Las Montañas de Burgos: Delimitación Histórica.

 

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Las MONTAÑAS DE BURGOS o MONTAÑA DE BURGOS es una denominación histórica con la que se ha conocido durante siglos a un área regional de rasgos lo suficientemente característicos y únicos como para merecer nombre propio. Es, pues, la denominación histórica de una realidad geográfica y cultural. Por tal se ha conocido durante siglos al septentrión castellano, alojado sobre las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y diferenciado a su vez entre la parte de Peñas al Mar o Montañas Bajas de Burgos y la parte de Peñas a Castilla o Montañas Altas de Burgos, que llegaba hasta el Ebro. Acepción genérica para un conjunto extenso que se iniciaba en las Peñamelleras y terminaba en la raya eclesiástica entre los viejos obispados de Burgos y Calahorra. La etiqueta de “de Burgos” procede de que fue la ciudad de Burgos la que ejerció un dominio eclesiástico y político sobre toda la zona, al ser cabeza del arzobispado y la única del territorio con voz y voto en las Cortes medievales castellanas. Fue utilizada casi en exclusiva por autores del resto de España, probablemente para diferenciarla del resto de montañas del Reino.

Las Montañas de Burgos forman parte de LA MONTAÑA, un impreciso territorio, más sentimental que político, que abarca desde hace tiempo no solo a las Montañas de Burgos, sino también a las de Reinosa. Cervera y este de León, coincidente a grandes rasgos con el territorio prerromano y visigodo de Cantabria. Lleva utilizándose desde la Edad Media (Poema de Fernán González, siglo XIII) y tal vez desde entonces o poco después, los oriundos de la zona llevan autodescribiéndose a sí mismos por este corónimo y sobre todo por el gentilicio de MONTAÑESES.

Anteriormente, parece ser que todo el territorio de las Montañas de Burgos fue llamado simplemente ASTURIAS. Así se deduce de esta interpretación histórica que hace Prudencio de Sandoval en 1601 de las posesiones que tuvo el rey Sancho en 1037 en la costa de Laredo durante el corto periodo expansionista (1028-1054) del reino navarro en suelo montañés: “Estas Asturias no son las de Oviedo, ni las de Santillana, sino las montañas de Burgos, y costa de Laredo, que se llamaron Asturias; como parece por escrituras del Rey don Garcia de Najara, en que dize, que era señor de Asturias y son las que digo de Laredo, donde se hallan donaciones hechas por este Rey, y llegavan hasta la villa de Cueto”. Este nombre de Asturias de Laredo, junto con el de Asturias de Trasmiera, aparecen ocasionalmente en algunos documentos tempranos para referirse a esta zona más oriental del antaño reino asturiano, aunque todo indica que no incluía a las Merindades, sujeta junto con Alava a otras dinámicas territoriales derivadas de su cercanía al Ebro musulmán.

Merindades fue llamada primero Castilla, a secas (s. IX) aunque pocos años después (s. X) ya aparece como Castilla Vieja, para diferenciarla de otros territorios de la actual Burgos conquistados al califato. La rápida expansión territorial del condado/reino hacia el sur pronto dejó vacío de contenido al término de Castilla Vieja, que cada vez abarcaba más y significaba menos. Hacia el siglo XVI pasó a llamarse Castilla la Vieja a toda la parte castellana hasta Guadarrama, diferenciada de Castilla la Nueva que hasta entonces había sido llamada Reyno de Toledo. Y es por esta misma época cuando aparecen las primeras menciones a naturales de las Merindades autodenominándose como montañeses, diferenciados de los castellanos de Lara, Simancas y otros sitios de la meseta del Duero.

 

LAS MONTAÑAS DE BURGOS EN CANTABRIA

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Virgen de la Bien Aparecida, patrona de la diócesis de Santander y de Cantabria.

