Las Montañas de Burgos: Delimitación Histórica.

 

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Las MONTAÑAS DE BURGOS o MONTAÑA DE BURGOS es una denominación histórica con la que se ha conocido durante siglos a un área regional de rasgos lo suficientemente característicos y únicos como para merecer nombre propio. Es, pues, la denominación histórica de una realidad geográfica y cultural. Por tal se ha conocido durante siglos al septentrión castellano, alojado sobre las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y diferenciado a su vez entre la parte de Peñas al Mar o Montañas Bajas de Burgos y la parte de Peñas a Castilla o Montañas Altas de Burgos, que llegaba hasta el Ebro. Acepción genérica para un conjunto extenso que se iniciaba en las Peñamelleras y terminaba en la raya eclesiástica entre los viejos obispados de Burgos y Calahorra. La etiqueta de “de Burgos” procede de que fue la ciudad de Burgos la que ejerció un dominio eclesiástico y político sobre toda la zona, al ser cabeza del arzobispado y la única del territorio con voz y voto en las Cortes medievales castellanas. Fue utilizada casi en exclusiva por autores del resto de España, probablemente para diferenciarla del resto de montañas del Reino.

Las Montañas de Burgos forman parte de LA MONTAÑA, un impreciso territorio, más sentimental que político, que abarca desde hace tiempo no solo a las Montañas de Burgos, sino también a las de Reinosa. Cervera y este de León, coincidente a grandes rasgos con el territorio prerromano y visigodo de Cantabria. Lleva utilizándose desde la Edad Media (Poema de Fernán González, siglo XIII) y tal vez desde entonces o poco después, los oriundos de la zona llevan autodescribiéndose a sí mismos por este corónimo y sobre todo por el gentilicio de MONTAÑESES.

Anteriormente, parece ser que todo el territorio de las Montañas de Burgos fue llamado simplemente ASTURIAS. Así se deduce de esta interpretación histórica que hace Prudencio de Sandoval en 1601 de las posesiones que tuvo el rey Sancho en 1037 en la costa de Laredo durante el corto periodo expansionista (1028-1054) del reino navarro en suelo montañés: “Estas Asturias no son las de Oviedo, ni las de Santillana, sino las montañas de Burgos, y costa de Laredo, que se llamaron Asturias; como parece por escrituras del Rey don Garcia de Najara, en que dize, que era señor de Asturias y son las que digo de Laredo, donde se hallan donaciones hechas por este Rey, y llegavan hasta la villa de Cueto”. Este nombre de Asturias de Laredo, junto con el de Asturias de Trasmiera, aparecen ocasionalmente en algunos documentos tempranos para referirse a esta zona más oriental del antaño reino asturiano, aunque todo indica que no incluía a las Merindades, sujeta junto con Alava a otras dinámicas territoriales derivadas de su cercanía al Ebro musulmán.

Merindades fue llamada primero Castilla, a secas (s. IX) aunque pocos años después (s. X) ya aparece como Castilla Vieja, para diferenciarla de otros territorios de la actual Burgos conquistados al califato. La rápida expansión territorial del condado/reino hacia el sur pronto dejó vacío de contenido al término de Castilla Vieja, que cada vez abarcaba más y significaba menos. Hacia el siglo XVI pasó a llamarse Castilla la Vieja a toda la parte castellana hasta Guadarrama, diferenciada de Castilla la Nueva que hasta entonces había sido llamada Reyno de Toledo. Y es por esta misma época cuando aparecen las primeras menciones a naturales de las Merindades autodenominándose como montañeses, diferenciados de los castellanos de Lara, Simancas y otros sitios de la meseta del Duero.

 

LAS MONTAÑAS DE BURGOS EN CANTABRIA

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Virgen de la Bien Aparecida, patrona de la diócesis de Santander y de Cantabria.

