Catalanes en Las Merindades medievales

Uno de los personajes medievales más curiosos que tenemos en Merindades es el de un tal don ARMENGOL que en un documento de 1201 aparece firmando una permuta de propiedades con el rey Alfonso VIII de Castilla. En concreto, Armengol, como dueño del mismísimo castillo de Frías y su villa, cede éstos a Alfonso VIII a cambio de ciertas villas palentinas como Frómista, Herreruela, San Felices de la Castillería y alguna otra.

Parece ser que este personaje fue Armengol VIII, señor de Valladolid y Conde de Urgel. Su bisabuelo Armengol V había casado con la hija de don Pedro Ansúrez, señor de Valladolid y Conde de Liébana, Carrión y Saldaña. Por este motivo poseía numerosas propiedades en la zona y estaba plenamente integrado en el devenir de la monarquía leonesa.

El cambio debió beneficiar a ambas partes. Alfonso VIII reforzaba la frontera oriental del reino castellano frente a los navarros mientras que los Armengol-Ansúrez ampliaban sus dominios en la zona de sus viejos condados.

A Frías se le concedió el fuero al año siguiente (1202), empezando así su despegue comercial y poblacional como villa medieval de realengo.

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Foto de Teo Moreno.

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La provincia de Las Montañas de Burgos, por naturaleza dividida de las demás tierras de Burgos. 1656.

Extracto de la obra de Nicolás Vicario de la Peña (1975): El Noble y Leal Valle de Carranza. Página 235.

En el párrafo que os mostramos hoy aquí, es el mismísimo rey Felipe IV el que denomina en 1656 “provincia” a las Montañas de Burgos (territorio que, recordemos, comprendía desde el Ebro hasta el Cantábrico), en una de las misivas que dirige a D. Diego de Aragón, IV Duque de Terranova y a la sazón embajador en Roma (1654-1657).

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Castilla La Vieja limita al norte con La Montaña. 1772

Parte de la página 294 de la obra titulada COMPENDIO HISTÓRICO, GEOGRAFICO, Y GENEALOGICO DE LOS SOBERANOS DE LA EUROPA. Sexta impresión corregida y ampliada por D. Manuel Trincado, presbytero de la Villa de Cintruenigo, en el Reyno de Navarra.

Manuel Trincado fue en realidad el seudónimo con el que firmó esta obra un tal Fray Don Isidoro Rubio. Nacido en Cintruénigo, tomó los hábitos en San Pedro de Arlanza y, tras pasar por varios monasterios de la península, acabó como abad perpetuo de San Juan de la Peña, donde escribió este Compendio. Maestro en Filosofía y teología por la Universidad de Irache, fue también miembro de la Real Academia de Historia (el primer benedictino en serlo).

Esta obra de Rubio/Trincado, con ediciones entre 1755 y 1775, constituyó una fuente de información de primer orden en toda España durante gran parte de la segunda mitad del siglo XVIII, hasta la publicación del Compendio de Montpalau en 1786.

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Cantabria es Quanto Ay de Ebro al Oceano, Dexando a Burgos lo de Ebro a Castilla. 1553.

Los Quarenta Libros del Compendio Historial, Tomo I, Libro VI, Capítulo XXVIII. Escritos por Esteban de Garibay y Zamalloa. Edición de 1628.

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Esteban de Garibay y Zamalloa (1533 – 1600) fue un historiador y cronista real vasco bastante conocido en su época. Estudió en la Universidad de Oñate y participó en la vida política local y guipuzcoana mientras redactaba la primera Historia de España conocida: Los Quarenta Libros del Compendio Historial (1556-1566), que serían publicados más tarde (por Plantino, en Amberes, 1570-1572), lo que le dio un gran prestigio a costa de empeñarse e incluso sufrir embargo y cárcel (1577-78). Antes había viajado hasta Sevilla y fijado su residencia entre Toledo y Madrid. Es un reconocido impulsor de las tesis “vascocantabristas” que durante los siglos XVI y XVII extendían el territorio de Cantabria hasta el Pirineo navarro.

Nota: Religiosos Menores es el nombre por el que se conocen también a los franciscanos.

