Mantequilla pasiega

Los quesos y la mantequilla pasiegos fueron productos que gozaron de gran prestigio en toda España desde tiempos inmemoriales por su sabor y alto contenido en principios grasos. Su fama se documenta al menos desde el siglo XVI, presentándose algunos de sus productores como proveedores de la Casa Real.

En esta zona pasiega (Espinosa de los Monteros, Tres Villas y zonas aledañas), el mocizu (leche entera) se ponía a natar en ollas de barro que tenían en su parte inferior un orificio tapado con una espita. Después de permanecer las ollas en el nataderu durante un tiempo, bastaba abrir la espita para que saliese el mozaizu (la leche desnatada) quedando dentro del recipiente la nata.

Una vez preparada la nata se procedía a su batido mediante un instrumento adecuado (un odre de piel de cabra) y se zurría (golpeaba) contra la rodilla y el muslo hasta que se hacían los granos de mantequilla. Durante la operación se separaban los trebejos o maceaos (suero de la leche), quedando la mantequilla destrebejada. Este batido era una operación realizada por las mujeres de la familia.

A continuación se amasaba la mantequilla vertiéndola en un plato de loza donde se golpeaba, amasaba y comprimía. Luego se hacía un rollo dándole la forma de pan. Finalmente se la adornaba con unos dibujos característicos hechos con cucharas preparadas para este fin, obteniéndose la forma tradicional de la mantequilla pasiega que era con la que se presentaba al mercado.

Texto de José Eloy Gómez. Foto de La Jarradilla.

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Cueva Piscárciano: Etimología

Hoz de Arreba, Valle de Valdebezana.

Es una leyenda comúnmente extendida suponer que el nombre de Piscarciano procede de un bandolero que a principios del siglo XX (algunos dicen que en época napoleónica) vivía en la zona de Arreba cometiendo sus tropelías y utilizando esta cueva para esconderse de la justicia. Así lo mencionan todos los grupos espeleológicos que han explorado el sistema de cuevas que conforman el conjunto Piscarciano, Vacas y Arenas, uno de los más importantes de la comarca, con unos 14 km explorados. Sin embargo, la falta de pruebas documentales mínimas nos hace sospechar que estamos exclusivamente en el terreno de la leyenda.

Vamos a ver cómo este nombre puede tener raíces más profundas.

Un posible origen etimológico puede estar relacionado con PRISCILIANO, obispo del siglo IV de la Gallaecia romana (Avila, Palencia, Galicia) que fue el primer sentenciado a muerte por hereje de la iglesia católica. El priscilianismo se basada en los ideales de austeridad y pobreza. Además de instar a la Iglesia a abandonar la opulencia y las riquezas para volver a unirse con los pobres, el priscilianismo como hecho destacado en el terreno social condenaba la esclavitud y concedía una gran libertad e importancia a la mujer, abriendo las puertas de los templos a las féminas como participantes activas. El priscilianismo recomendó la abstinencia de alcohol y el celibato, pero no prohibió el matrimonio de monjes ni clérigos, y utilizó el baile como parte de la liturgia. Ideas demasiado renovadoras para la época. Muchos de sus seguidores se retiraron a cuevas y eremitorios a practicar sus ideales cristianos y es posible que algún priscilianista habitase en su día en esta cavidad.

Sin embargo consideramos que el verdadero origen del nombre hay que buscarlo en base a las semejanzas de todo tipo con un paraje en cierto modo similar denominado Desfiladero de PISCÁRDANOS, situado entre los castros cántabros de Peña Amaya y la Ulaña, y que salva el recorrido entre el valle de Humada y el pueblo de Congosto. El origen de este llamativo nombre parece provenir del topónimo prerromano “pis” con el significado de río y “car” roca, con lo que sería “río de rocas” o “río entre rocas”. Otros hidrónimos como Las Pisas (cercano a la cueva), Pisueña en Cantabria o Pisuerga en Palencia tendrían el mismo significado inicial. En el análisis etimológico que hacen Villar y Prósper (2005) del hidrónimo “Río Pisuerga”, llegan a identificar hasta cuatro estratos lingüísticos diferentes, cada uno más antiguo que el anterior: 1. Castellano “río”, 2. Prerromano celta “-ga” (“-ka”, Pisoraca), 3. Prerromano indoeuropeo precelta “ura”/”ora” (río) y 4. Prerromano indoeuropeo primigenio “pisa“ (río).

