Evidencias toponímicas de Bardulia en Merindades

Presentamos a continuación una recopilación toponímica que diversos autores han considerado relacionada con la Bardulia de finales del período visigodo, es decir, aquella que aparece en la famosa cita de la Crónica de Alfonso III, donde, relatando las conquistas de Alfonso I (693-757), dice textualmente: Eo tempore populantur Primorias, Lebana, Transmera, Supporta, Carranza, Bardulia quae nunc appellatur Castella (Bardulia, que ahora es llamada Castilla)…

Las evidencias son las siguientes:

1.- Cerca de Miranda de Ebro se localiza BARDAURI, cuyo significado como “Villa de Bárdulos” (entre otros) se encuentra bastante aceptado hoy día a nivel popular. Ya Floranes (1776) hacía de este enclave la capital de los várdulos.

2.- Entre Bozoo y Santa Gadea del Cid, Cadiñanos Bardeci (citado por Arribas magro, 2016) afirma que San Vicente era conocido con anterioridad como Nuestra Señora de Bardules, donde aún se localiza el topónimo Bardulles (aparece como BARDOLLES en los mapas topográficos), en el límite entre las dos jurisdicciones. Además podría existir una posible semejanza entre VILLAMARDONES y Bardones, como procedente de Bardulia.

3.- En el valle del Omecillo, entre Tobillas y San Zadornil, Martín Viso (2002) localiza un BARDOLLES DE SUSO que aparece mencionado en un documento de 1175 del Cartulario de San Millán de la Cogolla.

4.- Castrobarto, en el Valle de Losa, ha sido derivado de Castrum O(bar)(tulli) o “Castro de los Várdulos” por Cadiñanos López-Quintana (2002).

5.- El Padre Argáiz vio en VARDILES (un lugar desconocido inmediato a las Encartaciones) una derivación de los várdulos (citado en Martín de los Heros, 1848).

6.- A finales del s XIII, entre Salcedo, Sopuerta, Carranza, Ayala, Orduña y Mena, aparece un enclave llamado BARDULES que contribuía al Monasterio de San Millán (Martín de los Heros, 1848). Desconocemos su ubicación actual exacta.

7.- Por último citar la antigua etimología (aunque discutible y discutida por muchos en los últimos tiempos) de CASTRO URDIALES como derivado de Castrum Varduliae o Fortaleza de los Várdulos. El origen de esta asociación es incierto pero se encuentra ampliamente difundido a nivel popular (existe incluso una calle en esta villa con el nombre de Castro Vardulies) y Manuel de Assas ya recoge esta etimología en su obra de 1867.

Curiosamente, todas estas citas aparecen desplazadas hacia el este respecto a lo que habitualmente se considera que fue la Bardulia visigoda (la llanada de Villarcayo-Medina) y coinciden mejor con la parte no burebana del antiguo territorio autrigón: Valdegovía-Losa-Mena-Encartaciones-Castro Urdiales.

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Fuera de este ámbito existen mucha toponimia mayor y menor potencialmente atribuible a los várdulos, aunque curiosamente ningún autor conocido se ha dedicado a establecer este tipo de asociaciones.

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Los Ruccones y “Ruconia”

Los rucones (también conocidos como runcones, roccones y ruccones) fueron un pueblo mencionado sólo en época visigoda, de origen y ubicación geográfica enigmática. Diferentes autores los han ubicado en sitios tan dispares como Extremadura, León, Orense, Asturias, el valle del Ebro o los Pirineos. Besga Marroquín (1983), tras analizar y descartar todas estas posibles ubicaciones, considera que estamos ante una entidad tribal de los cántabros y ubicados en una zona montañosa periférica entre los cántabros (cismontanos) y los astures. Fernandez de Mata (1997), tras analizar específicamente a este pueblo llega a la misma conclusión.

Los reyes de la época que mantuvieron guerras o escaramuzas contra los rucones fueron al menos dos: Miro, rey suevo (en el 572 dC) y Sisebuto, rey visigodo (hacia el 616 dC), guerra dirigida personalmente por su dux y futuro sucesor como rey Suintila.

Crónica de Juan de Bíclaro: “Año Sexto del Emperador Justino y cuarto del Rey Leovigildo [572]: Miro Suevorum rex bellum contra Runcones movet (Miro, rey de los suevos, mueve guerra a los runcones)”.
Historia Gothorum de S. Isidoro de Sevilla: “Sisebutus rg. an. VIII° […]. Astures et Ruccones in montibus reuellantes humiliabit et suis per omnia benibolus fuit (Sisebuto, año 8 de reinado […]. A los astures y ruccones, rodeados en las montañas escarpadas por todas partes, los sometió)”.