 

 

Geografía inicial de Castilla en Merindades y su relación con Álava

La etapa histórica en la que Las Merindades fueron parte indistinguible del reino asturiano (circa 745-850), antes de la aparición del primer conde castellano conocido, es una de las más interesantes de nuestra historia como comarca. Y lo es por varios motivos, entre ellos porque es en esta etapa cuando surge la palabra Castilla. Este concepto territorial ha servido a lo largo de la historia para hacer referencia a entidades políticas y conceptos geográficos muy diferentes (territorio, condado, reino, corona…) y hasta cierto punto antagónicos, que conviene tener claros para una mejor comprensión de su ambivalencia actual.

Inicialmente Castilla no fue más que un territorio de los muchos que conformaban Las Merindades. La primera mención a Castilla de las fuentes cristianas es la de la fundación del monasterio de Taranco de Mena del año 800, donde se explicita claramente que Castilla es un territorio y Mena es otro distinto. Esta Castilla nuclear puede identificarse con el territorio de Area Patriniani de otro diploma del 807, localidad que en el documento del 800 es calificada precisamente como civitate. Ya en el 816 ha incorporado el próximo valle de Sotoscueva y en el 852 el valle de Tobalina. Pero Losa todavía aparece como un territorio diferenciado a Castilla en el 853: «Et presimus presuras in Castella, in Lausa et in Mena». Es decir, en el 853 Castilla seguía siendo una cosa, Mena era otra y Losa otra. En el 892, Pancorbo estaba aún “in extremis Castellae”.

Se tiende a pensar que este territorio de Area Patriniani, también conocido tradicionalmente como Bardulias o Castilla primigenia, estaba gobernado desde la fortaleza de Tedeja pero hay varios documentos que diferencian claramente entre ambos espacios, distinción que se mantiene hasta incluso finales del siglo XI. En un documento de 1082 puede leerse: “Regnante rege Alfonso in Castella et sub eius mandato, ego comes Gundisalus in Castella, et Tetilia et Cadreggas, et in Poça” (Álamo, 1950).

Por lo tanto, la Castilla primigenia incluía solo a los territorios de la llanada de Villarcayo-Medina, desde Montija hasta el Ebro, pero sin cruzarlo. No incluía Mena, Losa, Frías, Sierra de Tobalina, Cillaperlata, Valdivielso, Zamanzas, Manzanedo, Bricia, Santa Gadea o Valdebezana. No obstante, pronto el concepto de Castilla empieza a hacerse más global, incluyendo primero a los territorios limítrofes con Álava y después al resto. Porque en sus inicios, esta Castilla más auténtica mantuvo una íntima relación con Álava.

En efecto, durante esta etapa, Alava y Castilla aparecen como las marcas orientales del reino asturiano, sujetas a continuos ataques musulmanes procedentes siempre del valle del Ebro. Es de destacar la casi unanimidad con que todos los historiadores y recopiladores musulmanes designan unidas a Alava y Los Castillos, que solo muy ocasionalmente mencionarán por separado. Señal inequívoca de la íntima relación que unía a ambos territorios por una parte y de su diferenciación por otra. A partir del año 781 Alava aparece casi siempre unida a Castilla en la expresión Alava wa-l-Qila como objetivo de la mayor parte de las expediciones musulmanas, en concreto las de los años 791, 792, 794, 796, 801, 802, 803, 823, 838, 839, y 849 (Martínez Díez, 2005).

Es interesante tener en cuenta algo que muy pocos historiadores comentan: la palabra Castilla aparece antes en una fuente musulmana (791) que en una cristiana (800). ¿Significa esto que Castilla fue una palabra adoptada de los musulmanes? Difícil saberlo con seguridad. Una cosa es cierta: la visión “encastillada” de esta Castilla se obtiene especialmente cuando es abordada desde el Ebro medio en poder musulmán, con los Montes Obarenes separándola nítidamente de las tierras alavesas, riojanas y burebanas.