Volviendo a nuestro Piscarciano, el parecido sonoro de las dos palabras (Piscarciano y Piscárdanos), la pertinencia del significado de ambas, así como la cercanía geográfica y cultural con el desfiladero mencionado, hace que esta hipótesis de PISCARCIANO = RIO DE LAS ROCAS sea a nuestro juicio la más plausible.

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Durante el período estival (junio–septiembre), la cueva permanece semiseca, con volúmenes de agua cuantitativamente poco considerables y muy localizados. Sin embargo en las estaciones húmedas, buena parte de la red se inunda, sifonándose las galerías situadas a cotas más bajas. En períodos de especial intensidad de lluvias la cavidad funciona como una activa surgencia, llegando a inundar plenamente la gran dolina que forma la Hoya de Piscarciano.

De forma interesante y sin relación con lo anteriormente dicho, Murga (1984) denomina a la cueva de Piscarciano como PISCÁRSIANO.

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Esta cueva forma parte del complejo kárstico de Piscárciano – Vacas – Arenas, uno de los más interesantes y hermosos de toda la comarca.

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Cueva Vacas. Foto de Adrián Vázquez.

 

Parada y fonda en Las Merindades romanas

En el período romano, una “mansio” (que significa “lugar donde pasar la noche durante un viaje”) era una parada oficial en una calzada romana, mantenida por el gobierno central para el uso de oficiales y hombres de negocios a lo largo de sus viajes por el imperio. A lo largo del tiempo fueron adaptadas para acomodar a viajeros de toda condición, incluso al emperador.

La única mansio conocida en nuestra comarca es la de Casarejos, en San Martín, Valle de Losa. La zona de Losa fue, de todas las de nuestra comarca, la más romanizada, vinculada desde antiguo a Valdegovía y la Bureba. Subiendo el Omecillo a través de Valdegovía se llegaba a estas planicies aptas para el cultivo de cereal, con estratégicas explotaciones salinas (Rosío) y situadas a medio camino entre la colonia romana de Flaviobriga (Castro Urdiales) y el valle medio del Ebro.

Casarejos fue una villa tardorromana que debió tener vigencia hasta las primeras invasiones bárbaras del siglo V. Se han hallado restos de una sauna y del sistema de calefacción romana en alguna de las habitaciones. Se conservan mosaicos en varias de las estancias, destacando los motivos geométricos y vegetales. Todos ellos fueron arrancados y consolidados.

Hoy nos vamos a fijar en algunos de los restos encontrados, como estos cencerros de hace 1600 años o tres piezas de los ejes de una rueda de carro romano de transporte (parte inferior de la figura), de 6,5 cm de diámetro y que conservan en algún caso parte de la madera.

 

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Villa romana de Los Casarejos

 

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Algunos restos encontrados

 

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Carro romano de transporte

 

Peña Amaya, Las Loras

Capital del ducado o “provincia militar” de Cantabria en época visigoda (581-714).

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Foto de Javier Maisterra

Las divisiones administrativas visigodas del reino se agrupaban en dos tipos (Torres López, 1980). Por un lado se encontraban las provincias del tipo “ducado”, coincidentes con las antiguas provincias romanas y a cuyo frente se colocaba a un dux (nombrado de entre los grandes magnates) que tenía atribuciones militares y de administración de justicia.

En general, se mantuvieron las provincias existentes en la época romana: Tarraconense, Cartaginense, Bética, Lusitania, y Gallaecia, a las que se añadió una provincia al sur de las Galias y en la zona norte de los Pirineos: Narbonense o Septimania. Los conflictos bélicos con los pueblos del norte debieron justificar una frontera militar alrededor de la cual surgiría una nueva provincia o territorio militar en Cantabria. Otras marcas fronterizas de este tipo debieron ser las de Aurariola, e Hispalis, limitando con los bizantinos establecidos en el sur de la península (García Antón, 1985). Los francos hicieron algo similar en su territorio, creando por ejemplo el ducado de Wasconia en Aquitania en el 602.

