Cegalita

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Significado: Mariquita (Coccinella septempunctata).

Extensión: Parece ser un localismo de Sotoscueva, ya que en otros sitios del ámbito lingüístico cántabro la llaman de otras maneras: CATALINA (Trasmiera, Liébana..), BONITA, CONTADEOS. CUENTADEDOS, SANJUANÍN, SANTUCA, COCUCA, CUCULINA, LORITO, GALLINUCA DE DIOS, MARIQUITA DE DIOS, VAQUITA, MONJA, PINTIEGA, PASTORCITO, etc.

De hecho, hay informantes de Villarcayo y el mismo Sososcueva que llaman cegalita a la polilla nocturna, así que el tema está lejos de estar claro.

La canción que se les cantaba para que echasen a volar empezaba así: “Cega, cegalita, qué andas a buscar, cuéntame los dedos y échate a volar”.

Fuentes: http://www.sobrepenna.es/adobereader/sotoscueva_lenguaje1.pdf

 

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Mayuetas, marmuyetas, metras, amaitas

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Foto de Geli Llaguno.

 

Significado: Fresa silvestre (Fragaria vesca).

Ámbito: Cantabria, Oriente de Asturias, Montaña Palentina, Merindades, Encartaciones y La Rioja.Origen: Nombre antiguo y dialectal de la fresa (fresa es un galicismo). Es voz prerromana, céltica (*maioθa/*maiosta) según Corominas, con variantes en catalán, occitano y en la Italia céltica.

Fuentes:
http://centros3.pntic.mec.es/cp.cisneros/cantabria6.htm
https://es.wiktionary.org/wiki/Wikcionario:Cantabru_m

 

ATLAS LINGÜÍSTICO DE LA FRESA SILVESTRE EN EL ÁMBITO CÁNTABRO

Os presentamos un mapa en el que hemos tratado de recopilar, sintetizar y sistematizar la ingente cantidad de información que amablemente nos habéis proporcionado sobre cómo se llama a la fresa silvestre en cada sitio a través de las redes sociales. Más de 40.000 personas vieron nuestra entrada y más de 200 aportaron comentarios que nos permitieron construir el siguiente mapa.

Esperamos que sea de vuestro interés y agrado. Si observáis algún fallo, hacérnoslo saber para corregirlo. Saludos y muchas gracias a todos.

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Un dicho referido a esta planta es “Abril setas, mayo mayuetas y San Juan raspaetas (arándanos)”

Antes se solían comer cuando se cuidaban a los animales en el campo. Son tan pequeñas que comer de una en una no da para nada, así que solía cogerse una hierba alta, pincharlas por el centro y cuando se tenían muchas llevarlas a casa para los niños o comerlas uno mismo.

Hoy en día muchos lo siguen haciendo así mientras van de paseo, pasando un rato agradable además de sano y nutritivo.

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Foto de Cecilia Gutiérrez.

 

 

 

Gallaritas verdes en una quima de cajiga

Gallaritas

Foto de Jose Mª Sáez.

 

Significado: Agallas verdes en una rama de roble.

Ámbito de uso: GALLARITA se usa en todas las Merindades con el significado de agalla, una estructura de tipo tumoral inducida por insectos que ponen sus huevos en otoño provocando una respuesta del árbol para intentar aislar este ataque o infección. QUIMA es rama, al menos en Valdeporres, Sotoscueva, Espinosa y Las Encartaciones, al igual que en la mayor parte de Cantabria. CAJIGA se usa en toda la parte occidental de Merindades, no sólo para designar al quejigo (Quercus faginea), sino a cualquier otra especie de roble, al igual que hacen en el resto de la Cantabria cultural. 

Fuentes:
http://www.geocities.ws/localismos_valledev…/utensilios.html
http://www.sobrepenna.es/adoberead…/sotoscueva_lenguaje1.pdf

 

 

 

Legaterna, ligaterna.

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Significado: Lagartija

Extensión: Al menos en la parte oeste de Merindades hasta la Pasieguería, además de Las Loras, Campoo, Montaña Palentina y otras zonas de Cantabria (Luena y Toranzo). Ligartesa se usa por la Pasieguería y Encartaciones, pero también por Iguña, Anievas y Buelna.

Fuentes: http://www.geocities.ws/localismos_valledevaldebezana/utensilios2.html
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5897643.pdf.
https://bibliotecadigital.jcyl.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=10120443

Mapa de los tejos de iglesia en el ámbito cántabro

El tejo fue un árbol sagrado para los antiguos cántabros, astures y galaicos. Un árbol tótem, mágico-religioso, que siempre se asoció a la vida, la muerte y la eternidad. En tiempos remotos organizaba parte de las creencias, valores, cultura y territorio de estos pueblos, cobijando bajo su sombra asambleas, concejos y fiestas. Su enorme longevidad y su capacidad de regeneración a partir de ramas que tocan el suelo o incluso raíces aéreas que descienden en ocasiones por su viejo tronco hueco dan fe de su connotación de inmortal y eterno.

