Románico enigmático en Merindades

LILIT EN SANTA MARÍA DE SIONES, VALLE DE MENA.

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Entre los capiteles con seres demoníacos de Santa María de Siones, tenemos este que representa a Lilit, en su versión bíblica del libro de Isaías (34:14) que la asocia con Lamia, más conocida como Medusa en la mitología griega, de ahí la curiosa mezcla de aspectos evocadores con la que el escultor la representó. La asociación aparece en la Vulgata latina, donde el nombre en hebreo de Lilit de la Biblia de Jerusalén se tradujo por Lamia, equivalencia que se conserva en algunas traducciones modernas, como la de Nácar-Colunga.
Lilit ya de por sí tiene muchos aspectos y aparece en diversos mitemas, pues el personaje se remonta a la religión mesopotámica y ha ido siendo adoptada por tradiciones posteriores.
En la tradición judeo-cristiana, donde aparece en diversas fuentes, es considerada la primera mujer de Adán, que al no aceptar ser dominada por el hombre fue expulsada del Paraíso edénico y sentenciada a dar a luz por toda la eternidad y a que todos sus hijos nacieran muertos. Por ello aparece aquí embarazada, al igual que por ser considerada la Madre de los Demonios tras convertirse en amante de Samael (Lucifer) durante su destierro en el desierto, en las cercanías del mar Rojo, y por haber engendrado a los Lilim (unos súcubos “cubiertos de pelo”) con el semen que los varones derraman involuntariamente cuando están durmiendo (emisión nocturna).
Y hablando de pelo, ese extraño pelo de rastas “serpentinas” con el que se la representa (no son serpientes pero su forma las recuerda, en número de 6 además, que es el número del pecado en el libro del Apocalipsis), es precisamente por su asociación a Lamia (Medusa), en la que pasó de ser la Diosa del Laberinto Interior y de la búsqueda de la serpiente Kundalini (concepto de origen hindú pero tomado en este caso del análogo en el gnosticismo original, más concretamente de las doctrinas de los movimientos religiosos cristianos de las antiguas sociedades helenísticas del mar Mediterráneo, como los ofitas y los basilideanos), a ser Diosa del Mundo Subterráneo, de las pesadillas y bebedora de sangre de bebés y niños. A estos mitemas del gnosticismo cristiano helénico y a la serpiente que utilizó Satanás para hablar como ventrilocuo a Eva en el jardín del Edén (Génesis, 3:1), alude precisamente la serpiente que tiene detrás.

Texto de Fernando Arroyo.

 

 

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Pilas bautismales con “dientes de lobo”

En el simbolismo tradicional, toda pila bautismal representa el Océano primordial. Las Aguas del Génesis sobre las que se cernía el Espíritu de Dios para obrar la creación. Y por referencia a esas aguas es por lo que el bautismo o la pila bautismal poseen el poder de obrar una regeneración, una re-creación.

El Valle de Valderredible concentra el mayor número de estas pilas románicas de toda Cantabria, con unos 20 ejemplos. No existe ninguna pila con iconografía bíblica, sino sólo con formas geométricas y excepcionalmente algún animal o vegetal. El motivo decorativo más repetido es el de los DIENTES DE LOBO, zig-zag o triángulos alternantes en relieve y rehundidos, en una sola banda entre sogueado (Revelillas) o entre “engranaje” (Salcedo), o en dos bandas también entre sogueados (Ruijas, Villaescusa de Ebro, Quintanilla de An, Santa María de Hito, Espinosa de Bricia).

Este motivo de triángulos o dientes de lobo, sierra o zig-zag, se ha interpretado casi siempre, y ya en lo prehistórico, como representación del agua, y es posible que haga referencia a la identificación de la pila con la Fuente de la Vida del Paraiso. Al sogueado también se le ha buscado significación. Igualmente ya utilizado en la Prehistoria, por lo que respecta a las pilas, se ha considerado como un vestigio de las más antiguas pilas de madera que llevaban haces de cuerda reforzando la pila, o una reminiscencia de la decoración neolítica que se hacía presionando cuerdas sobre el barro blando.

También tenemos ejemplos de este tipo de “decoración en dientes de lobo” en las pilas bautismales de las Merindades, como en los templos de Crespos (Valle de Manzanedo) y Lomas de Villamediana (Bricia) que mostramos aquí.

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Crespos, Valle de Manzanedo. Foto de Raúl Grande.

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Lomas de Villamediana, Bricia. Foto de Andrés Serna.

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Santa María de Hito, Valderredible. Foto de Chuchi el Pasiego.

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Villaescusa de Ebro, hoy en San Martín de Elines, Valderredible. Foto de Chuchi el Pasiego.