 

Como acabamos de comentar, desde las primeras menciones (siglo XIII) y hasta el siglo XVIII, el concepto “Montañas de Burgos” sirvió para designar a la mayor parte de la actual Cantabria, además de a las Merindades y otros lugares. Entre las innumerables citas y documentos históricos que atestiguan que Las Montañas de Burgos hacían referencia a lugares de la actual Cantabria tenemos las siguientes:

  • En 1618 existe constancia de un Caballero de la Orden de Calatrava llamado “Sebastián de Londoño del Vado, nacido en 1618 en BÁRCENA DE CICERO, Montañas de Burgos”.
  • Fernando de Montesinos, 1639: “Santiago del Castillo, natural de S. VICENTE DE LA BARQUERA, en las Montañas de Burgos”.
  • En 1682: “Don José García de La Loma, natural de COLINDRES, montañas de Burgos.”
  • En 1697, Alfonso Limón Montero sitúa la Fuensanta del lugar de LIÉRGANES en la “junta de Cudeyo y Merindad de Trasmiera en las montañas de Burgos”.
  • En 1708 se recoge una carta ejecutoria de 1533 y 1655 a favor de Rodrigo, Pedro y Francisco Valle, “antiguos Hijosdalgo, naturales de las montañas de Burgos, Valle de TRASMIERA, en Bárcena, donde tienen su casa y solar antiguo.”
  • En 1752 Pedro Murillo Velarde afirma que “SANTILLANA, en la Costa del Mar Occeano, sobre un pequeño Rio, al Occidente, (…) es la Capital de las Asturias de Santillana, ò de las Montañas de Burgos.”
  • En 1726, el Diccionario de la Lengua Castellana dice que: “A los principios del siglo octavo de la era Christiana pasaron del África a España las armas de los Califas de Damasco, y en breve tiempo la conquistaron toda, excepto las costas del Oceano Septentrional, en que se numeran las Asturias de Oviedo, las Montañas de Burgos, Vizcaya, y Guipúzcoa.” Una cita similar, aunque distinguiendo las Montañas de Burgos (¿las Asturias de Santillana?) de Trasmiera, nos la ofrece Juan de Ferreras en 1775: “para esto hemos de suponer que en la trágica invasión de nuestra España por los Sarracenos, todo quedó sujeto a su dominio, menos las Asturias, las Montañas de Burgos, Trasmiera, Alaba, Vizcaya, Orduña y lo que toca a Pamplona.”
  • En 1748, Juan Antonio de Estrada define el reino de León del siguiente modo: “y su mayor latitud de treinta y cinco leguas en los términos de las Asturias, y Montañas de Burgos hasta Ribadeo, siendo mucho menor la dimensión por los otros lados.”
  • En 1753 embarcaba a Indias D. Valerio Sánchez de Oceño con un criado llamado “Agustin del Corral natural del lugar de Castro Obispado de Palencia en la Provincia de LIEVANA Montañas de Burgos de veinte, y dos años de edad”.
  • En 1768, este mismo autor escribía “La villa de LAREDO tomó asiento en una eminencia rodeada de peñascos; famoso puerto de mar en el Oceano Cantabrico; primera villa de las quatro llamadas de la costa de las montañas de Burgos, de donde se saca mucho pescado para todo el Reyno, particularmente los besugos afamados en Madrid.”
  • En 1774, don Cayetano González de Vilde declara ser “vecino del barrio de Rases, del concejo de la villa de Potes, de señorío perteneciente al duque del Infantado, Provincia de LIÉBANA, Montañas de Burgos y Obispado de León”
  • En 1778, Gómez Bravo afirma que “Don Fray Alonso de Burgos nació de honesto y noble Linage en el Valle de MORTARA (Soba) de las Montañas de Burgos.”
  • En 1781 se menciona la famosa historia del hombre pez de LIÉRGANES del siguiente modo: “La noticia se difundió algunos años há à varias partes de España debaxo de la generalidad, que un Mozo, natural de las Montañas de Burgos, se había arrojado al mar, y vivido en él mucho tiempo, como pez, entre los peces”.
  • En 1827 Miñano dejaba claro que toda la parte de Peñas al Mar desde Reinosa eran Las Montañas de Burgos: “Montañas de Reinosa en España; es un promontorio de empinados cerros que está entre Burgos y el mar Cantábrico, que vulgarmente llaman montañas de Burgos”.

Apenas hemos encontrado menciones a las Montañas de Burgos en la actual comarca cántabra de Campoo y ninguna clara y referida a esta época.

 

LAS MONTAÑAS DE BURGOS EN MERINDADES

 

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Der Provinz Burgos nördlicher Theil. Franz Johann Joseph Von Reilly, 1795.