 

Como acabamos de comentar, desde las primeras menciones (siglo XIII) y hasta el siglo XVIII, el concepto “Montañas de Burgos” sirvió para designar a la mayor parte de la actual Cantabria, además de a las Merindades y otros lugares. Entre las innumerables citas y documentos históricos que atestiguan que Las Montañas de Burgos hacían referencia a lugares de la actual Cantabria tenemos las siguientes:

  • En 1618 existe constancia de un Caballero de la Orden de Calatrava llamado “Sebastián de Londoño del Vado, nacido en 1618 en BÁRCENA DE CICERO, Montañas de Burgos”.
  • Fernando de Montesinos, 1639: “Santiago del Castillo, natural de S. VICENTE DE LA BARQUERA, en las Montañas de Burgos”.
  • En 1682: “Don José García de La Loma, natural de COLINDRES, montañas de Burgos.”
  • En 1697, Alfonso Limón Montero sitúa la Fuensanta del lugar de LIÉRGANES en la “junta de Cudeyo y Merindad de Trasmiera en las montañas de Burgos”.
  • En 1708 se recoge una carta ejecutoria de 1533 y 1655 a favor de Rodrigo, Pedro y Francisco Valle, “antiguos Hijosdalgo, naturales de las montañas de Burgos, Valle de TRASMIERA, en Bárcena, donde tienen su casa y solar antiguo.”
  • En 1752 Pedro Murillo Velarde afirma que “SANTILLANA, en la Costa del Mar Occeano, sobre un pequeño Rio, al Occidente, (…) es la Capital de las Asturias de Santillana, ò de las Montañas de Burgos.”
  • En 1726, el Diccionario de la Lengua Castellana dice que: “A los principios del siglo octavo de la era Christiana pasaron del África a España las armas de los Califas de Damasco, y en breve tiempo la conquistaron toda, excepto las costas del Oceano Septentrional, en que se numeran las Asturias de Oviedo, las Montañas de Burgos, Vizcaya, y Guipúzcoa.” Una cita similar, aunque distinguiendo las Montañas de Burgos (¿las Asturias de Santillana?) de Trasmiera, nos la ofrece Juan de Ferreras en 1775: “para esto hemos de suponer que en la trágica invasión de nuestra España por los Sarracenos, todo quedó sujeto a su dominio, menos las Asturias, las Montañas de Burgos, Trasmiera, Alaba, Vizcaya, Orduña y lo que toca a Pamplona.”
  • En 1748, Juan Antonio de Estrada define el reino de León del siguiente modo: “y su mayor latitud de treinta y cinco leguas en los términos de las Asturias, y Montañas de Burgos hasta Ribadeo, siendo mucho menor la dimensión por los otros lados.”
  • En 1753 embarcaba a Indias D. Valerio Sánchez de Oceño con un criado llamado “Agustin del Corral natural del lugar de Castro Obispado de Palencia en la Provincia de LIEVANA Montañas de Burgos de veinte, y dos años de edad”.
  • En 1768, este mismo autor escribía “La villa de LAREDO tomó asiento en una eminencia rodeada de peñascos; famoso puerto de mar en el Oceano Cantabrico; primera villa de las quatro llamadas de la costa de las montañas de Burgos, de donde se saca mucho pescado para todo el Reyno, particularmente los besugos afamados en Madrid.”
  • En 1774, don Cayetano González de Vilde declara ser “vecino del barrio de Rases, del concejo de la villa de Potes, de señorío perteneciente al duque del Infantado, Provincia de LIÉBANA, Montañas de Burgos y Obispado de León”
  • En 1778, Gómez Bravo afirma que “Don Fray Alonso de Burgos nació de honesto y noble Linage en el Valle de MORTARA (Soba) de las Montañas de Burgos.”
  • En 1781 se menciona la famosa historia del hombre pez de LIÉRGANES del siguiente modo: “La noticia se difundió algunos años há à varias partes de España debaxo de la generalidad, que un Mozo, natural de las Montañas de Burgos, se había arrojado al mar, y vivido en él mucho tiempo, como pez, entre los peces”.
  • En 1827 Miñano dejaba claro que toda la parte de Peñas al Mar desde Reinosa eran Las Montañas de Burgos: “Montañas de Reinosa en España; es un promontorio de empinados cerros que está entre Burgos y el mar Cantábrico, que vulgarmente llaman montañas de Burgos”.

