El fablar de Las Merindades

47685900_1457098594420830_189162123631263744_n

– Aquí no se dice tejón sino TASUGO.

48379659_1458745177589505_3472139003325579264_n

Extensión de las palabras que comienzan con ta (tasugo) frente a las te (tejón) y to (toixó) para referirse al animal Meles meles (Fernández-Ordóñez, 2015).

– No se dice anteayer o antesdeayer, sino ANTIER o ANTESDEANTIER.
– Refugiarse al abrigaño cuando castiga el cierzo se dice AL SOBRIGAÑO.
– QUÉ MÉNDIGO ERES (con acento en la e) quiere decir que eres muy poco generoso en el compartir.
– Cuando estás un poco pocho y te cansas enseguida dices ES QUE NO TENGO HABILIDAD PARA NADA.
– Varear una noguera con una LATA es hacerlo con un palo muy largo.
– Aquí las ovejas no sestean, AGELAN.
– Cuando un marido se refiere cariñosamente a su mujer dice LA MI (ROSI, LOLI, GELI..).
– ESE TIENE MUCHAS RUMANAS es que suele hacer muchas trastadas.
– Aquí SE SUBE PARRIBA y se BAJA PABAJO.
– NO TE AMUELA, es decir no te fastidia.
– La gente va a LÁIRA, no a la era.
– En otros sitios trepan por un tronco, aquí SE ARRESQUILAN.
– En Merindades no hay lagartijas, hay LIGATERNAS.
– En otras latitudes un camión puede volcar, aquí VULCA.
– A mí ESO NO ME ENTECE. Esto es, no me afecta.
– Si HABRÍAMOS logrado que no BEBERÍA viene siendo lo que en otros sitios “Si hubiésemos logrado que no bebiese”.

48283437_1458746660922690_1856431070312923136_o

Zona de desplazamiento del imperfecto de subjuntivo a favor del condicional simple (Fernández-Ordóñez, 2015).


– Cuando alguien me está dando un serio disgusto, me está ACOLECHANDO LA SANGRE.
– Para imponer orden en el Concejo Abierto de un pueblo, el alcalde, dando con la vara un golpe seco en el suelo decía: OYERSEN.

48374361_1458748807589142_8812778068209827840_o

Zona en la que se utiliza el sen para expresar número en el clítico se: “[A los jamones] les hace falta casi un año para curarsen bien” (Fernández-Ordóñez, 2015).


– Cuando llega el tiempo de cosechar el cereal llega el tiempo de TRIGUEAR.

 

Texto de Alejandro Céspedes.

Imágenes de Fernández-Ordóñez, I. (2015). Dialectos del español peninsular. En Gutiérrez, J. (Coord.) Enciclopedia de Lingüística Hispánica, 2, 387-404.

 

Anuncios

Vijaneras, chamarrones y cachiporros

Las mascaradas de invierno, carnavales o ANTRUEJOS debieron celebrarse en nuestra zona de forma similar a muchos otros sitios del ámbito indoeuropeo más ancestral. Cerca de Las Merindades tenemos varias fiestas de este tipo que afortunadamente se han recuperado en los últimos años, como los Zamarrones de Los Carabeos o La Vijanera de Silió.

La Vijanera de Silió es una mascarada de invierno que se desarrolla en esta localidad de Cantabria el primer domingo de cada año. Consiste en un mascarada colorista en la que participan alrededor de 75 personajes diferentes encarnados por más de 100 vecinos, todos varones. Pero los verdaderos protagonistas de la fiesta son los ZARRAMACOS debido a la importancia de su papel. Estos últimos son personas vestidas con pieles de oveja y sombreros picudos además de llevar la cara pintada de negro que van ahuyentando los malos espíritus del año que comienza haciendo sonar los varios campanos que llevan atados al cuerpo. Su misión es la de expulsar a dichos espíritus del pueblo llegando hasta los límites del mismo. Originalmente, la Vijanera se festejaba en una zona mucho más extensa que la actual. La Asociación Cultural Amigos de la Vijanera documenta Vijaneras en Silió (el festival original desapareció en 1935), en Las Coteras, Santa Olalla (celebrada hasta 1935), Cieza (1954), Anievas (1938), Bostronizo (1935) y Fraguas (1918). También documentan en Toranzo, perteneciente al valle vecino del Pas y que fue además donde sobrevivió hasta más tarde, 1957. Además, existieron Vijaneras por Trasmiera, Campoo y Polaciones.

 

Pero seguro que existieron muchos otros hasta tiempos no muy lejanos, como lo muestra este óleo de Gutiérrez Solana, pintado en Arredondo, Soba. Los mozos se vestían de “mamarrachos” con vejigas hinchadas para carnaval y fiestas. Véase que sale “el oso”, personaje común a la Vijanera.

Santa 3_thumb[3]

“El Carnaval en la Aldea”. Obra de Gutiérrez Solana ambientada en Soba, 1920. 

En dos localidades pegadas al embalse del Ebro, Los Carabeos (Valdeprado del Rio) y Lanchares (Campoo de Yuso), los más viejos del lugar aún recuerdan de la existencia de una tradición carnavalesca denominada allí ZAMARRONES y que se está intentando mantener y potenciar en los últimos años.

14224820_113949055728338_3668012093772075843_n
Zamarrones de Los Carabeos, Valdeprado del Rio, Campoo.

 

 

CARNAVALES Y MARCARADAS TRADICIONALES EN MERINDADES

VIJANERAS DE MANZANEDO, BRICIA Y ZAMANZAS

Gracias a la red social Facebook hemos conocido que EN LAS MERINDADES TAMBIÉN EXISTIERON VIJANERAS, denominadas desde siempre con este nombre. Concretamente, en Bricia, Zamanzas, Manzanedo y Valdebezana. 