 

La extensión del territorio por el sureste aparece clara y nítida en las fuentes documentales, coincidiendo casi exactamente con la actual comarca de las Merindades. Destacamos las siguientes citas históricas de entre las decenas que existen:

  • En 1615, Antonio de Yepes describe OÑA como un “Valle muy antiguo y muy noble en las montañas de Burgos”.
  • 1629, Juan Pablo Martir Rizo: “Está la Casa de SALAZAR en las montañas de Burgos”
  • 1681, Francisco de Sota: “En el País Alto de la Montaña da [el Conde Gonçalo Muñoz] otros quatro lugares, que son: CORNEXO, POÇARES, SOTOS-CUEVA, y PRADANOS, los cuales estàn cerca de las Villas de ESPINOSA DE LOS MONTEROS, y MEDINA DE POMAR”.
  • 1681, Francisco de Sota: “MENA, donde acaba la Montaña Baxa de Burgos pos su parte Oriental y comienzan las Provincias de Alaba, y Vizcaya.”
  • 1688, Pedro Cossio y Celis: “Y en la Montaña Alta, Vellica, fuè la Villa, que oy se dize ESPINOSA DE LOS MONTEROS, como tambien se recoge de Luitprando, Author Antiguo.”
  • 1722, Cristóbal de Moscoso y Montemayor: “[Doña Alberta de Frias Salazar] Que es la Familia de FRIAS de antigua calidad en la Montaña de Burgos, y la celebrada de Salazar en la misma Montaña, que procede de aquellos dos memorables hermanos Don Gaston, y Don Galindo de Salazar, que en el año de 809 se hallaron en la decantada victoria de Ronces-Valles.”
  • 1768, Henrique Flórez: “Digo pues, que según los Geógrafos antiguos, era Cantabria las montañas de Burgos, Peñas al Mar, y Peñas á Castilla, incluyendo en lo mediterraneo, hasta las cordilleras de Peñas sobre León, por Aguilar de Campoo, y valle de SEDANO ácia FRÍAS, dejando dentro los nacimientos de los ríos Ebro, Carrión, y Pisuerga”.
  • 1782, Pascual Ramón Gutiérrez de la Hacera: “FRÍAS logra su asiento sobre una cumbre en los Valles de las Montañas de Burgos, cerca del rio Hebro.”
  • 1791, Jose Antonio Alvarez y Baena: “Pedro Barona de Valdivielso fue natural de Madrid, aunque oriundo de Villahermosa, Valle de VALDIVIELSO en las Montañas de Burgos”
  • 1806, Juan Antonio Llorente: “Hubo en la Cantabria cierto lago en que Suetonio refiere haber caído un rayo, y halládose doce segures, indicio de autoridad suprema; y este lago existe, según las señas, cerca de MEDINA DE POMAR en las montañas de Burgos sobre la ciudad de FRIAS, en que moraban los Cántabros Coniscos.”

Las Montañas de Burgos también incluían al Valle de Sedano, aunque no tenemos constancia documental de que se extendiese a Las Loras:

  • 1615, Fray Prudencio de Sandoval: “En las montañas de Burgos, ocho leguas de aquella ciudad, camino de Laredo, en tierra fría, esteril y sola, cerca de un lugar llamado Escalada, Era 801, se fundò un Monasterio de Monges.”
  • 1781, Francisco Ignacio de Cortines: “[El origen de D. Nicolás Gallo] está en las Montañas de Burgos en el Valle de Sedano, Lugar de Escalada”.

 

LAS MONTAÑAS DE BURGOS EN OTROS TERRITORIOS

 

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En color verde y azul, Diócesis de Burgos hasta la creación del Obispado de Santander en 1755. Imagen de Terra Cantabrorum.

 

Como vimos anteriormente, Las Montañas de Burgos incluían también a la comarca de Liébana, a pesar de pertenecer a las Diócesis de León y de Palencia. Por el límite este, tampoco se observa una correspondencia exacta entre el Arzobispado de Burgos y las Montañas de Burgos, ya que además de incluir a todas las Encartaciones, la Montaña llegaba hasta la misma ría de Bilbao incluyendo territorios de la Diócesis de Calahorra.

