Nuestras palabras: tornos, tornu, torno

TORNU. Curva muy cerrada en una senda, o en un camino para que no “entornaran” los carros.

Definición de Palabras de Liébana.

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Puerto de los Tornos entre Laredo y Merindades (Foto de Imanol Mármol).

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Desfiladero de los Tornos, entre Tudanca y Cidad de Ebro (Foto de #elebroescondido).

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Altu el Tornu de Llanes, Asturias (Foto de FlyGus).

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Los Tornos de Liordes, Liébana (Foto de José A. Ramos).

El mes de agosto

Entramos en agosto y a segar el centeno y algo de trigo. Este mes era malo en la puchera, ya que no quedaban chorizos ni lomo y, por si fuera poco, las vacas por el monte ya no pacían nada. A los bueyes, se les echaba un poco de hierba y un brazado de ramas de las patatas, que ya se sacaban nuevas en la huerta, y lo mismo con las cebollas blancas, que era la salvación.

Lo primero, se machacaba el centeno. Esto se hacía a palos sobre una puerta vieja o algo parecido y algunas veces se les pasaba el trillo para tener algo de paja. Con el centeno las gallinas ponían el portal perdido de garnazas (excrementos), dándose el caso de no tener dónde poner los pies.

Y una vez terminado el centeno, se empezaba con el trigo. Lo poco que se sembraba y lo menos que se cogía, lo mismo el trigo que el centeno era una ruina para trillar. Los bueyes venga dar vueltas con el trillo y alrededor del mismo 3 o 4 personas como nada, y tanto unos como otros estaban muy a disgusto. Los bueyes, que eran tudancos de sangre, a la media vuelta te la hacían, no estaban contentos y eso que tenían retrete mientras duraba la trilla.

A los pequeños nos gustaba montar en el trillo las primeras vueltas, te mandaban pinchar a los bueyes y te tostaba el sol, y ¿qué hacías?, echar tragos de agua y mirar para arriba que se oía el ruido de un avión, y las mozas deseando que terminara todo esto para ir al molinucu, cogían una bata vieja y una jaboneta y debajo de la escumiana, y los chavales al Bao de Abajo, todos usábamos el mismo bañador y, al salir, los ciruelos temblaban.

Y al otro día Nuestra Señora, la de Agosto, y seguido San Roque, y como estaba tan cerca pues íbamos todos, chicos y grandes, se paraba en la estación, se echaba una jarra de vino y a Robredo. Pero esto sería como mucho a las 5 de la tarde, que entonces las romerías se hacían de día, de noche la verbena, pero como muy tarde hasta las 12.

Texto de la obra de Elisardo Ruiz (2001) “Ahedo, Tu Eres mi Pueblo”

Fotos de Nicolás Ordóñez: Trillando en Quintanilla de Pienza, Merindad de Montija.

 

 

 

 

El enigmático caracol de Quimper

El caracol moteado (Elona quimperiana) es una especie propia de zonas húmedas y sombrías, viviendo frecuentemente dentro de bosques caducifolios de hayas, robles o castaños. También puede aparecer en zonas de bosques de ribera e incluso en campiñas húmedas. Su alimentación se basa en los hongos que crecen entre la hojarasca o bajo los troncos muertos.

Es una especie atlántica que solamente vive en la España Húmeda y en la Bretaña francesa. Curiosamente hay varias otras especies que presentan un patrón similar, como la llamada babosa de Kerry (Geomalacus maculosus) que también existe en el Norte de la península, el madroño (Arbutus unedo) llamado BORTO por el Valle de Mena y que también se da de forma natural en el suroeste de Irlanda, y varias especies de brezos (Calluna spp.). La teoría más aceptada hoy día para este fenómeno se apoya en dos descubrimientos recientes: la similitud genética de gran parte de la fauna de Irlanda a la del norte de España, y la similitud genética de gran parte de la población humana de Irlanda a la del norte de España. Es muy posible que todas estas especies fueran introducidas accidentalmente en la Bretaña francesa y las Islas Británicas a finales del Paleolítico o principios del Mesolítico por las poblaciones humanas que emigraron a esa zona desde el Norte Atlántico de la península Ibérica.

En Merindades se ha confirmado su existencia en los Montes de Valnera, Montija, Valle de Mena, zona de Arreba, Monte Santiago y Sobrón. La presencia en la Sierra de la Tesla y Valdivielso debe confirmarse.