12622252_771558662974830_567640253033518051_o

Esta es la descripción que nos proporciona Belén García, de Arreba, Valle de Manzanedo:

“Iban con pieles y cencerros en la cintura y el cuello. Algunos llevaban en la cabeza cuernos y otros sombreros. La cara tiznada de negro. Los Vijaneros tocaban el cuerno y asustaban a los niños. Pasaban de casa en casa pidiendo. Luego se juntaban en la cantina y cenaban allí. A la gente que estaba en la calle la seguían tocando el cuerno, especialmente a los niños. Si había nieve los empujaban y tiraban fuera de las sendas. Los padres llamaban a los niños tanto en la calle como en las casas para que se aproximasen, y cuando estaban al lado de los Vijaneros estos tocaban el cuerno y corrían detrás de los niños. Los Vijaneros eran los mozos solteros, igual que en las Marzas.”

12513776_771558216308208_2974278569134698219_o12604861_771558329641530_5935965849089189428_o

 

CACHIPORROS Y CHAMARRONES DE SOTOSCUEVA, VALDEPORRES Y VALDEBEZANA

Otra tradición que se conserva en fuentes escritas y en la memoria de los más mayores es la de los cachiporros y chamorros de Valdeporres. Manuel Guerra, natural de Villamartín de Sotoscueva, en su gran obra “Constantes Religiosas Europeas y Sotoscuevenses” (1973) expone lo siguiente:

“Orígen telúrico, en relación con la fecundidad y con la fertilidad, pueden tener las mascaradas que, hasta no hace muchos años, celebraban los mozos en Sotoscueva así como en otras zonas; acontecían siempre al final de enero y durante el mes de febrero coincidentes con las fiestas de San Sebastián, Santa Agueda, días de Carnaval, o sea en el tiempo preparatorio de la irrupción primaveral. En estas mascaradas se solían disfrazar de TOROS, si bien de este disfraz en los últimos tiempos sólo quedan los CENCERROS, conservados aún por el director (totalmente disfrazado) de los danzantes en las fiestas patronales de Las Machorras (pasiegos) y por el CACHUZO director de los CACHIPORROS (Robledo de las Pueblas), de los CHAMORROS (Cidad de Valdeporres) danzantes disfrazados de varias formas con ocasión del solsticio invernal. Estas mascaradas terminaban siempre con abundancia de vino,33863931_1289719941158697_7245953657663913984_n cena y jolgorio nocturno.”

La siguiente cita histórica ofrece más información al respecto:

“Otra. costumbre, tan bárbara como la anterior, se practicaba en el país que nos ocupa [Valdeporres], á la cual llaman CACHIPORROS, CHAMORROS O CHAMANONES; consistía en que los mozos vestíanse de mamarrachos los domingos y días festivos como lo hacen en Carnaval, ó iban pidiendo por los pueblos: la nota característica era, rodearse y colgar á su cuerpo muchos cencerros y campanas ó ir armados de sendos garrotes ó palos.” (Costa, J. (1918). Apuntes para la Historia Jurídica del Cultivo de la Ganadería en España”. Jaime Ratés, Madrid).

Amaia Arnesto nos informa de que en Robredo de las Pueblas eran CACHIPORROS y el que los dirigia lo llamaban CACHUZO.

Elena Campo ha averiguado que en Quintanilla de San Román, Valdebezana, hace mucho sí que habian CHAMARRONES, hace como 50-55 años de ello… Una persona mayor del pueblo recuerda que les decía una tía, “Qué vienen los chamarrones” y los niños pequeños, asustados se metían debajo de la mesa… Iban a pedir y era por Carnavales.

 

EL BOBO DE LAS MACHORRAS

Se celebra el primer domingo de agosto.

38126025_1353796031417754_6022234573574766592_n38118647_1353796044751086_3548592414786584576_n

38186345_1353796071417750_3002094282052993024_n

Reportaje publicado en 1936 en la revista Mundo Gráfico.

Hornazu, Torta, Rosco de Pascua, Torto

La ROSCA o ROSCO (también llamada HORNAZO u HORNAZU por la parte más próxima a Campoo y TORTO en Espinosa y Mena) es un pan genuino de las Merindades y de Campoo que se rellena habitualmente de chorizos y por la parte de Valdebezana también de panceta. En el proceso de cocción que se desarrolla en el horno, el pan adquiere una tonalidad rojiza muy característica, producida al desparramarse el pimentón rojo del chorizo, adquiriendo todo el pan un sabor único.

18581813_1693825874255717_7458306004156421371_n

Rosco de Traspaderne (Foto de Panadería Viejo Horno).

 

Antaño era típico comerlo en el Domingo de Pascua, en cuyo caso también iba acompañado de huevos cocidos junto a la propia masa, elaborándose de forma más vistosa:

17799282_1031252633672097_1513158904468406917_n

Rosco de Pascua de Puentedey (Foto de Indira Orozco).

18403293_1691301294508175_7580793189461690460_n

Rosco de Pascua de Trespaderne (Foto de Panadería Viejo Horno). 

Era típico merendarla la tarde del domingo de Pascua. Los jóvenes y no tan jóvenes iban con sus cuadrillas de amigos a algún sitio próximo al pueblo, con unas gaseosas Capilla y el rosco en las bolsas, a pasar la tarde. 

11164056_970506062974188_6229971991990536085_o
Niños y mayores volviendo del monte tras disfrutar juntos de esta maravillosa tradición (Foto de Virtus, Valle de Valdebezana).

 

Algunos la hacen con los chorizos enteros, otros con rodajas de chorizo en su interior, ese chorizo que en casa se hacía en época de matanza y que se conservaba en manteca durante todo el invierno. Algunos son redondos y de tamaño familiar, otros se parecen más a una empanadilla para comer de forma individual.