Isidoro de Sevilla cita al tejo como propio de Cantabria y, según Silio Itálico, las gentes de este país extraían de este árbiol el veneno con el que se suicidaban cuando la edad las hacía inútiles para la guerra. También Plinio alude al tejo como veneno propio de los hispanos. Cuando los cántabros fueron cercados en el monte Medulio, la mayoría se suicidaron para escapar de la esclavitud. Dice Floro que lo hicieron por la espada, por el fuego y por un veneno sacado ex arboribus taxeis, del tejo.

Desde aquellos tiempos ha llegado hasta nosotros, muy desdibujada hoy en día ya, la vieja costumbre de plantar un tejo junto a la iglesia o la ermita recién edificada. Son los denominados TEJOS DE CULTO (llamados así para diferenciarlos de los tejos silvestres o “tejos ocultos”). De hecho, su doble connotación muerte-vida y su pasado religioso se manifiesta aún hoy en la presencia relativamente común de tejos en cementerios e iglesias de todo el noroeste peninsular, desde Sanabria hasta Cantabria.

También en Merindades encontramos extraordinarios ejemplos de tejos de iglesia, como los de Quintanilla del Rebollar, El Rebollar y Cornejo (Sotoscueva), Robredo de las Pueblas y Busnela (Valdeporres) o La Cabaña de Hijedo (Alfoz de Santa Gadea), junto al extraordinario ejemplar localizado en el pueblo abandonado de Villamardones (Valderejo), y que es el tejo de culto más oriental que existe en la península. En todo el resto del País Vasco y más al este (o al sur) no se documenta ningún tejo de iglesia.

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MONTOTO, VALDEBEZANA

Se trata de un tejo centenario, en excelente estado de salud y que apenas ha sufrido podas. Aunque está ubicado en una finca anexa al templo, aparentemente guarda una relación directa con el mismo ya que no se localizan más tejos ni en el pueblo ni en los alrededores. Ejemplos similares a éste (tejos situados en fincas anexas al recinto de la iglesia) los encontramos también en Busnela (Merindad de Valdeporres) y en Rucandio (Valderredible).

Recordemos que esta costumbre de plantar tejos junto a iglesias es típica y característica del ámbito europeo atlántico y en España sólo se da en las zonas antiguamente pobladas por galaicos, ástures y cántabros. Ningún otro pueblo hispano mantuvo esta costumbre.

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Montoto, Valdebezana.

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Montoto, Valdebezana.

 

LOMAS DE VILLAMEDIANA, ALFOZ DE BRICIA

Situado en la cara norte del templo, dentro del cementerio anexo. Goza de buen estado salud aunque las ramas de la parte baja han sido podadas varias veces, probablemente para que no ocupase mucho sitio en el cementerio.

Otra maravilla de árbol singular de la comarca, que necesita de nuestro cariño, cuidados y protección.

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BISJUECES, VILLARCAYO

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VILLARCAYO

Este precioso tejo hembra fue plantado al mismo tiempo que se consagró la nueva iglesia de Villarcayo, en 1970. Cómo mandan los cánones. Tiene por tanto unos 45 años (muy joven) pero ya veis que ha alcanzado un buen tamaño.

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QUINTANILLA DEL REBOLLAR, MERINDAD DE SOTOSCUEVA

Dicen que, en el Juicio Final,
a todos cuantos sepan
el nombre de cien árboles,
habrán de absolverlos para la eternidad.
A mí, desde hoy,
me queda un nombre menos.
Aprendí el tejo.

Estaba en el antemuro interno
de la ermita parroquial
de Quintanilla del Rebollar,
allá en el Alto Burgos,
cercano a los Montes Cantábricos.

Junto a la cancela
que limita el pequeño altozano,
sobre el que se erige la ermita,
allí se erguía, grave y enhiesto;
más orondo que un ciprés,
y más adusto que un roble o un pinsapo,
majestuosamente serio, el tejo.

Los antiguos griegos lo creyeron eterno,
y junto a él ubicaban sus tumbas,
de lápidas y epitafios.
Una voz amiga me lo señaló.
Guardián del sacro lugar,
y del cementerio aledaño,

me pareció apropiada
compañía para todo
lo que la sobria ermita encerraba:
las santas imágenes sagradas
y los pocos restos humanos
que allí descansan.