  • En 1622, Alonso Lopez de Haro describe al “Capitan Francisco Lopez de Villa valeroso por sus hechos, y noble por su persona y casa solariega de los Lopez de Villa, que está situada en las montañas de Burgos en el VALLE DE CARRANÇA, en el lugar de Vianes”.
  • 1647, Gil González de Avila: [El obispado de Calahorra] Comprehende las provincias de Alava, Vizcaya, Rioja, gran parte de Guipuzcua, Climota de Navarra, ambos Cameros, y parte de la Montaña de Burgos.
  • 1689, Gabriel de Henao: “[ARÇINIEGA] Pertenece a la Hermandad de Alaba, a la Montaña de Burgos y el Arçobispo desta Ciudad es su Prelado”
  • 1797, Rafael Antúnez y Acevedo: “desde los puertos de la Coruña y Bayona en Galicia, y Avilés en Asturias, de Laredo en las Montañas y sus ENCARTACIONES, de Bilbao en Vizcaya, de S. Sebastian en Guipúzcoa”.
  • 1732, Sebastían de Portillo y Aguilar: “Fr. Andrès de Salazar, natural de las Montañas de Burgos, y valle de SOMORROSTRO, donde està la antigua y solariega casa de los Salazares.”

 

Las Montañas de Burgos también incluían a ciertos lugares del sureste de la actual Montaña Palentina dependientes de Aguilar de Campoo:

  • 1681, Francisco Sota: “Y despues de edificado, o restaurado este Monasterio, que oy es de la Orden de Premostre, se repobló cerca de èl la Villa de AGUILAR DE CAMPÒ en las dichas Montañas Altas de Burgos”.
  • 1905, Francisco Fernández de Béthencourt: “Estos Comenarestomaron su nombre del lugar de Colmenares junto á la DEHESA DE MONTEJO en las Montañas de Burgos”

Por último,

 

 

LAS MONTAÑAS DE BURGOS Y LAS MONTAÑAS DE SANTANDER

 

En el siglo XVIII la ciudad de Santander experimenta un auge sin precedentes que le hará sobrepasar a Laredo como centro comercial y político de la zona costera. En 1754 se crea el obispado de Santander y en 1755 se le otorga el título de ciudad. Es por estos años que empieza a hablarse de las MONTAÑAS DE SANTANDER, bastante antes de la constitución de la provincia homónima. Pudo ser debido a una cuestión diocesal o simplemente al progresivo poder y relevancia que fue adquiriendo Santander durante este siglo.

 

En cualquier caso, semeja ser un concepto utilizado, al igual que el anterior, por autores de fuera de la zona o cuando se hace necesario especificar a qué montañas se hace referencia.

 

La más temprana mención que hemos encontrado a las Montañas de Santander es la del Padre Henrique Flórez (1769). En un párrafo de uno de los 29 volúmenes de su España Sagrada dice lo siguiente: “(…) y de aquí corresponde el Estuario, que Strabon señala entre Asturias y Cantabria, acaso en la boca de un pequeño rio, que desagua con boca ancha en S. Vicente de la Barquera, al Oriente y cerca del rio Nanza, no lejos del limite que hoy tienen las Montañas de Santander y Asturias.”

  • En 1793 se publica en el Diario de Madrid que “Por Real Cédula de S. M. y Señores del Consejo, se ha dignado S. M. conceder facultad al Valle de Buelna, en las Montañas de Santander, para tener libremente un mercado los Miércoles de cada semana”.
  • En 1814, se publican las “Actas de las Juntas Generales de las Montañas de Santander.”
  • En 1846, Madoz distingue entre Montañas de Santander y Montañas de Burgos: “Diferentes denominaciones toman ambas cordilleras, según el punto por donde corren. (…) La que derivándose del Pirineo cruza las provincias Vascongadas y penetra en esta provincia (Burgos), formando sus lindes con aquellas y la de Santander, toma el nombre de montaña de Santander en el ramal que corre de ES. á NO. y va á formar la costa del mar cantábrico; la que corre de NE. á E. amojonando también los límites indicados por dichos puntos, el de montañas de Burgos; y el de montañas de Reinosa.”
  • 1864, Amalio Maestre: “Habiendo sido ya estudiada topográfica y geológicamente la actual Provincia de Asturias (…), tócanos ahora el dar á conocer las Montañas de Santander”.