Apenas hemos encontrado menciones a las Montañas de Burgos en la actual comarca cántabra de Campoo y ninguna clara y referida a esta época.

 

LAS MONTAÑAS DE BURGOS EN MERINDADES

 

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Der Provinz Burgos nördlicher Theil. Franz Johann Joseph Von Reilly, 1795.

 

La extensión del territorio por el sureste aparece clara y nítida en las fuentes documentales, coincidiendo casi exactamente con la actual comarca de las Merindades. Destacamos las siguientes citas históricas de entre las decenas que existen:

  • En 1615, Antonio de Yepes describe OÑA como un “Valle muy antiguo y muy noble en las montañas de Burgos”.
  • 1629, Juan Pablo Martir Rizo: “Está la Casa de SALAZAR en las montañas de Burgos”
  • 1681, Francisco de Sota: “En el País Alto de la Montaña da [el Conde Gonçalo Muñoz] otros quatro lugares, que son: CORNEXO, POÇARES, SOTOS-CUEVA, y PRADANOS, los cuales estàn cerca de las Villas de ESPINOSA DE LOS MONTEROS, y MEDINA DE POMAR”.
  • 1681, Francisco de Sota: “MENA, donde acaba la Montaña Baxa de Burgos pos su parte Oriental y comienzan las Provincias de Alaba, y Vizcaya.”
  • 1688, Pedro Cossio y Celis: “Y en la Montaña Alta, Vellica, fuè la Villa, que oy se dize ESPINOSA DE LOS MONTEROS, como tambien se recoge de Luitprando, Author Antiguo.”
  • 1722, Cristóbal de Moscoso y Montemayor: “[Doña Alberta de Frias Salazar] Que es la Familia de FRIAS de antigua calidad en la Montaña de Burgos, y la celebrada de Salazar en la misma Montaña, que procede de aquellos dos memorables hermanos Don Gaston, y Don Galindo de Salazar, que en el año de 809 se hallaron en la decantada victoria de Ronces-Valles.”
  • 1768, Henrique Flórez: “Digo pues, que según los Geógrafos antiguos, era Cantabria las montañas de Burgos, Peñas al Mar, y Peñas á Castilla, incluyendo en lo mediterraneo, hasta las cordilleras de Peñas sobre León, por Aguilar de Campoo, y valle de SEDANO ácia FRÍAS, dejando dentro los nacimientos de los ríos Ebro, Carrión, y Pisuerga”.
  • 1782, Pascual Ramón Gutiérrez de la Hacera: “FRÍAS logra su asiento sobre una cumbre en los Valles de las Montañas de Burgos, cerca del rio Hebro.”
  • 1791, Jose Antonio Alvarez y Baena: “Pedro Barona de Valdivielso fue natural de Madrid, aunque oriundo de Villahermosa, Valle de VALDIVIELSO en las Montañas de Burgos”
  • 1806, Juan Antonio Llorente: “Hubo en la Cantabria cierto lago en que Suetonio refiere haber caído un rayo, y halládose doce segures, indicio de autoridad suprema; y este lago existe, según las señas, cerca de MEDINA DE POMAR en las montañas de Burgos sobre la ciudad de FRIAS, en que moraban los Cántabros Coniscos.”