17523266_1031253283672032_4247889261026140971_n
Rosco de Medina de Pomar (Foto de Carmen Ecocina).
Rosco de Valdivielso (Fotos de Mª Ángeles Martínez de la Torre).

 

Existen más diferencias locales. En Torme (Villarcayo), los huevos y los chorizos los metían dentro del rosco. En Soncillo (Valle de Valdebezana), para los niños el hornazo, que era tradición que te lo hiciera tu madrina y para los mayores las tortas, el Domingo de Pascua. La diferencia es que el hornazo es ovalado y con dos huevos en el medio y las tortas son redondas y no llevan huevos. Pero ambas llevan el chorizo por dentro. En Virtus lo llaman hornazu, con el chorizo troceado en el interior y los huevos cocidos enteros por fuera. En Espinosa de los Monteros son con chorizo y panceta por dentro, y no llevan huevo. En Villalaín iban a la panadería con el chorizo y los huevos a cocer la rosca y a merendar al monte de Villalain con las amigas y con gaseosa de Capillas. En Palazuelos de Cuesta Urria se llamaba rosco y era con huevos y chorizos por encima y se hacían uno para Pascua y otro para Pascuilla. A la masa para que estuviera crujiente la echaban un poco de manteca del cerdo. En Trespaderne se hacía con chorizo y torreznos.

11081162_969151583103748_6909788500234818140_n

Imagen a través de Lezana de Mena.

 

Estos roscos (y especialmente sus hermanos pequeños, los tortos, similares a los bollos preñaos) se venden durante todo el año en las panaderías de Merindades pero antiguamente, en vísperas del domingo de Pascua, se hacían en los hornos comunales o particulares de cada pueblo. En los últimos tiempos se llevaban a la panadería a cocer. Se compraba masa de pan en la panadería, en cuyo precio iba incluido el horneado, ya en casa se añadían los huevos, la manteca y el chorizo. Una vez listas y a la hora que te habían dado para el horno, se llevaban y hacía el mediodía se iban a buscar una vez cocidas. También se llevaba el chorizo y el tocino de la matanza propia a la panadería.

45780920_1433027260161297_8509935483172683776_n

45837018_1433027330161290_9215166158238384128_n

45614074_1433027256827964_2721298339671834624_n

Fotos de Olaia Berganza.

 

TORTOS DE MENA: RECETA TRADICIONAL de Avelina Martínez

Una masa de pan es sencilla y solo requiere una mañana fermentando. Con un bol y un paño fino de algodón es realmente sencillo, sin apenas manchar, realizar pan para dos pizzas, una empanada o varios tortos.

Ingredientes para los tortos:

Medio kilo de harina, 2 huevos, 6 cucharadas de aceite, una pastilla de levadura fresca, una cuchara de sal, el agua que admita y mucho amor. El agua según la receta debiera ser 20 cl., pero depende del tamaño de los huevos o lo frescos que sean, o el agua ambiental que hayan adquirido los ingredientes secos.

Preparación:

El agua se deja para el final, se agrega tibia y poco a poco, sin confiarse para evitar corregir añadiendo más harina. Y está en su punto de amasado, amasado que hago a mano y dentro de un bol de cristal, cuando la masa se despega sin dificultad de las manos. Tiene que tener una textura elástica. Luego se envuelve en un trozo de tela de hilo y se mete en el bol, se cubre con un trapo de cocina y se pone dentro de la cama. Evidentemente la masa se prepara a primera hora de la mañana, así se aprovecha para la fermentación el calor de haber dormido en la cama. Y a eso de la una se estira la masa se adereza con lo que se quiera hacer y al horno. Y queda de vicio.

11015779_1007860769232829_3422903171033296472_n

 

OTRA RECETA PARA EL TORTO MENÉS de Me Gusta Lezana de Mena.

Ingredientes:
· 100 ml de agua
· 200 ml de leche
· 100 gr de manteca de cerdo
· 25 gr. de levadura fresca
· 1 huevo
· sal ( 2 cucharaditas )
· 450/500 gr de harina de fuerza
· chorizo

Preparación:

Se tamiza la harina con la sal en un bol grande, se hace un agujero en el centro se van echando los ingredientes líquidos.
Primero, se disuelve la levadura en el agua templada y se vuelca en el agujero; en segundo lugar, se echa la leche también templadita. Se añade el huevo batido y se mezcla todo lo líquida bien, intentando no coger harina, una vez bien mezclado se añade la grasa (bien mantequilla o manteca) –yo le puse manteca- partida en trocitos y se revuelve bien hasta que esté perfectamente integrada.
A partir de ahora se va cogiendo harina poco a poco de los costados hasta formar una masa, se añade un poco más de harina en caso de que esté muy pegajosa, hay que estar amasando unos 15 minutos, procurando añadir la mínima harina posible.
A partir de ese tiempo , la masa cambia de aspecto, quedando una masa brillante, no dura y elástica.
Se deja reposar en el bol, tapada con un paño de cocina y una bolsa de plástico hasta que doble el volumen, (tardará 1 hora ó 1 hora y media ) dependerá un poco del calor de la cocina.
Una vez doblado el volumen, se saca y se desgasifica, se amasa un poco y se deja reposar la masa 10 minutos para que pierda elasticidad.
Se extiende con el rodillo hasta formar un cuadrado y se van cortando rectángulos
Se pone un trozo de chorizo y se envuelve con la masa, cerrando bien los extremos y la junta ( para que luego no se despegue en el horno ), la junta se deja boca abajo.
Se pincelan con leche o huevo batido y se introducen en el horno durante unos 18/20 minutos, hasta que quede una corteza doradita. (dependerá del horno, así que la primera vez, estar vigilando).
Se saca, se coloca en una rejilla para que se vayan enfriando. En templado está exquisito
Buen provecho … !! tenga usted !!