 

 

LAS MONTAÑAS DE BURGOS EN LA ACTUALIDAD

Con la división provincial de 1833 se vio confirmada la desmembración de las Montañas de Burgos. La parte de Peñas a Castilla quedó vinculada a Burgos mientras que la parte de Peñas al Mar fue el germen y principal territorio de la actual Cantabria. Y así llegamos a nuestros días donde un creciente número de autores se refieren a las Merindades como Las Montañas de Burgos (véase, por ejemplo, Arribas 2016; Díez de Tubillexa y Merlos, 2014; Monsalvo, 2013; Ortega, 1974) incluyendo en ocasiones a Las Loras (Fernández y Fernández, 2014). Cadiñanos Bardeci (1978) hace una oportuna matización al señalar “la Montaña (comprendiendo en ella la de Burgos)”.

La conclusión más importante que se puede sacar de toda esta información es que la “Montaña de Burgos” actual es sólo una parte de la Montaña de Burgos pasada y, en realidad, una parte del conjunto de territorios que llevan conformando desde hace siglos La Montaña y de la que sus habitantes se han sentido siempre orgullosos.

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Breve apunte histórico sobre Valpuesta y San Zadornil

Valpuesta es un pueblo del este de las Merindades ciertamente peculiar. Por varios motivos.

1. Acoge un monasterio en el que se escribieron las primeras palabras en castellano que han llegado hasta nuestros días (s.X). En concreto “kaballos” donde hasta entonces ponía “caballi”, “molino” en vez de “mulinum”, “calçada” en vez de “calciata”, “pozal” en lugar de “puteale” y “iermanis” en vez de “fratres”.

2. En época del Reino de Asturias contó con un obispado que ejerció su influencia por buena parte de Cantabria, Merindades, Vizcaya y Álava, el segundo del reino después del de Oviedo, fundado por el rey Alfonso II de Asturias, y que pervivió desde 804 hasta 1087.

3. Tal vez por haber sido una de las sedes episcopales geminales del posterior obispado de Burgos (creado por Alfonso VI de León en 1075), se mantuvo estrechamente vinculado a esta diócesis en siglos sucesivos, perteneciendo junto con Berberana al relativamente lejano Partido de La Bureba (Diócesis de Oca), Corregimiento de Burgos y no al Partido de Castilla Vieja en Burgos al que perteneció toda la parte este de Merindades antaño bajo dominio directo de los Condestables de Castilla (San Zadornil, Villalba de Losa, Medina de Pomar, Tobalina, Frías), ni mucho menos al Partido de Castilla Vieja en Laredo, cuya capital era Villarcayo.

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Foto de Roberto Pinedo.

 

Hoy en día constituye, junto con San Zadornil, una especie de isla geográfica perteneciente a Merindades en medio del resto del valle alavés del Omecillo.

Al respecto, cabe señalar en primer lugar que toda Valdegovía fue parte de la Castilla nuclear, perteneciendo en el aspecto contributivo a la Merindad de Castilla la Vieja desde que existen registros históricos hasta el siglo sXVI, judicialmente al Corregimiento de Villarcayo hasta el s XVIII y eclesiásticamente a la Diócesis de Burgos hasta 1951.

Por ello, lo más llamativo tal vez sea por qué Valpuesta y la Jurisdicción de San Zadornil no se incorporaron a ese proceso de desgajamiento del resto de Las Merindades como hicieron el resto de vecinos del valle. No existe la menor investigación pormenorizada al respecto, aunque sospechamos que tiene que ver con la distinta titularidad de cada enclave y la poderosa mano de los Velasco (caso de San Zadornil) y el Obispado de Burgos (en el caso de Valpuesta). En concreto, San Zadornil pasó a ser Tierras del Condestable en 1312-1392 (Arribas, 2016).

Hace unos meses veíamos que este mismo factor determinó el límite administrativo actual entre Campoo-Valderredible y el oeste de las Merindades, culturalmente indistinguibles.

