Castro de Barrio de Bricia

En el cerro llamado Castro Barrio (Barrio, Alfoz de Bricia) parece ser que existió un poblado cántabro de escasa importancia (unas 2 Ha) correspondiente a la Segunda Edad del Hierro. La superficie de la acrópolis se halla muy alterada por los efectos devastadores de la última contienda civil, pero disfruta de un magnífico emplazamiento enmarcado por cortados naturales difícilmente accesibles excepto por el sector orientado al SE. Sin embargo el lugar más idóneo para el establecimiento del hábitat se situaría en las laderas aterrazadas del mediodía, donde al efectuarse las labores de arada, se han descubierto fragmentos de cerámica, especialmente moderna, junto con teja desprovistos de toda expresividad (Bohigas, Campillo y Churruca, 1984).

El único vestigio arqueológico de indudable relevancia y con esta procedencia es una fíbula de puente, de bronce, que en la actualidad se encuentra expuesta en el Museo de Burgos.

Cruzando el arroyo Carrales, a 1,5 km dirección NO, tenemos el castro cántabro de El Castro (Quintanilla de Rucandio). Se trata de un recinto de mayor tamaño (unas 8 Ha) y en el que se pueden observar estructuras defensivas como varios tramos de muralla y la puerta de acceso en pendiente. Podría haber jugado algún tipo de papel relevante en las guerras cántabras, puesto que a 800 metros se localiza un campamento romano (Martínez Velasco, 2010)

La imagen muestra la cara noroeste de Castro Barrio y al fondo el Marul (Alfoz de Bricia) vistos desde el castro cántabro de El Castro (Quintanilla de Rucandio, Valderredible). Foto de Luis Astola.

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FÍBULA DE BARRIO DE BRICIA.

La Edad de Hierro en Merindades presenta hasta el momento una gran pobreza a nivel de hallazgos arqueológicos de tipo metalúrgico. Una razón puede ser el atraso cultural de la zona en aquella época (al menos de su mitad occidental), pero el principal motivo viene dado porque aún no se ha excavado arqueológicamente ni uno solo de los numerosos castros de la comarca. Entre los pocos objetos metálicos encontrados destacan la placa de cinturón de Ojo Guareña (véase nuestra entrada anterior) y la fíbula de puente de Barrio de Bricía que os presentamos hoy aquí, ambos de bronce.

Una fíbula es una especie de imperdible utilizado en la antigüedad para unir o sujetar alguna de las prendas que componían el vestido, ya que los botones no se desarrollaron hasta muy entrada la Edad Media.

Esta fíbula, hallada casualmente en 1950, constituye el único testimonio de un posible yacimiento en este lugar, del que tampoco hay más alusiones en las notas que dan noticia de este descubrimiento, cuando se la consideró de oro. Fue dibujada por Schüle en el resumen tipológico de los materiales castreños de la meseta que publicó en 1969 y a raíz de ello ampliamente difundida en la bibliografía internacional, sin otras anotaciones que su representatividad como pieza excepcional.

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