 

 

 

 

 

 

 

Origen bereber de los pasiegos

Los Pasiegos constituyen uno de los grupos humanos más aislados y peculiares que existen en la Península Ibérica.

A sus peculiaridades culturales, reconocidas desde hace siglos, se le ha sumado en los últimos años algunos estudios científicos sobre genética de poblaciones que están mostrando que también conservan claras y distintivas peculiaridades genéticas.

 

¿LOS PASIEGOS TIENEN SANGRE BEREBER?

Sí, los datos que se derivan de los últimos estudios sobre genética de poblaciones así lo confirman. Uno de los rasgos más llamativos de los pasiegos es la alta presencia del haplogrupo E1b1b1b (E-M81). Este marcador genético, originado en el Magreb y en tiempos relativamente recientes (200 aC; Solé-Morata, 2017), se transmite solo de padres a hijos varones y presenta sus más altas frecuencias planetarias entre la población rural y montañosa del Norte de África (Marruecos 67,4%) conocida como bereberes (imazighen en su lengua). Entre los pasiegos varones, el porcentaje de aparición de genes norteafricanos es del 24%, el más alto de Europa. Mayor que el del resto de Cantabria (17%) y significativamente mayor que el de sus vecinos asturianos y vascos (2% en cada caso) (Maca-Meyer et al., 2003).

46416864_1440501632747193_3972574977609170944_n

La pregunta que cabe hacerse ante estos datos es

 

¿CUÁNDO LLEGARON LOS BEREBERES A CANTABRIA EN GENERAL Y A LA PASIEGUERÍA EN PARTICULAR?

Sobre este tema existió hasta hace poco años un cierto debate polarizado entre los que pensaban que se produjo en tiempos medievales (Bosch et al. 2001, Pereira et al., 2000) y aquellos que pensaban que procedía de tiempos prehistóricos (Gómez Casado et al., 2000, González et al., 2003). El trabajo de Maca-Meyer se inclinaba por la segunda hipótesis dado que 1) el marcador E-M81 se encuentra también extendido en el resto de Cantabria y 2) no aparecen otros marcadores de Oriente Medio en la muestra pasiega (al contrario que en la norteafricana actual). Sin embargo, cabria contraargumentar que estos datos tal vez se deban a mezclas poblacionales posteriores. Además, estudios más recientes (Adams et al., 2008; Bycroft et al., 2018) apuntan a que la influencia genética norteafricana en la península entró en España de la mano de la invasión musulmana del 711. Y, como acabamos de comentar, el reciente trabajo de Solé-Morata (2017) ha datado esta mutación genética en tiempos históricos y en el Magreb. Así que según pasa el tiempo va quedando cada vez más claro que todo lo que tenemos los habitantes del noroeste de España de “sangre mora” (que es más de lo que comúnmente se ha pensado hasta el momento) procede de tiempos históricos.

 

LA HISTORIOGRAFÍA ME HA DICHO OTRA COSA HASTA AHORA ¿DE VERDAD HUBO BEREBERES EN LA ESPAÑA MÁS “CRISTIANA” DESDE EL PRINCIPIO?

Recientemente, Bycroft et al. (2018) han publicado un interesante trabajo que corrobora otro anterior de Adams et al. (2008) y en el que muestran que el mayor porcentaje genético de ancestros de origen norteafricano en España sigue un patrón no tanto sur-norte (más genes norteafricanos en el sur de España que en el norte) sino oeste-este: Más población española con ancestros norteafricanos en el oeste de la península ibérica. De hecho el máximo de población española con genes norteafricanos se localiza actualmente en Galicia, una zona que curiosamente nunca estuvo bajo control musulmán.

46456210_1440501426080547_531402744322326528_o

 

Por desgracia, ninguno de estos dos trabajos ha recogido muestras específicas pasiegas (y apenas cántabras), pero permiten constatar otro dato relevante y es que los bereberes no solo se instalaron en las zonas más islamizadas de Al Andalus durante la Edad Media sino que muchos se trasladaron a vivir en los confines más norteños de la península en los primeros años de la invasión capitaneada por unos pocos árabes .

Trabajos como los de Fernández Conde (2009) recogen como una realidad constatada la presencia de bereberes en las distintas latitudes del reino asturleonés desde las primeras décadas del siglo VIII al socaire de la invasión islámica. Sabemos además que se asentaron preferentemente en zonas rurales y montañosas (como también constata Franco Moreno, 2005), siguiendo su tradicional estilo de vida ganadero y autárquico (y que aún puede trazarse genéticamente en el Magreb actual; Bekada et al., 2013), sin llegar a constituir formaciones sociales amplias y bien estructuradas, por lo que estaban expuestos a una asimilación fácil y rápida por parte de la población autóctona que en aquellos tiempos se encontraba construyendo una articulación política y organización social dentro de los esquemas cada vez más rígidos de la feudalidad.

 

¿PERO ESTOS BEREBERES ERAN MUSULMANES?

Me alegro de que me hagas esa pregunta. El ejército de Tariq estuvo compuesto, casi en su totalidad, por grupos de bereberes norteafricanos en una fase de arabización todavía muy superficial (Fernández Conde, 2009). Pertenecían en su gran mayoría al grupo de los al- Butr, un conjunto de tribus norteafricanas incluidas dentro de la provincia hispana de Mauritania Tingitana (Hispania Transfretana) pero que se resistieron fuertemente a la romanización, tanto romana como bizantina y que seguía manteniendo numerosas prácticas paganas cuando empezaron a entrar en contacto con la religión musulmana, escasamente 100 años antes de que entraran en la península (Franco Moreno, 2005). De hecho, hoy día se considera que la posterior arabización e islamización del Magreb fue fundamentalmente un proceso de aculturación de las poblaciones indígenas bereberes, que además quedaron relegadas a entornos rurales (comprobado genéticamente por Bekada et al., 2013). Por lo tanto, conviene tener muy presente que los bereberes que migraron a España en el 711 eran gentes “muy suyas” y con escasa permeabilidad a influencias culturales de todo tipo, incluido el Islam.