Las Montañas de Burgos también incluían al Valle de Sedano, aunque no tenemos constancia documental de que se extendiese a Las Loras:

  • 1615, Fray Prudencio de Sandoval: “En las montañas de Burgos, ocho leguas de aquella ciudad, camino de Laredo, en tierra fría, esteril y sola, cerca de un lugar llamado Escalada, Era 801, se fundò un Monasterio de Monges.”
  • 1781, Francisco Ignacio de Cortines: “[El origen de D. Nicolás Gallo] está en las Montañas de Burgos en el Valle de Sedano, Lugar de Escalada”.

 

LAS MONTAÑAS DE BURGOS EN OTROS TERRITORIOS

 

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En color verde y azul, Diócesis de Burgos hasta la creación del Obispado de Santander en 1755. Imagen de Terra Cantabrorum.

 

Como vimos anteriormente, Las Montañas de Burgos incluían también a la comarca de Liébana, a pesar de pertenecer a las Diócesis de León y de Palencia. Por el límite este, tampoco se observa una correspondencia exacta entre el Arzobispado de Burgos y las Montañas de Burgos, ya que además de incluir a todas las Encartaciones, la Montaña llegaba hasta la misma ría de Bilbao incluyendo territorios de la Diócesis de Calahorra.

  • En 1622, Alonso Lopez de Haro describe al “Capitan Francisco Lopez de Villa valeroso por sus hechos, y noble por su persona y casa solariega de los Lopez de Villa, que está situada en las montañas de Burgos en el VALLE DE CARRANÇA, en el lugar de Vianes”.
  • 1647, Gil González de Avila: [El obispado de Calahorra] Comprehende las provincias de Alava, Vizcaya, Rioja, gran parte de Guipuzcua, Climota de Navarra, ambos Cameros, y parte de la Montaña de Burgos.
  • 1689, Gabriel de Henao: “[ARÇINIEGA] Pertenece a la Hermandad de Alaba, a la Montaña de Burgos y el Arçobispo desta Ciudad es su Prelado”
  • 1797, Rafael Antúnez y Acevedo: “desde los puertos de la Coruña y Bayona en Galicia, y Avilés en Asturias, de Laredo en las Montañas y sus ENCARTACIONES, de Bilbao en Vizcaya, de S. Sebastian en Guipúzcoa”.
  • 1732, Sebastían de Portillo y Aguilar: “Fr. Andrès de Salazar, natural de las Montañas de Burgos, y valle de SOMORROSTRO, donde està la antigua y solariega casa de los Salazares.”

 

Las Montañas de Burgos también incluían a ciertos lugares del sureste de la actual Montaña Palentina dependientes de Aguilar de Campoo:

  • 1681, Francisco Sota: “Y despues de edificado, o restaurado este Monasterio, que oy es de la Orden de Premostre, se repobló cerca de èl la Villa de AGUILAR DE CAMPÒ en las dichas Montañas Altas de Burgos”.
  • 1905, Francisco Fernández de Béthencourt: “Estos Comenarestomaron su nombre del lugar de Colmenares junto á la DEHESA DE MONTEJO en las Montañas de Burgos”

Por último,

 

 

LAS MONTAÑAS DE BURGOS Y LAS MONTAÑAS DE SANTANDER

 

En el siglo XVIII la ciudad de Santander experimenta un auge sin precedentes que le hará sobrepasar a Laredo como centro comercial y político de la zona costera. En 1754 se crea el obispado de Santander y en 1755 se le otorga el título de ciudad. Es por estos años que empieza a hablarse de las MONTAÑAS DE SANTANDER, bastante antes de la constitución de la provincia homónima. Pudo ser debido a una cuestión diocesal o simplemente al progresivo poder y relevancia que fue adquiriendo Santander durante este siglo.

 

En cualquier caso, semeja ser un concepto utilizado, al igual que el anterior, por autores de fuera de la zona o cuando se hace necesario especificar a qué montañas se hace referencia.