 

 

 

Breve historia de Orbaneja del Castillo

La zona en la que se encuentra este precioso pueblo debió pertenecer en tiempos prerromanos al sistema castral controlado desde el impresionante oppidum cántabro de Gredilla de Sedano, comparable a los de Monte Bernorio o Cildá en extensión pero pendiente de excavaciones, como todos los castros de Burgos. Tras las guerras cántabras, el centro político se desplazó a Castro Siero. En su “castro” quedan vestigios de una antigua muralla con restos supuestamente romanos y visigodos. El enclave, al igual que los de Buradón, Tedeja o Perazancas de Ojeda, debió tener una cierta importancia en época altomedieval como punto de control de los últimos vestigios de beligerancia cántabra y frontera del Ducado de Cantabria.La zona dependía a nivel eclesiástico del Obispado de León. En la cima de Castro Siero se localiza una ermita (Santas Centola y Elena) con elementos visigodos tardíos que sugieren una continuidad habitacional y política tras la invasión árabe del 711. No hubo, por tanto, aceifas musulmanas ni mucho menos “reconquista” en Siero (descartando como una mera pirueta mental la identificación que hace Estepa Díez (2009) de Touka=Teja=Valdelateja=Siero sobre la campaña de Al-Mundhir en el 865 y adhiriéndonos a las tesis que identifican este topónimo de Touka con Auca-Oca, como hacen el resto de historiadores: Martínez Díez, 2005, sin ir más lejos). De hecho, Siero es el primer alfoz que aparece con este nombre en la documentación medieval de La Montaña desde Guardo hasta Sobrón, concretamente en el año 945. Mencionado como tal entre los siglos X-XII, debió mantener una organización cercana a los primitivos sistemas castrales hasta bien entrada la Edad Media (Martín Viso, 2002). En el siglo XIII terminan por desaparecer las funciones defensivas de Siero, tanto primigenias (cántabros) como residuales (musulmanes) y Sedano pasa a ocupar la capitalidad del territorio, pero funcionando únicamente como cabeza fiscal del dominio regio sobre la zona.

El topónimo de Orbaneja lo encontramos por primera vez en época de Alfonso VIII (1181), aunque existen dudas entre los historiadores sobre si se refiere a Orbaneja de Castillo o al Orbaneja Riopico de las inmediaciones de Burgos. La primera mención documental fiable referida a Orbaneja del Castillo no aparece hasta el Becerro de las Behetrías (1352). En esta obra aparece como Orbaneia de Castiello, formando parte del alfoz de Sedano y con él, de la Merindad de Burgos con Rio Ubierna, en la que se acababa de integrar todo el alfoz en el siglo anterior (Martínez Díez, 1981). El Becerro especifica además que se trata de un enclave aislado de realengo, por lo que debió tener una significación especial para el poder regio (Álvarez Bonge, 1996). No se conserva documentación que acredite concesión de fuero alguno, pero debió disfrutar de algún tipo de privilegio real, ya que todo apunta a que la villa experimentó una activa repoblación con gentes procedentes del sur (judíos y mozárabes), al igual que otras villas regias del entorno aforadas por parte de Alfonso VIII (Medina de Pomar, Frías, Villasana de Mena, Valmaseda, Criales o Mijangos). Especialmente notable debió ser la huella judía, como lo demuestra el hecho de que las informaciones más llamativas de toda la actual provincia de Burgos sobre este colectivo son las que se refieren a los naturales de este pueblo, a los que todavía hoy se les llama tradicionalmente rabudos. En el vecino pueblo de Huidobro dicen que “a los de Orbaneja les llamaban rabudos, porque fue el último pueblo de eso”. En el propio pueblo de Orbaneja existe el convencimiento de que “aquí éramos medio judíos. Eso de boca en boca, de padres a hijos venía. Las familias que había estaban desacreditadas entonces. También aquí decían que habían visto gente con rabo, y eran precisamente los que eran de raza judía” (Pedrosa, 2009). El aislamiento de este pueblo contribuyó a que su presencia pasase desapercibida hasta tiempos recientes (Barriuso y Laureiro, 2017).