Por otro lado estaban las provincias del tipo “condados” procedentes de los territoria o terrenos circundantes a las ciudades, que integraban varias fincas rústicas que con el tiempo se independizan de las mismas y a cuyo frente estaba un ‘comes territorii’ o ‘comes civitatis’. Eran por tanto territorios integrados en las provincias-ducados, compuestos por latifundios de la Corona o los particulares.

 

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Extensión geográfica de los pasiegos en Merindades

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Mapa de Elías Rubio, 2004.

Código de colores para el mapa pequeño: Las Tres Villas Pasiegas (en rojo oscuro), el resto de la comarca pasiega en Cantabria (color salmón), los Cuatro Ríos Pasiegos de Espinosa de los Monteros (verde oscuro) y el resto de municipios de Merindades donde existen restos de vida pasiega: Valdebezana, Valdeporres, Sotoscueva y Montija (verde claro).

Pesquera de Ebro, perteneciente a La Montaña en 1558

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(1557). “YO SOY EL QUE PRENDÍ AL CONDESTABLE DE FRANCIA: SU ESTOQUE ES ESTE”.—. PEDRO MERINO, EL HOMBRE QUE CAPTURÓ AL COMANDANTE EN JEFE DEL EJÉRCITO FRANCÉS DURANTE LA BATALLA DE SAN QUINTÍN (1557), ERA MONTAÑÉS.

http://humaraobregon.blogspot.com.es/…/pedro-merino-el-homb…

El soldado montañés natural de Pesquera de Ebro llamado Pedro Merino (o Pedro de Sedano) presentó al Rey Felipe II el estoque con que Anne de Montmorency peleaba, diciendo:

“Yo soy el que prendí al Condestable de Francia: su estoque es este.”

Sabemos que fue montañés porque un amigo suyo desde la infancia, de su mismo pueblo, también soldado en aquella batalla de San Quintín, ante un interrogatorio realizado en Bruselas acerca del propio Pedro de Merino, respondió:

“Pedro de Sedano es hijo de algo notorio conoscido, de solar de la casa y apellido de los Merinos en el Valle de Sedano, de un lugar que se llama Pesquera, que es en La Montaña”.

La batalla de San Quintín fue una batalla entablada en el marco de las Guerras italianas entre las tropas españolas y el ejército francés, que tuvo lugar el 10 de agosto de 1557, con victoria decisiva para el reino de España. Tras haber sido invadido en 1556 el Reino de Nápoles por las tropas francesas del duque de Guisa, Felipe II ordenó a las tropas españolas que se encontraban en los Países Bajos españoles invadir Francia. La guerra abierta entre Enrique II de Francia y Felipe II de España entraba en su fase más crucial .

https://es.wikipedia.org/…/Batalla_de_San_Quint%C3%ADn_(155….
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Situado en el país de La Montaña entonces el lugar de Pesquera de Ebro, así cómo el resto del Valle de Sedano, es totalmente desconocido este personaje en Cantabria, al no pertenecer desde 1833 este lugar a nuestra provincia, sino a la de Burgos.

Aún en 1838, el Valle de Zamanzas, limítrofe a Pesquera de Ebro, junto a otros cuatro valles hoy burgaleses (Valdebezana, Hoz de Arreba, Alfoz de Bricia y Alfoz de Santa Gadea), reclamaron pertenecer a nuestra Provincia “por ser Montañeses” o que “son territorio montañés”, según está escrito. Definitivamente, pasarían a ser parte integrante de la Provincia de Burgos.

Vigente todavía la tradición histórica en 1856, el campurriano Ángel de los Ríos escribiría ese año que bajo la denominación de La Montaña “se entiende lo que hoy es Provincia de Santander, con alguna parte de las de Burgos y Palencia”.

****._ La fotografía adjunta ha sido extraída de la siguiente página:http://alfilodeloimpresentable.blogspot.com.es/…/02-04-2015…

 

Hachas de talón de Sotoscueva

Hachas de talón y dos anillas, de bronce, encontradas en Pico Cuerno, Merindad de Sotoscueva. Comunes y exclusivas del ámbito atlántico ibérico. Datadas en torno al 900 aC.

En este enlace puede verse cómo iría encajada esta pieza de bronce en el mango de madera y la utilidad de las anillas: http://www.lore-and-saga.co.uk/html/bronze_palstave.html

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