 

La más temprana mención que hemos encontrado a las Montañas de Santander es la del Padre Henrique Flórez (1769). En un párrafo de uno de los 29 volúmenes de su España Sagrada dice lo siguiente: “(…) y de aquí corresponde el Estuario, que Strabon señala entre Asturias y Cantabria, acaso en la boca de un pequeño rio, que desagua con boca ancha en S. Vicente de la Barquera, al Oriente y cerca del rio Nanza, no lejos del limite que hoy tienen las Montañas de Santander y Asturias.”

  • En 1793 se publica en el Diario de Madrid que “Por Real Cédula de S. M. y Señores del Consejo, se ha dignado S. M. conceder facultad al Valle de Buelna, en las Montañas de Santander, para tener libremente un mercado los Miércoles de cada semana”.
  • En 1814, se publican las “Actas de las Juntas Generales de las Montañas de Santander.”
  • En 1846, Madoz distingue entre Montañas de Santander y Montañas de Burgos: “Diferentes denominaciones toman ambas cordilleras, según el punto por donde corren. (…) La que derivándose del Pirineo cruza las provincias Vascongadas y penetra en esta provincia (Burgos), formando sus lindes con aquellas y la de Santander, toma el nombre de montaña de Santander en el ramal que corre de ES. á NO. y va á formar la costa del mar cantábrico; la que corre de NE. á E. amojonando también los límites indicados por dichos puntos, el de montañas de Burgos; y el de montañas de Reinosa.”
  • 1864, Amalio Maestre: “Habiendo sido ya estudiada topográfica y geológicamente la actual Provincia de Asturias (…), tócanos ahora el dar á conocer las Montañas de Santander”.

 

 

LAS MONTAÑAS DE BURGOS EN LA ACTUALIDAD

Con la división provincial de 1833 se vio confirmada la desmembración de las Montañas de Burgos. La parte de Peñas a Castilla quedó vinculada a Burgos mientras que la parte de Peñas al Mar fue el germen y principal territorio de la actual Cantabria. Y así llegamos a nuestros días donde un creciente número de autores se refieren a las Merindades como Las Montañas de Burgos (véase, por ejemplo, Arribas 2016; Díez de Tubillexa y Merlos, 2014; Monsalvo, 2013; Ortega, 1974) incluyendo en ocasiones a Las Loras (Fernández y Fernández, 2014). Cadiñanos Bardeci (1978) hace una oportuna matización al señalar “la Montaña (comprendiendo en ella la de Burgos)”.

La conclusión más importante que se puede sacar de toda esta información es que la “Montaña de Burgos” actual es sólo una parte de la Montaña de Burgos pasada y, en realidad, una parte del conjunto de territorios que llevan conformando desde hace siglos La Montaña y de la que sus habitantes se han sentido siempre orgullosos.

El mes de julio

El mes de julio las diversiones y los trabajos se relacionaban con la hierba. Los segadores se levantaban al amanecer y al prado con los dalles bien afilados del día anterior y otros amanecían en el prado. Y la jefa a poner el almuerzo, una buena puchera de patatas con chorizo, que ese mes se almorzaba bien y se comía mejor.

La bota de vino la llevaban los segadores y el muchacho, que tendría 6 o 7 años, bastante tenía con llevar la puchera. Entonces había trabajo para todos. El que había subido a la cabaña a las vacas, cuando bajaba, a tender la hierba y otro, a por los bueyes, y la jefa a soltar las ovejas, las gallinas, el chon, poner la comida, traer agua fresca que ya vienen los segadores y después de comer, se descansaba un rato tipo siesta y seguido al prado, pero todos, muchas veces se veían 6 u 8, el más pequeño delante los bueyes con una hojada espantando las moscas; otro pisando el carro; otro cargando y los demás, rastrillando sin parar y así íbamos pasando los días, y sobre el 10 o 12 ya estábamos en la cabaña. (…)