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En cualquier caso, durante este período una amplia zona de Las Merindades seguía siendo diferente a esta Castilla: Valdivielso aparece aún diferenciada de Castilla (y tratadas de igual a igual, como territorios distintos) en el 967 y su integración no se produce hasta el siglo XI (Estepa, 1984). Y toda la parte occidental de Las Merindades seguían sin ser Castilla dos siglos después, en 1171, cuando el conde Gómez Gundisalvez rige las jurisdicciones de Arreba y Valdebezana, mientras que Alvaro de Lara aparece como “tenente Castella”. Para esta época, la zona occidental de Merindades era ya parte del reino de Castilla, como Siero, Campoo y otras zonas próximas, pero es que el Reino de Castilla era ya por estas fechas una cosa muy distinta a la de su origen, incluyendo territorios tan variopintos como los actuales País Vasco, Cantabria, La Rioja, Castilla, La Mancha o Plasencia (Extremadura).

Ya por entonces, los parecidos de este reino con el territorio llamado originalmente Castilla se reducían exclusivamente al nombre, y los centros de poder y decisión estaban ya muy lejos. Nuestra comarca iniciaba así un proceso de disolución cultural en un “totum revolutum” castellano del que aún no se ha recuperado.

Para más información sobre este tema:

http://www.unioviedo.net/…/i…/TSP/article/viewFile/9491/9300
https://revistas.ucm.es/…/ar…/viewFile/ELEM8484120305A/25061.

Evidencias toponímicas de Bardulia en Merindades

Presentamos a continuación una recopilación toponímica que diversos autores han considerado relacionada con la Bardulia de finales del período visigodo, es decir, aquella que aparece en la famosa cita de la Crónica de Alfonso III, donde, relatando las conquistas de Alfonso I (693-757), dice textualmente: Eo tempore populantur Primorias, Lebana, Transmera, Supporta, Carranza, Bardulia quae nunc appellatur Castella (Bardulia, que ahora es llamada Castilla)…

Las evidencias son las siguientes:

1.- Cerca de Miranda de Ebro se localiza BARDAURI, cuyo significado como “Villa de Bárdulos” (entre otros) se encuentra bastante aceptado hoy día a nivel popular. Ya Floranes (1776) hacía de este enclave la capital de los várdulos.

2.- Entre Bozoo y Santa Gadea del Cid, Cadiñanos Bardeci (citado por Arribas magro, 2016) afirma que San Vicente era conocido con anterioridad como Nuestra Señora de Bardules, donde aún se localiza el topónimo Bardulles (aparece como BARDOLLES en los mapas topográficos), en el límite entre las dos jurisdicciones. Además podría existir una posible semejanza entre VILLAMARDONES y Bardones, como procedente de Bardulia.

3.- En el valle del Omecillo, entre Tobillas y San Zadornil, Martín Viso (2002) localiza un BARDOLLES DE SUSO que aparece mencionado en un documento de 1175 del Cartulario de San Millán de la Cogolla.

4.- Castrobarto, en el Valle de Losa, ha sido derivado de Castrum O(bar)(tulli) o “Castro de los Várdulos” por Cadiñanos López-Quintana (2002).

5.- El Padre Argáiz vio en VARDILES (un lugar desconocido inmediato a las Encartaciones) una derivación de los várdulos (citado en Martín de los Heros, 1848).

6.- A finales del s XIII, entre Salcedo, Sopuerta, Carranza, Ayala, Orduña y Mena, aparece un enclave llamado BARDULES que contribuía al Monasterio de San Millán (Martín de los Heros, 1848). Desconocemos su ubicación actual exacta.

7.- Por último citar la antigua etimología (aunque discutible y discutida por muchos en los últimos tiempos) de CASTRO URDIALES como derivado de Castrum Varduliae o Fortaleza de los Várdulos. El origen de esta asociación es incierto pero se encuentra ampliamente difundido a nivel popular (existe incluso una calle en esta villa con el nombre de Castro Vardulies) y Manuel de Assas ya recoge esta etimología en su obra de 1867.

Curiosamente, todas estas citas aparecen desplazadas hacia el este respecto a lo que habitualmente se considera que fue la Bardulia visigoda (la llanada de Villarcayo-Medina) y coinciden mejor con la parte no burebana del antiguo territorio autrigón: Valdegovía-Losa-Mena-Encartaciones-Castro Urdiales.

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Fuera de este ámbito existen mucha toponimia mayor y menor potencialmente atribuible a los várdulos, aunque curiosamente ningún autor conocido se ha dedicado a establecer este tipo de asociaciones.