García y Fernández (1999) postulan que la Cantabria prerromana sufrió a la llegada de los romanos un proceso de progresiva diferenciación entre la parte cismontana y la trasmontana, de tal modo que los cronistas suevos y, mucho más aún, los visigodos se toparon con serias dificultades para denotar con términos adecuados y precisos la realidad de un escenario que se había fraccionado en dos segmentos culturalmente diferenciados.

Al más meridional le denominaron Cantabria a secas. Ese fue el segmento que conquistó Leovigildo el año 574: la Cantabria cismontana o Cantabria propiamente dicha. Pero la caracterización cultural y aun la precisa ubicación geográfica del segmento marítimo de Cantabria planteó un grave problema nominal, tanto al ser atacado en el 572 por el monarca suevo —que, dueño de Galicia y Asturias, reclamaba el dominio del litoral cántabro para completar la Gallaecia creada por Diocleciano—, como al ser conquistado por Sisebuto por mar el año 613. Para poder situar el espacio agredido por el rey Miro, el Biclarense tuvo que acuñar una expresión nueva, denotativa, ciertamente, del ambiente arriscado del litoral, pero diferente de Cantabria, voz que acababa de utilizar líneas antes para circunscribir el escenario sometido por Leovigildo tras denotar a los pervasores. Bajo estos y otros matices, adquirió carta de naturaleza histórica el etnónimo ruccones.

De manera muy significativa, el territorio que aquí hemos denominado RUCONIA (y que varios siglos después sería conocido como ASTURIAS DE SANTILLANA), es obviado en la crónica repobladora de Alfonso I que, de las Primorias y Liébana salta a Trasmiera, lo que puede ser un indicio de que toda esta zona no necesitó ser repoblada ni reorganizada poblacionalmente.

La conocida cita dice textualmente: “Cron. Alf. III, Ovetense, p. 36: Eo tempore populantur Primorias, Lebana, Transmera, Supporta, Carranza, Bardulies quae nunc appelatur Castella, et pars maritima Gallaeciae. Alaba nanque Bizcai, Alaone et Urdunia a suis incolis reperiuntur semper esse possessae, sicut Pampilona, Degius est, atque Berroza. (En aquel tiempo fueron pobladas Primorias, Liébana, Trasmiera, Sopuerta, Carranza, Bardulia, que ahora es llamada Castilla y la parte marítima de Galicia. Alava, Vizcaya, Ayala, Orduña, Pamplona, Deio y Berrueza no se repoblaron, siempre fueron poseídas por sus habitantes)”.

De este modo, Ruconia queda configurada como el principal núcleo de resistencia tribal cántabra tras la pérdida de Amaya en el 574. Una resistencia que fue combativa al menos durante 40 años más, ya en plena vigencia del ducado visigodo de Cantabria.

Frente a la amenaza de estos rucones es cuando adquiere verdadero sentido la ubicación y el posicionamiento de la fortaleza visigoda de Tedeja (Trespaderne), claramente orientada hacia el noroeste de las Merindades.

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Merindades, en el Bastón de Laredo. 1764

Real Orden de 25 de mayo de 1764: Peñas al Mar, Peñas a Castilla, Regimiento de Milicias de Laredo, Merindad de Valdivieso, Corregidor de Villarcayo, Estado Noble, Estado Llano, etc. etc.

En este documento se recogen las jurisdicciones del antiguo Bastón de Laredo (militar): desde Cervera de Pisuerga hasta os límites orientales de las Merindades.

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Nuestras palabras: nombres de aperos

 

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Foto de El Ti Joaquín.

Gracias a nuestros seguidores de las redes sociales hemos reunido la siguiente lista de nombres y usos para estos aperos de labranza en nuestra zona.

  1. Trente, garabato, garramplio o rastrillo. Para rastrillar la tierra suelta de la huerta.
  2. Bieldo. Para ventear el trigo y separarlo de la paja.
  3. Horcón. Para trabajar en la hierba y las gavillas de trigo. En la hierba para darla vuelta para secarla, deshacer los montones de hierba que quedaban al segar, cargar la hierba en los carros y las gavillas de trigo. Para este último trabajo tiene un problema ya que hay que tener mucho cuidado para no pinchar a quien se las das. También para cargar fardos a los carros.
  4. Garia, gario o bieldo. Para ventear el trigo y separarlo de la paja.
  5. Rastrilla. Para trabajar la hierba.
  6. Sarda. Principalmente para trabajar el estiércol de los animales retirarlo de las cuadras, cargar los carros y extenderlo en los prados.
  7. Horca u horcón de madera. Para trabajar en la hierba y las gavillas de trigo. En la hierba para darla vuelta para secarla, deshacer los montones de hierba que quedaban al segar, cargar la hierba en los carros y las gavillas de trigo.
  8. Horca u horcón de madera. Para usar en la hierba.