Pero antes ya había pasado un chaval con las cabras bien a la Canal de la Cruz o a la Garmía, y, si los de casa estaban a la hierba en monte, pues a ayudar hasta las 6 de la tarde y si no tenía a nadie, pues allá pasaba el día por las Peñas Gordas y Brezos Negros, por el mismo sendero que el lobo y los dos con el mismo calzado y, antes de que se pusiera el sol, al pueblo con ellas y a ordeñarlas, que bajaban buenas ubres. Se cogía la pata, la metías entre las piernas y le dabas un tortazo a mano abierta, se ponía a rumiar, ordeñabas ésta y después otra y lo mismo se hacía con las ovejas, y con la leche se hacían buenos quesos, y por la noche venga quitar chibarras. Entonces nadie iba al Ambulatorio a que le quitaran una garrapata. (…)

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Foto de Conchi Gutiérrez.

 

Pero al otro día y al otro también, más hierba y para el día de Santiago en monte, ya no había hierba ese día. Después de lavarse un poco las piernas a misa y, después lo mismo, a jugar a los bolos. Ese día había de costumbre ir a ráspanos al monte los más jóvenes, los otros ya iban a Riaño o a San Martín de las Ollas a la romería y por si lo lee algún jóven, iban y venían andando y al amanecer a segar, que todavía quedaban henazas y rozo por segar.

Texto de Elisardo Ruiz (2001): “Ahedo, tú Eres mi Pueblo”.

 

 

Campamento romano de Castrillo, Lahoz, Valderejo

O de cómo NO todos los campamentos romanos de la zona fueron coetáneos con las guerras cántabras.

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Vistas del yacimiento desde el Alto de Lerón. Foto de Ángel Bur.

 

En Valderejo, Valdegovía, se localiza un campamento romano ciertamente interesante por lo atípico. Se trata de un pequeño campa aestiva localizado por encima del pueblo de Lahoz, cerca del límite administrativo entre Losa y Valdegovía.

El agger se encuentra rematado por un pequeño muro de piedras de en torno a 1 metro de anchura, que se completaría con una empalizada de madera (vallum), siguiendo patrones conocidos en otros campa aestiva (Francese, 2010) y/o basada en los pila muralia transportados por los legionarios en sus desplazamientos y utilizados de forma versátil para reforzar las defensas del campamento.

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Estructura defensiva típica de un campa aestiva. Imagen de Christopher Francese (2010).

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Esquema de unas defensas de tipo pila muralia.

 

Por su localización podría pensarse que estamos ante un campamento de asedio romano participante en las guerras cántabras. Sin embargo, presenta elementos distintivos que lo hacen único en todo el norte ibérico:

1. No se han documentado castros cercanos a los que atacar. El más cercano es el Peña Gobía, en San Zadornil, pero no parece haber tenido un papel relevante en esta época (Martínez, 2010). El de San Pantaleón de Losa queda al otro lado del cordal montañoso y tampoco muestra evidencias arqueológicas de asedio romano.

2. Es un campa aestiva de forma redondeada y pequeño tamaño, que no albergaría más de 2-3 centurias, entre 160 y 240 hombres en el mejor de los casos.

2. El acceso se realiza por el norte mediante una puerta en clavícula externa. Consiste en la prolongación del agger hacia el exterior describiendo un cuarto de círculo junto al cortado para optimizar la defensa. No se tiene, por el momento, noticia del hallazgo en la Península de ninguna otra clavícula externa. Este tipo de acceso se ha datado desde época de Julio César hasta mediados del siglo II d.C. (Peralta 2002).

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Plano del recinto. Dibujo de Antxoka Martínez.

 

 

3. Basándose en este sistema de acceso y en una moneda encontrada en el curso de las excavaciones, su descubridor (Martínez, 2010) lo ha datado en torno a mediados del siglo II dC, es decir posterior a las guerras cántabras y sin relación con este evento bélico.