Tanto es así que las fuentes árabes de la época nos hablan de frecuentes ejemplos de apostasía (renuncia a la fe islámica) por parte de los bereberes. El historiador andalusí Abenjaldún (1332-1406) narraba que en los primeros 70 años bajo el islam los beréberes cometieron apostasía una docena de veces: “La población de estas comarcas se compone de bereberes, pueblo organizado en tribus, las cuales cada una es animada por un fuerte sentimiento de asabiya (sentimiento de solidaridad tribal o clánica) pero sin resultado alguno, optando por repetidas insurrecciones y de apostasía; a cada momento se levantan en armas, sin dejarse contener por los rigurosos castigos que les infringían las tropas árabes” (Franco Moreno, 2005; Ilife, 2013).

Como resultado de todo esto, resulta fácil imaginar que algunos grupos aislados de bereberes pudieron adaptarse a su nuevo entorno social en las montañas del norte de España con relativa facilidad, pero más por concordancia cultural con los modos de vivir y de ver el mundo que se encontraron al llegar en el resto del paisanaje local que por renegación de una fe musulmana que realmente nunca llegaron a profesar con vehemencia.

 

UNA GENTE INTERESANTE ¿PODRÍAS CONTARME ALGO MÁS SOBRE ESTE PUEBLO?

Los bereberes constituyen un pueblo ciertamente singular a nivel cultural. El antropólogo Rafa Quintía los definía hace pocos años con el siguiente acertijo: “Cómo se llama un pueblo que come empanadas, frisuelos y hace aguardiente. Que baila ritmos de baile al son de gaitas y panderos. Que enterró a sus muertos en dólmenes y túmulos. Que llenó montes y roquedos de petroglifos. Que celebra el carnaval corriendo con cencerros, haciendo guerras de harina y disfrazándose con pelucas. Que usa como decoración hexapétalas, círculos concéntricos y trisqueles. Que cree en seres míticos que guardan tesoros encantados bajo tierra y que solo con un libro mágico y determinadas palabras secretas se pueden desencantar. Que habla de almas en pena que salen por la noche a andar por los caminos. Que al arco iris le pone nombre de mujer. Que usa amuletos en forma de mano contra el mal de ojo. Que tenían una lengua propia que fue proscrita en los colegios y las Administraciones. Que fueron llamados por los romanos bárbaros y de los que se decía que vivían en las montañas y eran grandes guerreros. Quiénes serán???”

 

Incluso (oh, sorpresa) hay testimonios de que comían cerdo. Parece ser que el consumo de este animal, prohibido por las religiones musulmana y judía, fue también bastante común entre algunos grupos bereberes marroquíes hasta épocas recientes (Simoons, 1994). Considerados herejes en las crónicas de la época, hay constancia de que en el emirato bereber de Barghawata (744) se consumía cerdo con naturalidad y los Gumara del Rif en el s X permitían comer la carne de cerdos hembra y verracos (Glick, 2007).

Detalles que sumados a sus fuertes tendencias democráticas y de igualdad, así como al rol fundamental que juega la mujer en la sociedad bereber (que entronca con el famoso matriarcado de los cántabros), permite singularizarlos respecto al resto de los musulmanes del Magreb y, mucho más, respecto a los de la Península Arábiga.

 

BIBLIOGRAFÍA

Adams, S. M. et al. (2008). The genetic legacy of religious diversity and intolerance: paternal lineages of Christians, Jews, and Muslims in the Iberian Peninsula. American Journal of Human Genetics, 83(6), 725-36.

Bekada A, et al. (2013) Introducing the Algerian Mitochondrial DNA and Y-Chromosome Profiles into the North African Landscape. PLoS ONE 8(2): e56775.

Bycroft C. et al. (2018). Patterns of genetic differentiation and the footprints of historical migrations in the Iberian Peninsula. BioRxiv (pre-pub. DOI:10.1101/250191

Fernandez Conde, F.J. (2009) Los mozárabes en el reino de León. Siglos VIII-XI. Studia historica. Historia medieval, 27, 53-69

Franco Moreno, B. (2005). Distribución y asentamientos de tribus bereberes (Imazighen) en el territorio emeritense en época emiral (S. VIII-X). Rev. Arqueología y Territorio Medieval, 12-1, 39-50.

Maca-Meyer, N. et al. (2003). Y Chromosome and Mitochondrial DNA characterization of Pasiegos, a human isolate from Cantabria (Spain). Annals of Human Genetics, 67,329–339.

Solé-Morata et al (2017). Whole Y-chromosome sequences reveal an extremely recent origin of the most common North African paternal lineage E-M183 (M81). Scientific Reports, 7, Article number: 15941.

Las Reuniones sociales de antaño: Hilas, Veladeros e Hilanderos

34755348_1295593190571372_8437338870739107840_o

“El Filandón” de Luis Álvarez Catalá (1872)

“[En la Merindad de Valdeporres] llámase LA HILA á una reunión de gentes de todas clases, que se practica durante el tiempo crudo de invierno. Esta tiene lugar en una determinada casa, cuyo local utiliza la gente joven para bailar los domingos, y en los demás días de la semana se hila, cose y se ocupan en otros menesteres; allí se habla de todo, se murmura, se reza, se critica y se cuentan anécdotas y chascarrillos no siempre útiles y del mejor gusto, dado lo picaresco de las frases. En este género de reuniones se practica mucho lo que llaman la «parva», ó sea, á la terminación de la velada liban unas copas de aguardiente en señal de despedida, que es siempre pagado por las mujeres, aun cuando á la reunión asistan hombres. Esta costumbre, todavía en práctica, va decreciendo.