Es una especie en peligro de extinción. Debe evitarse incluirla en nuestras excursiones a por caracoles.

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Distribución mundial de caracol de Kimper.

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Distribución mundial de la babosa de Kerry.

 

Etimología de Revilla

El origen de este topónimo (y apellido) parece claro: Revilla procede del latín ripa: orilla, margen, ribera. Pero vamos a continuación a profundizar en las causas de su difusión por nuestro ámbito geográfico.

La más temprana mención a este topónimo en Merindades aparece en un documento fechado de 1084, que nos indica que Munio Didaz de Caluerela, su hijo Falcón Munioz y su hermana Dona Godina, hacen donación al Monasterio de Oña de un palacio y heredades sitos en Petrapidonia. Sacamos la siguiente frase: “et alia vinea subter RIBIELLA CONCELIERA.”. La misma tierra se define en 1114 por REBIELLA CONZCEGGERA. El apeo general de las propiedades del Arzobispado de Burgos, redactado en 1515, nos proporciona la siguiente forma: “un haza en la REVILLA DE CONCEJO” de la localidad de Urria. En los pueblos de Cebolleros y la Ribera, situados también en la Merindad de Cuesta Urria, leemos: “a cierzo, revillas del concejo”, “rebilla del concejo” y en el mismo folio vuelto “solano una rebilla”.

Asimismo, un documento de 1541 del registro de apeos de Espinosa de los Monteros nos señala que los diputados de la parte contraria (localidad de Baranda, Bedón) recibieron un poder para representar a su comunidad: “Nos fue fecho e otorgado el dicho poder en la REVILLA CONCEJERA, término del dicho lugar de Baranda”. Referido al mismo alfoz de Baranda, incluido en la Merindad de Montija: “los moradores del alhoz que somos de los lugares de Gayangos y de Varanda y de Vedón y de Quintanahedo y de Cuestahedo, estando juntos en esta junta de REVILLA CONCEJERA, término del dicho lugar de Baranda donde nos solemos juntar a nuestra junta y llamamiento segund que lo havemos de uso e de costumbre de nos ajuntar a las cosas tocantes y pertenecientes a nuestra junta y a nuestros concejos…”.

 

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“Lugar de asamblea” de Revilla de Pienza, Merindad de Montija. Foto de Revilla KM34.

Una revilla parece designar por tanto a un espacio restringido opuesto a otra localidad vecina o a varias localidades. Así es como a la localidad de Herrán (Valle de Tobalina), corresponde otra llamada La Revilla de Herrán. O los conjuntos de Quintanilla de Pienza, Bárcena de Pienza y Revilla de Pienza (Merindad de Montija). Es probable que estos territorios, así como los que se suelen designar con el nombre de BÁRCENAS o BARCENILLAS fueron en un principio simples lugares de trabajo antes de transformarse en centros de población sedentaria. La revilla es un rastro onomástico de los antiguos sistemas comunitarios a los que también pertenecían las ADRAS y las REBIELGAS. Viene a ser un espacio administrativo neutralizado (en el territorio de un lugar pero que quedan al servicio de los demás lugares también) o de asamblea para las diversas localidades del entorno. Eran expresión de un derecho consuetudinario, oral (“nuestro uso y costumbre”). El uso de la revilla concejera desapareció probablemente a mediados del siglo XVI.

REVILLA tiene pues dos acepciones principales:
1. Es un lugar de asamblea, inajenable, en donde se celebraban concejos abiertos.
2. Es también un terreno comunitario que se puede arrendar a uno de los vecinos del lugar o dejar descansar por rotación de cultivos.

Texto de Leal (1985). “Sel y otros “lugares comunes” en las montañas de Burgos”. 
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Calle en el pueblo de La Riba, Valle de Valdelucio.

Extensión geográfica de los pasiegos en Merindades

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Mapa de Elías Rubio, 2004.

Código de colores para el mapa pequeño: Las Tres Villas Pasiegas (en rojo oscuro), el resto de la comarca pasiega en Cantabria (color salmón), los Cuatro Ríos Pasiegos de Espinosa de los Monteros (verde oscuro) y el resto de municipios de Merindades donde existen restos de vida pasiega: Valdebezana, Valdeporres, Sotoscueva y Montija (verde claro).