Según este autor, se trataría de una fortificación levantada de modo similar a los campamentos de campaña pero con una finalidad de entrenamiento de las tropas. En el contexto de la Hispania romana, también se han interpretado como de maniobras los campamentos de la Legio VII en Castrocalbón, León (Peralta, 2002). El levantamiento de campamentos formaba parte del entrenamiento del legionario romano (Peralta 2002), por lo que resulta coherente que, antes de partir a sus destinos, los reclutas recibieran entrenamiento en su lugar de origen. Esto significa, al hilo de lo anteriormente expuesto, que Castrillo vendría a ser un campamento levantado por reclutas autrigones, probablemente para integrarse posteriormente en la cohorte II hispanorum y la II hispana atestiguadas en la época en Mauritania (Roldán 1974).

Para saber más: http://www.valdegovia.org/…/el-castellum-romano-de-castrill…

 

 

 

Breve apunte histórico sobre Valpuesta y San Zadornil

Valpuesta es un pueblo del este de las Merindades ciertamente peculiar. Por varios motivos.

1. Acoge un monasterio en el que se escribieron las primeras palabras en castellano que han llegado hasta nuestros días (s.X). En concreto “kaballos” donde hasta entonces ponía “caballi”, “molino” en vez de “mulinum”, “calçada” en vez de “calciata”, “pozal” en lugar de “puteale” y “iermanis” en vez de “fratres”.

2. En época del Reino de Asturias contó con un obispado que ejerció su influencia por buena parte de Cantabria, Merindades, Vizcaya y Álava, el segundo del reino después del de Oviedo, fundado por el rey Alfonso II de Asturias, y que pervivió desde 804 hasta 1087.

3. Tal vez por haber sido una de las sedes episcopales geminales del posterior obispado de Burgos (creado por Alfonso VI de León en 1075), se mantuvo estrechamente vinculado a esta diócesis en siglos sucesivos, perteneciendo junto con Berberana al relativamente lejano Partido de La Bureba (Diócesis de Oca), Corregimiento de Burgos y no al Partido de Castilla Vieja en Burgos al que perteneció toda la parte este de Merindades antaño bajo dominio directo de los Condestables de Castilla (San Zadornil, Villalba de Losa, Medina de Pomar, Tobalina, Frías), ni mucho menos al Partido de Castilla Vieja en Laredo, cuya capital era Villarcayo.

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Foto de Roberto Pinedo.

 

Hoy en día constituye, junto con San Zadornil, una especie de isla geográfica perteneciente a Merindades en medio del resto del valle alavés del Omecillo.

Al respecto, cabe señalar en primer lugar que toda Valdegovía fue parte de la Castilla nuclear, perteneciendo en el aspecto contributivo a la Merindad de Castilla la Vieja desde que existen registros históricos hasta el siglo sXVI, judicialmente al Corregimiento de Villarcayo hasta el s XVIII y eclesiásticamente a la Diócesis de Burgos hasta 1951.

Por ello, lo más llamativo tal vez sea por qué Valpuesta y la Jurisdicción de San Zadornil no se incorporaron a ese proceso de desgajamiento del resto de Las Merindades como hicieron el resto de vecinos del valle. No existe la menor investigación pormenorizada al respecto, aunque sospechamos que tiene que ver con la distinta titularidad de cada enclave y la poderosa mano de los Velasco (caso de San Zadornil) y el Obispado de Burgos (en el caso de Valpuesta). En concreto, San Zadornil pasó a ser Tierras del Condestable en 1312-1392 (Arribas, 2016).

Hace unos meses veíamos que este mismo factor determinó el límite administrativo actual entre Campoo-Valderredible y el oeste de las Merindades, culturalmente indistinguibles.

 

 

 

Cegalita

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Significado: Mariquita (Coccinella septempunctata).