Qué bien plantado lo encontré,
al tejo… con su doble presencia,
sacra y profana.
El tejo, de hermosa estampa.
El tejo, que me prestó su imagen
para que la uniera a su palabra.

Un nombre de árbol, apenas nada;
pero mucho para mí,
que despertaba del sueño leve
de ignorar que ignoraba
la existencia del tejo,
en tanto que árbol,

y en tanto que palabra.

Texto de Santiago Delgado.

 

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LA CABAÑA DE HIJEDO, ALFOZ DE SANTA GADEA

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Foto de Paula GM.

ROBLEDO DE LAS PUEBLAS, MERINDAD DE VALDEPORRES

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Foto de Alfonso Rueda.

 

VILLAMARDONES, VALDEGOVÍA

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Foto de Rafa Vicente.

 

RESCONORIO, EL “PUEBLO TEJO

El valle alto del río Magdalena o Luena, nada más pasar el Puerto del Escudo desde Virtus, alberga una serie de aldeas de población dispersa realmente extraordinarias: Resconorio, Sel del Manzano, Velascones. Y es que prácticamente todo el caserío, sean cabañas pasiegas, casas montañesas o nuevas construcciones, aparecen acompañadas de tejos de todos los tamaños y edades, reflejando un respeto por este árbol y por su cultura asociada y simbolismo fuera de lo común. Una verdadera “zona cero” para los amantes de esta especie.

En todo el Norte Cantábrico (en realidad, en toda España y hasta me atrevería a decir que en toda Europa occidental), sólo existen unos pocos ejemplos más de “pueblos tejo” como este, todos ellos localizados en las zonas más inaccesibles y auténticas de Los Ancares bercianos y lucenses (Vilarello de Donís, Teixeira, Piornedo y algún otro). Una maravilla de sitio.

Fotos de Rubén Bordas.

 

TEJOS OCULTOS DE LAS MERINDADES

En Merindades, como en todo el Noroeste Ibérico desde Galicia hasta Cantabria, hay “tejos de culto” (tejos plantados junto a iglesias, capillas, cementerios, etc.., fruto de nuestras viejas creencias ancestrales) y “TEJOS OCULTOS”, silvestres, perdidos en lo más profundo del bosque.

Desde esta página os pedimos el máximo respeto a la hora de visitar estos últimos, ya que hay muy pocos y son muy sensibles a todo tipo de acción humana. Cuanto más tranquilos les dejemos y menos nos acerquemos a ellos mejor.

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Foto de Fernando Barruelo.

 

 

Razas vacunas tradicionales de Merindades

 

 

Las tres razas de vacas tradicionales de Merindades: Terreñas, Monchinas y Tudancas.

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VACAS TERREÑAS

Raza autóctona de los montes Obarenes y buena parte de Álava. Hoy en día está desaparecida de Merindades y solo se mantiene gracias al apoyo del Gobierno Vasco en los parques naturales de Valderejo y del Gorbea. En Obarenes no existe, que sepamos, ningún plan de reintroducción de la raza.

Pertenece al tronco bovino cántabro (Sánchez Belda, 1984) y son animales muy rústicos, muy apreciados antaño para tiro (carros, trilla del cereal, etc.).

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Foto de Antonio López.

 

Osos en Merindades

EL ÚLTIMO OSO DE MERINDADES

Hacia 1850 el oso es citado por Madoz en los montes cercanos a Busnela (Merindad de Valdeporres) o Entrambosrríos (Merindad de Sosocueva).  Parece ser que el último oso de nuestra comarca fue cazado en la zona de La Engaña (Valdeporres – Sotoscueva) a finales del siglo XIX. En esta misma época aún existía un pequeño núcleo osero en la zona del puerto de Asón, Soba.

No conocemos ningún relato referido a la caza de este último ejemplar de Las Merindades, pero podemos hacernos una idea leyendo estas dos historias referentes a los últimos osos cazados en dos zonas próximas: Carranza y Molledo.

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Un oso en Lanzas Agudas, Carranza. 1816.

Fascículo nº 16 de la Enciclopedia Viva de los Pueblos de Vizcaya, “Carranza”, de fecha 16 de octubre de 1973.

“Aquella mañana del 4 de septiembre del año 1816, el susto fue morrocotudo para el vecino de Lanzas Agudas (valle de Carranza) José de Pando que se precipitó en su casa alertando a su hermano Francisco:
-Un oso, un oso…-¿Dónde? -En nuestro colmenar.