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Orbaneja aparece como una entidad política diferenciada del resto de Sedano desde que existen registros documentales. Por ejemplo, nunca perteneció a La Honor de Sedano (siglos XIV-XIX). Dos siglos después de la creación de este señorío, en el Censo de Pecheros de 1528, Orbaneja sigue apareciendo como un pueblo independiente y ajeno a La Honor. El Censo de los Millones de 1591 recoge que Orbaneja, junto con otros tres pueblos aquende Ebro (Escalada, Quintanilla-Escalada y Turzo) pertenecen al Arciprestazgo de Cejancas en vez de al arciprestazgo de Covanera, como todo el resto de Sedano, lo que probablemente sea un indicio de que estos cuatro pueblos formaban en tempos anteriores parte de una misma entidad territorial. Pasados otros dos siglos más, el Censo de Floridablanca (1787) recoge a Orbaneja como un pueblo solo, mientras que Turzo, Escalada o Quintanilla siguen incorporados al Valle de Sedano. Hay constancia documental (1752) de que tanto Orbaneja como el Valle de Sedano pertenecían en esta época a las Cuatro Villas de la Costa, antecesor de la actual Cantabria. Tras la caída del Antiguo Régimen se crean los ayuntamientos modernos y en la época de Miñano (1828) y Madoz (1849) Orbaneja sigue siendo un ayuntamiento independiente de sus vecinos. En 1857 el también independiente ayuntamiento de Turzo se incorpora al de Orbaneja. Finalmente en 1976, este centenario resistente independentista llamado Orbaneja del Castillo termina integrándose en el ayuntamiento de Valle de Sedano. Y así sigue hasta hoy.

Para saber más:

Sobre la evolución de Castrosiero desde su esquema castral: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/625760.pdf

Sobre el Alfoz de Siero-Sedano: http://riubu.ubu.es/…/10…/2035/1/0211-8998_n194_p173-192.pdf

Sobre la Honor de Sedano: http://www.bizkaia.eus/…/kobie_24_LOS%20DESPOBLADOS%20MEDIE…(_9.pdf.

Amania o los vínculos toponímicos del Valle de Mena con sus vecinos

PARTE I. VÍNCULOS CON LA TIERRA DE AYALA

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El padre benedictino Gregorio Argaiz afirma en una de sus obras (1668), sin aportar más datos al respecto, que “El Noble y Real Valle de Mena se llamó antiguamente AMANIA, igualmente que el valle de Tudela y la noble tierra de Ayala, cuyos naturales se llamaron ‘amanienses’ y su capital fue Dardania, conocida hoy por el nombre de Orduña”. Esta misma denominación de Amania la recoge dos siglos después Miñano en la descripción que hace del Valle de Mena en su Diccionario Geográfico-Estadístico de 1827 (Tomo VI).

Teniendo en cuenta esta parca información al respecto, resulta interesante constatar que en la vecina Tierra de Ayala existen una serie de topónimos que pueden ser indicadores de un pasado territorial común. Nos referimos a MENAGARAI, MENOYO, MENARDO y MENERDIGA, que conforman una línea que desde el corazón del valle alavés asciende hasta el de Losa por la Sierra Salvada.

Las teorías etimológicas que se han propuesto para estos enclaves son variadas. Mugurutza (2002) cree que están interrelacionados etimológicamente con un nombre genérico desconocido, preferentemente un antropónimo. MENAGARAI es un pueblo situado entre Arceniega y Amurrio y cuya etimología más comúnmente aceptada ha sido la de descomponerlo en el nombre Mena y el eusquérico garai ‘alto’, viniendo en dicho caso a significar MENA DE ARRIBA. Sin embargo, Mitxelena lo hace derivar de me(n)a, ‘mineral, mina, vena’. MENOYO es una aldea también conocida como El Campo y situada entre Menagarai y Sierra Salvada. Al margen de interpretaciones difícilmente defendibles como ‘ladera de la montaña’ (Barrenengoa, 1990), la mayoría de las explicaciones han pretendido relacionarlo con el valle de Mena. Otras opciones advierten de la posibilidad de que se trate de un genérico, a la vista del topónimo Las Menoyas de Arceniega o La Menoya en el vecino Santa Coloma. MENERDO es el nombre de un despoblado en las faldas de la Sierra Salvada, entre Aguiñaga y Madaria, y que algún autor le ha atribuido un origen visigodo. Justo por encima, en lo alto de Sierra Salvada, está el portillo de MENERDIGA, que comunica Ayala con el Valle de Losa.