Extensión: Parece ser un localismo de Sotoscueva, ya que en otros sitios del ámbito lingüístico cántabro la llaman de otras maneras: CATALINA (Trasmiera, Liébana..), BONITA, CONTADEOS. CUENTADEDOS, SANJUANÍN, SANTUCA, COCUCA, CUCULINA, LORITO, GALLINUCA DE DIOS, MARIQUITA DE DIOS, VAQUITA, MONJA, PINTIEGA, PASTORCITO, etc.

De hecho, hay informantes de Villarcayo y el mismo Sososcueva que llaman cegalita a la polilla nocturna, así que el tema está lejos de estar claro.

La canción que se les cantaba para que echasen a volar empezaba así: “Cega, cegalita, qué andas a buscar, cuéntame los dedos y échate a volar”.

Fuentes: http://www.sobrepenna.es/adobereader/sotoscueva_lenguaje1.pdf

 

Espadas de gavilanes curvos o de Miraveche

En el siglo V aC se incorpora la espada a los ajuares militares de nuestra zona, aunque de forma limitada, de manera acorde al valor simbólico que la misma desempeñó, al margen de su funcionalidad inmediata, y a su monopolización por un reducido segmento social de rango máximo.

La espada imperante en esta zona es la denominada de Miraveche, una espada de longitud media (47 cm de media), con hoja de lengua de carpa, pomo rematado en apéndice cónico o pequeñas antenas y característicos gavilanes curvos guarnecidos con prótomos de verraco, siendo las vainas de material perecedero, a excepción de las cañas de bronce externas y de su particular contera, también broncínea y profusamente decorada. 

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Foto de Mauricio Maurano.

 

Se trata de un modelo de escasa difusión, restringido al alto Ebro, alto Pisuerga y Duero medio, del que apenas conocemos una docena de ejemplares, seis de ellos encontrados en Miraveche (La Bureba), otro en Peña Amaya y otro en Monte Bernorio, entre otros lugares próximos. Muestra estrechos paralelismos con las espadas de ricassos de Can Canyis (Tarragona) o los puñales tipo Coubeira gallegos (Schüle 1969). 

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Bandera del municipio de Miraveche.

Su cronología se ha fechado en el siglo V aC. Dos siglos después, en yacimientos del siglo III aC como el de Villanueva de Teba, ya no aparece, por lo que coincide temporal (y espacialmente) con el conocido e icónico puñal de tipo Miraveche-Monte Bernorio. A partir del siglo III se generalizan en toda la zona los puñales biglobulares de influencia celtíbera. 

Texto de Sanz, C. (2002). Panoplias prerromanas en el centro y occidente de la Submeseta norte peninsular.

 

 

 

Gaseosas de Las Merindades

Durante todo el siglo XX florecieron más de 5000 marcas de gaseosas y sifones por toda España. Normalmente de ámbito local o comarcal, son recordadas por muchos con especial cariño.

La información que existe sobre las diferentes marcas que se consumían en cada lugar de Merindades es muy escasa. Creemos que hubo al menos dos productores en Villarcayo (José Andino y Andrés López) y uno en Espinosa (Aurelio González).

El que mayor relevancia tuvo de toda la comarca fue José ANDINO, cuya maquinaria aún se conserva en Villarcayo, en forma de un interesante museo:

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Foto de Félix Andino.

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Foto de Rodrigo Marcos.

 

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Foto de Rodrigo Marcos.

 

Las gaseosas de Espumosos CAPILLAS, que se repartían por la zona, se fabricaban en Villalaín. En Busto de Bureba había otra fábrica de gaseosas de un hermano de Gumersindo, pero esas se vendían por toda la Bureba. Además de gaseosas hacían refrescos de naranja y sifones.

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Foto de Mónica Bustamante.

 

GREGORIO ANDINO era de Villarcayo (hermano de José Andino) pero fabricaba gaseosas en Soncillo surtiendo a toda las Merindades Campurrianas. Aquí tenemos un sifón de su empresa:

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Foto de Esther del Hoyo Andino.