34729724_1295593277238030_3282517824999784448_o

 

También reuníanse las mujeres en la preparación de la hebra de ciertas plantas textiles para «la hila». El «espadar» consiste, en que con una especie de cuchilla ó espada de madera van dando golpes en la caña ó tallo del lino, para hacer saltar y desprenderse la parte leñosa de la textil, sacar la estopa, que más tarde ha de ser hilada y convertida en lienzo, que se emplea en camisas y otros usos domésticos. Esta práctica acaba de desaparecer, á virtud, sin duda, de lo trabajosa y molesta que resultaba esta pequeña industria, dado la baratura que hoy alcanzan los tejidos de algodón y la facilidad de su transporte. Las mujeres de la Merindad que nos ocupa han perdido una parte de sus ingresos con la desaparición de aquel tejido, pues que antiguamente iban á espadar, mediante estipulada retribución, á la provincia de Santander unas, á Vizcaya otras, al igual que van á sallar la tierra, así como los hombres van á segar con el dalle, dolió ó guadaña la hierba de los prados vizcaínos, y los jóvenes á Rioja, para las vendimias, y durante el invierno á otros países para elaborar aceite.”

34795277_1295593167238041_7850126565458313216_o

34687248_1295593267238031_4481361536547291136_o

 

“Estas actividades, vinculadas con el hilado de la lana o del lino, generaban relaciones entre las mujeres ocupadas en este trabajo, dando lugar a los ‘veladeros’, denominación usada en Ahedo de Butrón. Así lo explica el pastor de Cernégula, de su libro he recogido estas palabras:

Los VELADEROS eran los sitios donde hilaban el lino y lo cardaban. Sembraban mucho lino los de Ahedo. Cuando ya lo segaban lo llevaban a Pesquera o a Tubilleja para dejarlo a remojo en el río, en el Ebro. Igual había en Ahedo cinco o seis veladeros, siempre en los mismos sitios: El del difunto Anselmo y el de Lorenzo, que eran cuñados, el del sacristán, el del cura y el de unas señoras que las llamaban las de Haro. A los veladeros iban las mujeres a hilar, tenían un palo con una horquilla, metían en un gancho el copo. Después, hilaban dando vueltas. Igual íbamos también los hombres y los mozos. Bajaban de la tenada, venías con la intención de pasar un buen rato en los veladeros.

34874235_1295593153904709_5550805107601309696_o

 

En Valhermosa de Valdivielso íbamos al HILANDERO, todas las mujeres a hilar, los hombres cantaban. La lana se lavaba en el arroyo, había que escarmenar, ahuecar, cuando está en vellón, para después hilarla. Se hilaba y se torcía, sino se rompe.”

A estas reuniones de invierno se las llamaba hilas o jilas en otras partes de Cantabria. En Asturias y León, seranos, calechos o filandones (declarado como BIC inmaterial en 2010), en Galicia fiandóns, fías, fiadeiros, fiadas… Palabras relacionadas con la actividad principal para la que fueron creadas: juntarse las mujeres para elaborar el hilo de lino o lana con el que después tejer prendas.

34826152_1295596807237677_6797706243310878720_o

 

Las mujeres atraían a los hombres y al poco terminaron siendo reuniones donde se tocaba música, se comía y se bebía algo, se contaban historias de ayer y de hoy y se socializaba la gente del pueblo, mientras cada vecino se mantenía ocupado con alguna labor de interior.

Sobre su duración y momento del año, siempre se dijo: “Los Santos las traen y el Angel las lleva”, es decir que transcurrían entre el 1 de noviembre y el 1 de marzo.

34780032_1295593323904692_3013126897690214400_o

 

Textos:
Costa, J. (1918). Apuntes para la Historia Jurídica del Cultivo de la Ganadería en España. Madrid, Jaime Ratés.
Temiño, M. J. (2012). Los Oficios Olvidados en el Norte de Burgos. Valladolid, La Editorial de Urueña.

Fotos de diversos filandones leoneses.

 

 

Capillas de Ánimas, Santucos y Asubiaderos

¿QUÉ SON?

Cualquier viajero que se haya movido por las carreteras de Las Merindades, Cantabria, Asturias y sitios cercanos habrá tenido la oportunidad de fijarse en unas curiosas construcciones algo alejadas de los pueblos, de tamaño diminuto, similares a un chozo de pastores en cuanto a su tamaño pero de mucha mejor factura, con piedra labrada, arco de medio punto y tejado a dos aguas, en cuyo interior suele encontrarse un crucifijo de madera con otros elementos propios de la iconografía cristiana y en ocasiones unas ofrendas en forma de velas o flores. Los mejor conservados cuentan incluso con un cepo para la recogida de limosnas. En Merindades se les llama Capillas de Ánimas o Ánimas a secas y en el resto de Cantabria Santucos con Asubiaderu (“resguardadero”).

Hoy vamos a conocer un poco más sobre el origen, significado y extensión de este tipo de construcciones.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Desde época prerromana y casi hasta nuestros días, fue común la colocación de símbolos religiosos al borde de los caminos. Estos símbolos podían indicar encrucijadas, demarcar territorios, o por el contrario como fue común en época romana se colocaban ex voto, (por un voto) o ex devotione (por devoción) que se tenía a ciertas divinidades como los Lares Viales o los Compitales. Los Lares fueron los dioses romanos que, junto con Júpiter, tuvieron una mayor aceptación en las provincias hispanorromanas y, de manera especial, en el Noroeste peninsular, en contraste con lo que sucedería en el resto del Imperio.