Los dos hermanos descolgaron de la pared de la cocina sus escopetas y salieron a dar caza al plantígrado que, quieto en el colmenar, goloso hocicaba sin hartarse en rico panal. (…). Sonaron dos escopetazos. Los Pando tiraban a dar al intruso que huyó gruñendo y que dejaba rastros de sangre hasta el rio Peñaranda. Calculando que necesitan ayuda, ambos cazadores encomendaron a un chico de 14 años que avisase al vecino de Bernales, puntualizándole…”que vengan a rastrear y perseguir a un oso”.
A perseguir ¿Qué?- preguntó el chico. -Un oso.

El nombre de la fiera precipitó la carrera del muchacho que iba poniendo vibración entre los vecinos de Pando y Bernales, que formando dos partidas armadas salieron en auxilio de los vecinos de Lanzas Agudas. En estos trámites se invirtió aproximadamente una hora. Mientras tanto, los que esperaban la ayuda solicitada, no pudiendo contener su impaciencia, decidieron adentrarse en el monte, dejando apostados a dos amigos que señalasen a ambas partidas armadas el camino de la batida. Habían convenido no acosar a la fiera a fin de evitar que se volviera y les acometiese, y formar un frente lineal para no herirse mutuamente. Por las trazas frescas que siguieron, en el arroyo de los Cobios, a eso de media legua de Lanzas Agudas, descubrieron echado y desangrándose al peludo. Unos cuantos disparos lo remataban. Habían cobrado un oso mayor. Cuando los vecinos de Pando y de Bernales se personaron en el lugar de la batida, los cazadores de Lanzas Agudas bajaban el oso a hombros.”

Fortuna de un audaz en Molledo, Alto Besaya, ABC, 14.02.1909.

“En toda la comarca no se habla de otra cosa. Tenía estos días aterrados á los campesinos un oso, que había dejado rastro sangriento de su fiereza en los ganados y estaba refugiado en la montaña. Nadie se atrevía á hacerle frente, y el pánico se había apoderado del vecindario.

Ayer, algunos aldeanos del pueblo de Molledo, en cuyo término la fiera había hecho más estragos, marcharon al monte, resueltos á dar al oso una batida. A ellos se unió el pastor Melchor Martínez. Iban armados de buenas escopetas. El ajetreo del día no les dio resultado. Desalentados regresaban al pueblo después de la batida, cuando antes de llegar á Molledo vieron un bulto negro que les guardaba las vueltas y que al fin se internó en una caverna. Convencidos de que era el oso que perseguían, juntáronse todos delante de la cueva y arrojaron dentro de ella fuego, para obligar al animal á salir de su escondite. Pero en vano.

El pastor Melchor, más animoso que sus compañeros de expedición, se adelantó hasta la boca de la caverna y entró en ella arrastrándose hasta el sitio en que se ensanchaba, y al divisar en el fondo el cuerpo de la fiera disparó sobre aquel bulto, saliendo precipitada y vivamente emocionado, mientras en la cueva resonaba un feroz rugido. A poco, no haciendo caso á los consejos de los campesinos que presenciaban su audacia, volvió á entrar para rematar al oso, y descargó de nuevo su escopeta sobre la fiera, cuyos ojos brillaban siniestramente en la obscuridad, escapando otra vez afuera. Como no se oyese después ningún rugido, se aventuró á hacer nueva entrada, y entonces halló muerto al oso, en cuyo cuerpo habían hecho blanco las dos balas disparadas. Su sorpresa subió de punto cuando vio que era una osa y tenía á su lado, vivas, cuatro crías pequeñas.

A las voces del pastor se internaron en la cueva los demás expedicionarios, y, no sin grandes trabajos, arrastraron hasta la boca de la caverna á la osa muerta, que mide grandes dimensiones. Lleváronse también consigo los oseznos que se proponen criar. La temeridad loca del pastor ha sido objeto de muchos comentarios y alabanzas.”

 

SITUACIÓN ACTUAL

Las poblaciones de la especie se están recuperando en las últimas décadas y en 2016 cuentan con más de 200 ejemplares en su núcleo occidental y unos 40 en la población oriental, según datos de la Fundación Oso Pardo. Con ello, en los últimos tiempos está ampliando las que hasta ahora eran sus áreas de asentamiento habitual en la Cordillera Cantábrica y se está dejando notar en otros sitios próximos que llevaban sin ver al plantígrado desde hace más de un siglo.

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Las hembras suelen moverse por áreas de algunas decenas de kilómetros cuadrados que utilizan de forma intensa. Por el contrario, los machos tienen grandes áreas de campeo, del tamaño de Merindades.

En el mapa adjunto pueden verse las zonas de la Cantabria Burgalesa con más probabilidades de albergar osos en el futuro. Las Loras y, sobre todo, la mitad occidental de Las Merindades son las zonas más probables.