La primera vez que el valle de Ayala aparece como ente territorial diferenciado es en la época de Alfonso I de Asturias (741), si aceptamos por buena su identificación con Alaone (Aiaone o Aizone según otras lecturas) de la Crónica de Alfonso III (881) (García de Cortázar, 1981; Martínez Díez, 1974). Alaón puede proceder del antropónimo latino Alaunus, que a su vez podría proceder del gentilicio alani, nombre de uno de los pueblos bárbaros que entraron en la península en el siglo V. Por otro lado, alaod (Alodia) es una palabra germánica (visigoda) que significa Tierra Libre, y cuyo dativo utilizado con connotaciones posesivas es alaodón. Este último significado enlaza con el carácter libre de este valle, que disfrutó durante los siglos siguientes de sus propios fueros, usos y costumbres, sin tener que ver con el régimen administrativo de Alava o Vizcaya. Llegó incluso a tener el rango de Provincia independiente desde 1521 hasta 1833.

Cantabria es Quanto Ay de Ebro al Oceano, Dexando a Burgos lo de Ebro a Castilla. 1553.

Los Quarenta Libros del Compendio Historial, Tomo I, Libro VI, Capítulo XXVIII. Escritos por Esteban de Garibay y Zamalloa. Edición de 1628.

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Esteban de Garibay y Zamalloa (1533 – 1600) fue un historiador y cronista real vasco bastante conocido en su época. Estudió en la Universidad de Oñate y participó en la vida política local y guipuzcoana mientras redactaba la primera Historia de España conocida: Los Quarenta Libros del Compendio Historial (1556-1566), que serían publicados más tarde (por Plantino, en Amberes, 1570-1572), lo que le dio un gran prestigio a costa de empeñarse e incluso sufrir embargo y cárcel (1577-78). Antes había viajado hasta Sevilla y fijado su residencia entre Toledo y Madrid. Es un reconocido impulsor de las tesis “vascocantabristas” que durante los siglos XVI y XVII extendían el territorio de Cantabria hasta el Pirineo navarro.

Nota: Religiosos Menores es el nombre por el que se conocen también a los franciscanos.

 

 

Las Merindades como parte de La Montaña. 1799.

El cartógrafo, editor y escritor austríaco Franz Johann Joseph von Reilly (1766-1820) realizó más de 830 mapas para su gran proyecto vital, el Atlas “Schauplatz der funf Theile der Welt”, elaborado entre los años 1789 y 1806.

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El mapa de España y Portugal que presentamos aquí fue publicado en 1799 y está basado en la información recogida por el gran cartógrafo español Tomás López (1730-1802) en su mapa de 1774. Tomás López fue el padre de la cartografía moderna española. Estudió en París y estuvo en contacto con las corrientes cartográficas europeas del momento.

Hasta la magna obra de López, la cartografía española dependía de mapas elaborados en el extranjero. Amberes, Ámsterdam y París fueron focos cartográficos en los siglos XVII y XVIII. Sin embargo, gran parte de los mapas que se editaron durante estos siglos contienen errores de bulto referidos a nuestro ámbito. Por ejemplo es común que no aparezca el territorio comprendido en el Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa (creado en 1496). De Santander hacia el oeste era Asturias y de Santander hacia el este era Vizcaya. Los mapas del famoso cartógrafo holandés Blaeu (1630 y 1662) son paradigmáticos en este sentido. El motivo tal vez sea que todos estos mapas están basados en información recopilada dos siglos más atrás, en torno al 1400. Las villas costeras cántabras formaron una potente unidad comercial junto con varias villas vascas durante dos siglos (1296-1494), llamada Hermandad de las Marismas, que contaba con una extensa flota propia e incluso llegó a intervenir de forma autónoma en varias guerras europeas. Por su parte, la Merindad de Asturias de Santillana existió desde 1209 hasta la época de los corregimientos. De hecho, los datos de otros territorios representados habitualmente en estos mapas parecen sacados de este mismo período (Navarra aparece a menudo conservando la Sonsierra alavesa, que pasó a manos castellanas en 1463).

El primer mapa que conocemos donde aparece por primera vez el Corregimiento o Provincia de las Cuatro Villas de la Costa es el del italiano Cantelli de 1696. Habrá que esperar a mediados del siglo siguiente para verlo recogido en un mapa francés. Y por fin, tras difundirse la obra de López, los cartógrafos europeos empiezan a incorporar el ámbito cántabro en sus representaciones, denominándolo La Montaña, un gentilicio que había empezado a extenderse ya en los siglos anteriores para designar a los nativos de toda esta zona, incluidas las Merindades.

Esta distribución territorial fue la que estuvo vigente durante al menos el Período de Intendencias y Partidos (1749-1833).