Uno de los mejores ejemplos que conocemos de época romana es un templete ubicado en la cabecera del puente de Alcántara, Cáceres. Está dedicado a Trajano y a los dioses romúleos. Se trata de un pequeño templo de 5,86 metros de largo, 4,10 de ancho y 6,61 de alto con dos columnas toscanas a ambos lados, de piedra de granito y techumbre a dos vertientes. Su planta es rectangular y pertenece al sencillo templo del tipo “in antis”.

El sincretismo cristiano tal vez ayudase a mantener esta devoción en caminos y encrucijadas, creencia que podría haber llegado hasta nuestros días. Hay autores como Gonçalves (1959) o Chaves (1932) que rechazan esta vinculación, no sólo porque entre unos y otros altares haya un lapso temporal de más de mil años, sino por ser muy diferentes las intenciones religiosas: protección de los cultivos y de los viajeros expuestos a los peligros y calamidades de los caminos frente a la muda petición de una oración por las ánimas de los difuntos. Sin embargo, otros como Pérez de Castro (1978) consideran que no es la continuidad del hecho concreto, ni la analogía teleológica la que determina su origen, sino la importancia, la “terca vivacidad” de los cruces de caminos en los cultos paganos y su incorporación por la Iglesia.

ORIGEN

El origen inmediato de las ánimas podemos situarlo en torno al siglo XVI, aunque no será hasta el siglo XVIII cuando se construyan con más profusión. La veneración a las ánimas experimenta un resurgimiento como consecuencia de la Contrarreforma que revitaliza su culto y fomenta su representación simbólica, reaccionando frente al protestantismo que negaba la existencia del purgatorio y por lo tanto el valor de los sufragios, tan del gusto de la iglesia católica. La finalidad de estas construcciones populares era la de ofrecer limosnas de todo tipo (flores, cera, patatas, maíz, pan, aceite…), a las ánimas que no encuentran descanso en el Purgatorio, para que alcancen la felicidad en el Cielo; una vez liberadas intercederán por quien hizo la ofrenda, y este dinero se destina a dar misas por los difuntos.

Su ubicación en las orillas de los caminos o en las encrucijadas es ideal, tanto por su vinculación al mundo sobrenatural (por ejemplo, a la aparición de la procesión de los muertos) como por ser los espacios más propicios para su acción petitoria. Las motivaciones para la creación de estos oratorios, asocian dos aspectos, un beneficio para la comunidad al mantener el recuerdo de las ánimas y contribuir a su redención, y una aportación en forma de buena acción de su fundador que le será de utilidad en el momento de rendir cuentas ante el Altísimo.

“Ánimas del Purgatorio / son las que están a tu puerta / si nos dais una limosna / tendréis la Gloria muy cierta. / ¡Ay, ay, ay! que aquí me abraso / ¡ay, ay, ay! que aquí me quemo / ten piedad de nuestras almas / que están pasando tormentos”

CARACTERISTICAS DISTINTIVAS

Conviene diferenciar este tipo de elementos patrimoniales de otros cercanos con características similares.

Galicia: En este país existen dos grandes tipos de construcciones religiosas viarias: los cruceiros y los petos de ánimas. Cruceiros hay muchos (se calcula que unos 12.000) pero pocos tienen este sentido de honrar a las almas del purgatorio. Siguiendo a Risco, “los hay en cruces de caminos, sustituyendo, quizás, antiguos altares o monumentos paganos dedicados a los Lares Viales o a las divinidades indígenas que los precedieron, los hay que son cruces “de término”, en las lindes de las feligresías o de los antiguos cotos, recordando la antigua consagración de las fronteras; los hay que marcan las estaciones del “vía crucis”, los hay que recuerdan una muerte, o hechos trágicos, como fusilamientos en tiempos de guerras civiles o otras”. Una construcción más próxima serían los petos de ánimas o esmoleiros (esmola=limosna), menos comunes pero presentes también en el paisaje rural gallego. Estos petos sí tendrían el mismo sentido que nuestras capillas de ánimas, pero su morfología es distinta, ya que la imagen suele estar en una pequeña hornacina y no existe un espacio para resguardarse de la climatología. Otro elemento de menor relevancia son los milladoiros o amilladoiros, traducible como humilladero, pero que en Galicia hace referencia exclusivamente a un montículo de piedras que a lo largo de los siglos ha ido formándose en lugares devotos.

En Asturias ya empiezan a aparecer construcciones similares a nuestras ánimas. Se trata de las Capilles de Ánimes u Oratorios de Ánimes, virtualmente idénticos a los ejemplos con los que contamos en Las Merindades y ubicados en los mismos sitios. Existen también otros varios ejemplos de arquitectura religiosa popular, entre los que destacan las cruces, llamadas comúnmente oratorios cuando están dedicadas a algún santo o virgen, pero que no suelen representar a las ánimas del Purgatorio. Hay cruces de piedra para el Vía Crucis y también Altarines del Corpus que suelen estar donde llegan procesiones, corpus y otras fiestas. También hay algún miadoiru o humiadoiru, pero no con el significado gallego de montón de piedras sino con el castellano de cruz de piedra (es decir, virtualmente idénticos a los oratorios pero llamados de otro modo). Estos humiadoiros suelen estar ubicados normalmente en el Camino Primitivo a Santiago. Humiadoiros cubiertos con techo y cuatro columnas labradas solo conocemos el de Cudillero, consagrado al Santo Cristo del Humilladero.