 

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En 2017 el oso lleva presente en el Monte Hijedo desde hace unos cuatro años. En concreto un macho joven procedente del núcleo oriental cantábrico con epicentro en la Montaña Palentina que anda explorando nuevos territorios. Y desde hace poco más de un año una hembra asentada con crías. Esta primavera el macho bajó a la playa de Arija a darse un bañito,y dejo huellas por la playa y por su camino en Gadea, Herbosa y San Vicente. En verano se han detectado huellas en Pradilla de Hoz de Arreba.

Debemos ser sumamente respetuosos con esta especie, nada amiga de la presencia humana y dejarla tranquila con el fin de que este núcleo reproductor incipiente se asiente y consolide.

 

 

ANIMAL TOTEM DEL ALTO EBRO EN LA EDAD DE HIERRO

 

El oso debió tener un fuerte contenido simbólico para los habitantes de nuestra zona en época prerromana, como lo demuestra estos dos hallazgos cercanos:

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Tésera de hospitalidad con forma de oso procedente de la ciudad berona de Libia (actual Herramélluri, La Rioja), siglo II aC. En el reverso (totalmente liso, sin decoración alguna) existen un total de 6 agujeros que servirían de acople para encajar la otra parte de la tésera, además de una inscripción celtibérica que nos denotaría la ciudad hermana, en este caso el adjetivo “libiaka”. Se ha encontrado una muy parecida pero anepígrafa procedente del yacimiento de Las Rabas, en Celada Marlantes (Campoo de Enmedio).

Respecto a la forma de oso, cabe destacar que no es muy habitual en las téseras hispánicas la representación de estas figuras desde un plano vertical, sino que suele representarse de perfil, dando esta circunstancia aún mayor importancia arqueológica a este hallazgo. Aún así el significado del animal es difícil de precisar, aunque puede pensarse en una caracterización “mágico-religiosa” en la que la representación de un oso venga dada por la estrecha relación de la población hermanada con este animal.

http://sobrelostextosibericosdemario.blogspot.com.es/…/blog…

http://www.vivecampoo.es/…/tesera-yacimiento-rabas-nueva-pi…

 

 

EL OSO DE LAS CAVERNAS

Además del oso pardo cantábrico (Ursus arctos), en Las Merindades habitó en un pasado mucho más lejano otra especie emparentada llamada oso cavernario o de las cavernas (Ursus spelaeus). Esta especie apareció hace 250000 años y se extinguió hace unos 24000. Durante ese periodo de tiempo, su hábitat se restringió estrictamente a los bosques mixtos del continente europeo, evitando las llanuras herbáceas y las zonas de vegetación mediterránea. Las principales poblaciones se encontraban en el norte de España, Francia, sur de Inglaterra y Alemania, norte de Italia, los Balcanes, Crimea y el Cáucaso, zonas montañosas y protegidas de los vientos fríos del norte que servían de refugio a los últimos bosques del continente. Al reducirse estas áreas boscosas durante los máximos glaciales, las poblaciones de osos cavernarios quedaban frecuentemente aisladas y sujetas a la consanguineidad.

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Cráneo de oso de las cavernas (Ursus spelaeus) encontrado en la Cueva del Prado Vargas, Complejo de Ojo Guareña, Merindad de Sotoscueva. 44000 aC. Foto del Grupo Espeleológico Edelweiss/Miguel Angel Martín.

Como los osos pardos, los osos cavernarios eran animales solitarios. Despertaban en primavera del largo letargo invernal y pasaban el buen tiempo alimentándose, fundamentalmente de hierbas, frutos y hojas que machacaban con sus potentes molares. Tenía además un comportamiento social completamente diferente al oso pardo. Vuelve a la cueva donde había nacido a hibernar y tener a sus crías. Todos los miembros encontrados en una misma cueva están ligados familiarmente. Se juntan varios factores para su desaparición. La primera, un repunte frío que se produjo hace unos 25000 años. Les cuesta encontrar comida suficiente. La segunda, poca variabilidad genética. La tercera, la presión humana.

Los homínidos que tuvieron una relación más estrecha con los osos cavernarios fueron los neandertales. En esta cavidad de Ojo Guareña han aparecido algunos útiles de sílex de factura musteriense en el mismo nivel estratigráfico que este cráneo y que apuntan a que la cueva fue utilizada en varias ocasiones por un pequeño grupo de neandertales que explotaban la caza de la zona hace unos 46.000 años según las dataciones practicadas. Por otros restos encontrados en Francia, se especula con que los neandertales rendían culto a este animal.