugar pero que quedan al servicio de los demás lugares también) o de asamblea para las diversas localidades del entorno. Eran expresión de un derecho consuetudinario, oral (“nuestro uso y costumbre”). El uso de la revilla concejera desapareció probablemente a mediados del siglo XVI.

REVILLA tiene pues dos acepciones principales:
1. Es un lugar de asamblea, inajenable, en donde se celebraban concejos abiertos.
2. Es también un terreno comunitario que se puede arrendar a uno de los vecinos del lugar o dejar descansar por rotación de cultivos.

Texto de Leal (1985). “Sel y otros “lugares comunes” en las montañas de Burgos”. 
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Calle en el pueblo de La Riba, Valle de Valdelucio.