Cantabria cuenta con una buena oferta de elementos religiosos de este tipo. A las cruces de piedra, sean cubiertas o no, se las denomina Santucos de Ánimas cuando en la mitad inferior del fuste de la cruz, por norma general, conlleva una representación de las ánimas del Purgatorio, y Cristucos cuando tienen otros motivos que no tienen relación con las ánimas (flagelación y desenclave de Cristo, la Dolorosa,…). Por supuesto también existen las meras cruces de piedra sin decoración y ubicadas a lo largo de un Vía Crucis de una parroquia o en lugares donde han ocurrido hechos trágicos y luctuosos, con o sin literatura sobre los hechos acecidos en el lugar. Pero lo más interesante para nosotros es que toda Cantabria está repleta de santucos de ánimas que en vez de estar en una cruz expuesta a los elementos aparecen resguardados en un asubiadero, donde se protegen de los elementos al estilo de las capillas de ánimas asturianas. Estos asubiaderos con santucu se diferencian de nuestras ánimas o capillas de ánimas exclusivamente en el nombre.

Castilla: La tipología más común es la cruz de piedra, de grandes dimensiones y compuesta por un plinto de uno, dos o tres escalones, una columna con o sin base, de fusta estriada, lisa o con decoraciones alegóricas sobre la que se sitúa un capitel y rematada por la cruz propiamente dicha, a veces con escenas e imágenes grabadas. Los propósitos de estas cruces llamadas comúnmente humilladeros, son muy variados, desde el cuidado de las almas del purgatorio (las menos) hasta funciones administrativas y judiciales (en el caso de antiguas picotas o rollos jurisdiccionales reconvertidos tras la caída del Antiguo Régimen). Algunos de estos humilladeros presentan una protección arquitectónica compuesta por un techo a cuatro aguas y columnas de piedra labrada, adquiriendo una cierta monumentalidad por su tamaño y relevancia artística. También existen humilladeros con aspecto de pequeñas ermitas, pero en cualquier caso suelen ser mucho más grandes y más vistosos que los meros asubiaderos que recogemos en este mapa y que son típicos del ámbito montañés y cantábrico.

EJEMPLOS EN LA CANTABRIA BURGALESA

El presente mapa recoge todas las ubicaciones que conocemos hasta la fecha de este tipo de capillas en Las Merindades. Mapa realizado gracias a los datos facilitados por Eduardo Montañés, Andrés Correo Matas, Borja González y varios otros informantes de Facebook. ¡Gracias a todos!

44617439_1420857861378237_383310721473052672_o

A continuación os mostramos una selección de imágenes de distintas capillas de ánimas situadas en nuestra zona.

44246262_1418172454980111_3147125354724851712_o

Entre Soncillo y Quintanaentello, Valle de Valdebezana.

44362708_1418172988313391_5585547188252966912_o

Brizuela, Merindad de Valdeporres.

44138071_1418172801646743_8735624727403429888_o

Casillas, Villarcayo.

44187178_1418172741646749_2406189658749796352_o

Hornillalastra, Merindad de Sotoscueva.

44548613_1420857354711621_857289327846096896_n

Villasana, Valle de Mena (Foto de José Íñigo Otaola).

44179894_1418172758313414_2869319894992683008_o

Montejo, Alfoz de Bricia.

44219135_1418172674980089_1486213500807151616_o

Quintanilla, Santa Gadea del Alfoz.

44602288_1420857328044957_4673930136179965952_n

Munilla, Valle de Valdebezana.

44283491_1418172564980100_1835760036962369536_o

San Vicente de Villamezán, Valle de Valdebezana.

44118716_1418172601646763_575346491757953024_o

Oteo de Losa, Medina de Pomar.

44205192_1418172344980122_3121718269526933504_n

Virtus, Valle de Valdebezana.

44180500_1418172401646783_5533923944802811904_o

Linares, Merindad de Sotoscueva.

44326558_1418172024980154_5887042192941252608_n

El Almiñé, Merindad de Valdivielso.

momediano

Momediano, Medina de Pomar.

44263681_1418172168313473_3545112683822972928_n

Santa Coloma del Rudrón, Sargentes de La Lora.

Agradecimientos:
Texto gracias a varias páginas web y los comentarios de Angel Neila, Xurde Morán y Eduardo Montañés.

Bibliografía:
Sánchez Trujillano, M. T. y Gómez Martínez, J. R. (1978). «Los santucos montañeses». Narria: Estudios de artes y costumbres populares (12): 33-35.
Sánchez Trujillano, M. T. (1976). «Humilladeros de La Montaña. Los “Santucos de las Ánimas”». Publicaciones del Instituto de Etnografía y Folklore Hoyos Sainz (VIII): 259-276.

 

 

 

 

Variedades autóctonas de maíz o borona

Hubo un tiempo no muy lejano en el que en Las Merindades se plantaba mucho maíz (tal vez llamado borona por Mena). Miñano y Madoz en sus diccionarios del s XIX nos dan fe de esto, al mencionar que casi en cada pueblo de la comarca se plantaba maíz en aquellos años. Este cultivo fue perdiéndose en nuestra zona hasta llegar a ser hoy día prácticamente inexistente.

En cualquier caso, siempre es bonito ver cómo unos pocos intentan conservar las variedades “autóctonas” y evitar que todo termine siendo un monocultivo del típico híbrido amarillo que podemos encontrar en cualquier sitio.

Fotos de Eva Luna recogiendo diferentes variedades tradicionales de La Montaña.

44029004_1416027778527912_4945155658770022400_o44028966_1416027958527894_7320325612009160704_n44054497_1416027871861236_699367623799865344_o44022988_1416027831861240_2298331905981939712_o43952295_1416027861861237_6573861983886508032_o43878092_1416027781861245_8351645000349515776_o