La fortaleza visigoda de Tedeja

La fortaleza romano-visigoda de Tedeja (Trespaderne) es la más grande y representativa de las que actualmente se pueden observar en todo el Norte correspondientes con este período histórico.

Se estima que su origen fue un punto de control tardorromano de tipo turris fechable inicialmente en los albores del s.IV dC (alrededor del año 300), ampliado poco después con una muralla (Lecanda, 1997) en tiempos del convulso s.V. El emplazamiento muestra una continuidad funcional durante todo el período visigodo, claramente relacionado con hechos históricos bien conocidos como las campañas de Leovigildo (Amaya 574 y Vitoriaco 581) y la colonización del territorio por Recaredo. Mijangos (586-601), Tartalés de Cilla y Cillaperlata constituyeron el epicentro de este núcleo de colonización inicial desde el cual empezó a quedar controlado definitivamente el espacio montaraz conocido como Merindades. (Bohigas, Lecanda y Ruiz, 1998).

La ubicación de Tedeja no es casual. La fortificación está situada al final del desfiladero de La Horadada, con sus más amplias vistas en dirección Noroeste, que es también el único lado en el que existen murallas defensivas. Protegido por esta muralla se controla toda la llanada de Medina, Valdeporres, Sotoscueva, Sierra del Escudo, etc. es decir, VIGILA Y SE PROTEGE DE LOS CÁNTABROS. Pero 500 años después de las guerras contra Roma, el pueblo cántabro vive ya sus últimos rescoldos de oposición al poder foráneo y la necesidad visigoda no es tanto la de separar y aislar dos espacios, dos sociedades enemigas y antagónicas, sino garantizar cierta seguridad para las zonas más integradas en los esquemas y estructuras hispanorromanas situadas al sur y este de Merindades, en La Bureba y Valdegovía, además de controlar militarmente vías de comunicación estratégicas como la A-34, Ab Asturica Burdigalam.

Foto de CastillosDelOlvido.com

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Agraces, adiciembros o acigüembres (Ribes uva-crispa)

Pequeña fruta del tamaño de una uva, cada vez más escasa de ver hoy en día por nuestros huertos y veredas. Las hay de tonos rojizos y blancos, como las uvas. Solían estar en las lindes de los huertos, normalmente junto a paredes de piedra.

Esta fruta recibe diferentes nombres en función de la zona de la comarca en la que estemos. Por la parte occidental (Arreba, Valle de Manzanedo, etc.) lo llaman “adiciembro”. En Losa, Cuesta Urria, Valdivielso, Oña, Valderejo, los llaman agraces. En Caderechas, la parte alta del valle (Rucandio) los llama agraces y la baja y La Bureba, acigüembres. Por la zona de Miranda y parte baja de Valdegovía se les conoce como arganzones.

Si se comen bien maduros pierden su acidez.

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